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Ana Capsir

Procusto. El mito para todo

Los mitos griegos pueden ser vistos desde muchas perspectivas y acoplarlos a nuestras parábolas, cortando de aquí y allá, estirando y retorciendo, como bien sabía hacer Procusto. De esta manera, han surgido numerosas teorías que tienen al posadero como protagonista. Así, se denomina “lecho de Procusto” a las normas arbitrarias que se imponen de forma forzada, aunque consentida. Lo que nosotros llamamos “comulgar con ruedas de molino”.

El regalo de Prometeo

Nos creemos únicos, pero no es así de sencillo. Somos mitad humanos, mitad bacterias. No cooperamos conscientemente, nos somos indiferentes y vamos cada uno a nuestro aire, pero no viviríamos si nos separáramos. Es una extraña forma de amistad intangible.

Agua fría con el café

La sociabilidad que genera tomar un café en compañía radica en el encuentro sobrio que propicia el habla, todo lo contrario a la introspección y meditaciones que evoca un humeante té. Una taza de café está llena de palabras y de escusas para que sucedan cosas. El tintineo de las tazas produce una alegría efervescente y recuerda a momentos de charlas y confesiones. “¿Quedamos a tomar un café?” es una delicada caricia que se ofrecen los amigos en los momentos de necesidad.

Rapsodia de otoño

Para conjurar esa aparente decepción, cogí mis pinceles, como una bruja empuña su ramillete de tomillo, y me dispuse a exorcizarla la desgana a base de dibujar un día tras otro el mismo cielo, el mismo mar, las mismas piedras y el mismo árbol.