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Un pobre país, sin pobres

Durante mucho tiempo he pensado sobre aquella objeción y sobre el derecho de un viajero a seguir encontrando aquello que le enamoró por vez primera. Grecia deslumbra, eso es un hecho.

La sensación de estar de más

Tengo la desagradable sensación de sobrar. Las ciudades se han convertido, casi sin darnos cuenta, en sumideros donde confluyen las corrientes de turistas que circulan por los océanos y atmosferas terrestres.

El sorprendente esplendor de la hierba

No podemos apresurarnos por los caminos sin revisitar lugares, para no perdernos la sorpresa que, como una amplia sonrisa, nos devuelve una vez, entre miles, aquel paisaje anónimo que hoy luce con una belleza deslumbrante y desconocida.