Saltar al contenido

Anclas, arañas y otras disputas

En griego, un barco αραγμένο “aragmeno” es un barco amarrado; se parece bastante a αράχνη “aragni”, una araña; la que teje su tela, tela para que nada escape; una tela como la forma un barco
en el puerto con sus amarras y su fondeo, como la que forman las cadenas de los barcos bajo la superficie. Cuando llega el verano, el de verdad, el del 15 de Julio al 15 de Agosto; cuando aparecen por aquí la flor y nata de los alquileres sin patrón y de los propietarios estresados; ha llegado el momento de la guerra. Uno de los principales motivos de casus belli es el cruce de cadenas. He llegado a ver dos italianos cogidos del cuello, ante la sorpresa de los pescadores griegos, ante la mirada de los paseantes que acudieron al oír el estruendo y los chillidos, medio ahogados por la presión sobre las cuerdas bucales de ambos capitanes.
– ¿Qué ha pasado?- dijo un griego
– Que le han cruzado el ancla- respondió
otro sin apartar la vista de sus redes.
 – Y ¿Eso es tan grave?
 – Para ellos sí.
 La cosa se va calentando, como el mar. Y ya se sabe, cuando las aguas se templan mucho, aparecen las tormentas. La llegada al puerto de un nuevo barco, enemigo, va acompañada de un clamor popular, de un ejercito de guerreros en las proas, blandiendo bicheros, con los dientes apretados, con los puños amenazantes:
– ¡Me has cruzado el ancla!
¿No podríamos calmarnos todos? Esto de navegar ¿No era un placer? Me incluyo, porque este tiempo tormentoso acaba minando el carácter de cualquiera. Cruzar las anclas en los pequeños puertos griegos es un acto a veces inevitable, si fondeas enfrente de los que llegaron antes y quieres largar suficiente cadena. También, es verdad, a veces es fruto de la inexperiencia del timonel.
El problema es la nacionalidad de a quien le has cruzado el ancla. Si es griego; acostumbrado a estas cosas, te dirá:
– ¿A qué hora te vas mañana? tienes tucadena sobre la mía.
Se acuerda la hora y si es muy intempestiva, se repite la maniobra. Se acaba con una sonrisa y hasta con una cerveza en la taberna. Muy diferente al sofoco y mal humor de
las riñas enquistadas de otros navegantes más “civilizados”.
Al fin y al cabo, si te cruzan la cadena y has fondeado bien ( he ahí el quid de la cuestión) ¿Qué problema tienes? Más peso sobre tu cadena y menos posibilidades de garreo. Y si has fondeado
mal, igual tienes la suerte de que el otro lleve una buena ancla y refuerce tu mala maniobra.

El verano son 2 días. La vida 4 ¿Habría alguna posibilidad de que abandonásemos las trincheras?

Ommmmmm….

12 comentarios en «Anclas, arañas y otras disputas»

  1. Que razón tienes en lo de que si te cruza fondeo y lo ha realizado bien. Estoy seguro que más de una vez (y dos) yo he cruzado anclas o me las han cruzado, pero al quedar clavadas en el fondo y partir primero el "cruzador", el cruzado ni se ha enterado. Lo malo es cuando el "cruzador" es a la vez "arador", ahí es cuando el tema se complica. Yo he visto arrastrar un ancla por el fondo en rumbo paralelo al muelle durante un buen trecho… ¡buscando un hueco para meterse!. Fue muy divertido, sobre todo para los cinco barcos a los que levantó el fondeo. Un italiano en Skiathos a mediados de Junio. ¿Se puede pedir más?
    Besitos
    Viriato

  2. Me ha gustado, Ana, esta llamada tuya a la calma… A mí últimamente se me olvida invocarla con tanta noticia desgarradora y anuncio sin alma, la rabia se desata antes de lo normal y sin embargo tienes toda la razón, el verano son dos días y la vida cuatro, por qué amargárnosla más de lo que ya lo hacen otros por nosotros… Aj…!, que dirían los griegos.

    Un abrazo, salúdame a esa Grecia que tanto echo de menos,

    Beatriz

  3. Lo sé Ana, llevo tiempo desaparecida, pero tengo intención de que no me vuelva a pasar, porque estas conexiones virtuales con Grecia me hacen mucho bien. Es sólo que la vida a veces se nos presenta caótica (bueno, o la hacemos así, supongo)… Pues nada, que yo también me alegro de haber vuelto, ¡abrazos!

  4. Yo tenía una cadena impoluta, reluciente y el otro día me la rallaron, pero que le vamos hacer. Otro día la cruzare yo. Eso sí, con esta ancla no me mueve ni …………
    Por cierto en la isla de SIMI, por las mañanas es todo un espectáculo el ver la que se monta con las cadenas, pero con buen humor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.