Ana Capsir

Dos locos cualquiera

Yo le puse el mote de Apagorévete; απαγορεύεται, en griego significa “se prohíbe”. Luego supe que se llamaba Stavros; así quedó convertido en Stavros Apagorévete. Era rechoncho, bizco, con los pantalones arremangados, sujetos en los sobacos por un cordón verdoso, con una gorra que algún día fue negra y una camisa granate de lunares blancos.Leer más »Dos locos cualquiera

Qué le ocurre al corazón

Lo más singular de estos días pasados ha sido el silencio. Ese sonido atronador de la nada que excitaba los tímpanos aletargados, antes acostumbrados a vibrar día y noche. Había una sensación de quietud en el exterior; como un bálsamo que nos decía que, a pesar de todo, algo estaba sanando. Soñábamos con la playa,Leer más »Qué le ocurre al corazón

Desvarios de balcón

Miramos mucho por la ventana pensando cosas diversas. A veces pasan largos ratos sin que se oigan pasos en la calle y nos inquieta el silencio. Hoy llueve, es agua dichosa y viva de la primavera, que a través de la neblina deja entrever los grandes claros; esas lluvias de abril que hacían reverdecer elLeer más »Desvarios de balcón

Fotografías y recuerdos

Mi madre me dice que le han eliminado las cortinas. Luego han venido para quitarle los cuadros con las fotografías que tenía primorosamente colocadas por la habitación; motivos de higiene, le dijeron. Su voz era intranquila pero firme, con una pregunta en suspenso que no llegó a pronunciar: ¿Qué va a pasar con nosotros? LaLeer más »Fotografías y recuerdos

Encerrados y solitarios

Abro la ventana y tengo la misma sensación que al navegar en un banco de niebla. Un riesgo invisible, a veces solo imaginado; la inquietud de no ver más allá de unos metros, esperar a oír bocinas o ruidos que alerten de obstáculos; la psicosis de lo intangible que se cierne al otro lado delLeer más »Encerrados y solitarios

¡Lavate las manos!

Hoy he recibido noticias de Evgiros, mi pueblo griego. Me llegó un mensaje de mi amiga Vula: ¿Todo bien?, todo bien. Todo bien significa que no sabíamos cuando nos veríamos, que la taberna permanece cerrada, que las millas hasta Grecia crecían de sopetón por la simple llegada del mensaje porque, hasta este momento, Evgiros estabaLeer más »¡Lavate las manos!