Todas las guerras son crueles. Todas las guerras tienen necesidad de ensalzar a sus héroes y venerar sus utopías. Cocinados en el rescoldo de las brasas de la batalla, surgen los espíritus de la leyenda. O al menos crecen, se exageran, se adornan y se deforman. Las generaciones venideras festejarán esos fantasmas con romanticismo, por muy atroz que haya sido la realidad.
Por eso celebramos el 2 de mayo como símbolo de un levantamiento del pueblo español contra la invasión francesa, cuando fue en verdad un fusilamiento en masa, que encima sucedió al día siguiente, el día 3.
La guerra de independencia griega fue feroz, muy similar a cualquier otra revolución. Otomanos contra griegos, griegos contra otomanos y griegos contra griegos. El levantamiento heleno supuso 3 guerras simultáneas, dos de ellas civiles. Εμφύλιος πόλεμος, se dice en griego, guerra entre miembros de igual procedencia.
Muchos personajes ganaron su derecho a la gloria y a un busto en el paseo de los héroes de Atenas, pero otros fueron relegados a comitiva forzosa.
Tras la creación del nuevo estado griego se relatan diferentes episodios con un argumento común: mujeres que se sacrificaron antes de caer en manos de sus enemigos. Me vienen a la cabeza las mujeres que volaron por los aires junto a los depósitos de pólvora en Psará, o durante el largo sitio de Messolonghi, o el macabro baile del Zalongo. Me centraré en este último porque realmente fue el primero y más famoso.
Corría el año 1803, Ali Pasha gobernaba el Epiro y deseaba castigar al pueblo rebelde de Souli, que durante mucho tiempo había guerreado contra él. En diciembre, el ejército asedió Souli y les obligó a firmar un tratado de paz; tratado que nunca se cumplió. En el acuerdo se convenía que los Souliotas abandonarían sus aldeas y, a cambio, no se tomarían represalias. El 16 de diciembre, la gente de Souli se dividió en tres partidas y se dirigieron hacia el sur. Uno de los grupos fue sorprendido en una emboscada por un cuerpo de soldados turco-albaneses, en Zalongo. Para huir de la violencia, la esclavitud y la humillación, las mujeres arrojaron a sus hijos por un precipicio, luego se tomaron de las manos y comenzaron a cantar y bailar hasta saltar por el acantilado tras sus niños. La hazaña se hizo popular y más grupos de mujeres ascendieron a los altares de los héroes de esta forma: suicidándose antes que humillarse con la rendición. El incidente se dio a conocer en toda Europa, y la Danza de Zalongo se convirtió en un símbolo de heroísmo y autosacrificio a imitar.
La historia real tiene diferentes versiones, según quien la escriba. Pero pocos historiadores osan cuestionarla. Solo Maria Repoussi, se atrevió a expresar una objeción: “A lo largo de la historia, cada pueblo que maneja su tradición y crea diversos mitos nacionales, que son necesarios por razones patrióticas” Su declaración provocó tales reacciones que tuvo que callarse la boca. Lo que sí parece estar claro es que lo de la danza y el canto fue un añadido posterior para darle profundidad romántica al relato.
Yo no puedo imaginar algo más atroz que madres arrojando a sus bebes por una montaña. Y en ese caso, siempre valoro que el instinto de supervivencia es ancestral, irracional e involuntario, ¿Seguro que todas decidieron despeñarse?, ¿lo del baile no sería una manera de forzarlas a saltar? Sea como fuere, la historia de las mujeres de Zalongo ha trascendido ya a toda crítica y tiene su propia música, su imponente monumento en las montañas del Epiro y hasta sus tebeos de vidas ejemplares.

Mientras escribía estos párrafos, me ha dado por pensar que quizás haya una inconsciente conexión de bailar frente a la muerte. Reírse de nuestros propios miedos es algo tan antiguo como infantil.
Esta relación de la que hablo fue popular durante la edad media. En una Europa asolada por sucesivas epidemias de peste, con una mortandad superior al 55%, la única forma de tratar de exorcizar a la parca era cantando y bailando. Nació un género artístico llamado «danza macabra». Se trataba de representaciones teatrales, literarias o pictóricas en donde la muerte invitaba a bailar al rey, al emperador, al Papa, al obispo, al campesino o al monje. Todos se iban uniendo a la pantomima, para terminar danzando alrededor de una tumba. La vida es breve y la muerte es la gran igualadora. Disfrutemos de la primera y halaguemos a la segunda para que pase de largo.
En 1518 sucedió un caso curioso de epidemia musical. Una mujer comenzó a bailar descontroladamente por las calles de Estrasburgo y continuó su irrefrenable coreografía durante días, hasta que falleció. Cuentan que, hechizados por el movimiento insaciable de la mujer, decenas de personas se fueron uniendo al baile. La mayoría acabó colapsando como consecuencia de infartos, derrames y agotamiento. En su momento se habló de posesiones y brujerías. También se barajó la ingestión de alimentos contaminados con psicotrópicos, como los del cornezuelo del centeno.
Es curioso que esta misma hipótesis fuera la candidata a explicar el éxtasis que se producía durante las ceremonias de iniciación de los misterios de Eleusis. En dichas celebraciones también se experimentaba un trance histérico general tras la ingestión de Kikeon, un alimento, constituido posiblemente a base de cebada, menta y granada, que tomaban los oficiantes. Algo parecido a la Koliva que se come actualmente para honrar a los muertos.
Y, para terminar, seguro que alguno está pensando en la película de Sydney Pollack: «Danzad, danzad malditos»; la perturbadora adaptación de la novela de «They Shoot Horses, Don’t They?» Un drama oscuro y desolador sobre unos personajes desesperados que, en plena época de la miseria que acompañó a la Gran Depresión, se apuntan a una maratón de baile para ganar un premio de 1500 dólares y tener un simple lugar donde dormir. Mientras los concursantes llegan a los límites de su resistencia, los morbosos espectadores se divierten contemplando su sufrimiento. Si toda la película es ya dura y amarga, el final no tiene resquicio para la esperanza. Pero, de todos modos, es un peliculón y merece verlo de nuevo.
Bueno, pues, ya está bien. Como siempre, me enrollo más que una alfombra y subida en ella, acabo volando y dando la vuelta al mundo.

Que placer aprender tanto contigo! Gracias!
Gracias, María. Para mí también es un placer escribir estas cosas y, sobre todo, que alguien disfrute con ellas.
Un saludo
Como siempre, un placer leerte
Gracias, Román. Para mí también que os paséis por aquí.
Hola Anuska, recuerdo haber leído algo parecido a lo que comentas en la edad media. Una mujer que empezó a bailar y le siguieron todos, pero en referencia al baile de San Vito. También se hablaba de haber ingerido algún tipo de harina para hacer pan. Se le echaba a los psicotrópicos la culpa de las brujerías o a las brujas de utilizar sicotrópicos, vaya usted a saber, pero cuando los santos y los miembros de la iglesia levitaban como locos, era un milagro… para fiarte de las fuentes, y no me refiero a las de agua.
Un beso muy gordo para los dos
VIRIATO
Los bailes son catárticos de algún modo, ya sea con psicotrópicos o con una buena música que te guste. Seguro que recuerdas algún concierto en directo donde te has desmelenado hasta el límite.
Buena proa y buenas olas para ti y tu Viriato por los mares procelosos. Y bebe agua clara, para que no te perturbe en tu rumbo. Un buen vino a la llegada.
Un abrazo
Magnífico relato ! Cuantas historias nos suministra Grecia!
Gracias, Asunción. Tu bien sabes que siempre hay historias de Grecia que contar. Y en ese periodo griego del levantamiento contra los otomanos, tú eres la experta. Ya vi la estupenda conferencia que diste en el Ateneo.
Un abrazo
Hola Ana
Otro hermoso escrito con varias historias,en referencia a la accion de mujeres griegas arrojando a sus hijos para no ser esclavizados,con referencias quizas no muy claras,pero aun asi yo pienso que fue real,ya que en otros ambitos,por ejemplo en la “ conquista del desierto” en Argentina ( un genocidio llevado a cabo por el ejercito )en el sur de la provincia de Buenos Aires y en la Patagonia,luego de pasar por armas a los varones,a las mujeres las separaban de sus hijos y los enviaban separados para servir en casas de la oligarquia,pues bien,un cura dejo escrito como muchas de ellas viendo la situacion estampaban a sus crios contra el muro de la iglesia para no ser civilizados ( expresion del cura) esta documentado por lo que aun en la dureza de esa accion hay una desesperacion que no coincide con el regalo que nos dio tia Pandora ;la esperanza.
muchas gracia
Hola, Antonio.
No dudo lo más mínimo de la veracidad de la historia, pero, visto en perspectiva, me cuesta comprender como una madre es capaz de cometer tal atrocidad. Está claro que hay que estar en su lugar para opinar. Tanto las inmolaciones colectivas (pongamos suicidios de sectas pseudo religiosas), como la sumisión ante el sacrificio ( pongamos las cámaras de gas de la II Guerra Mundial) son difíciles de digerir. Solo los supervivientes pueden hablar de lo que sintieron.
Un abrazo y prometo ser más alegre en próximas entradas.
Cuanto se aprende contigo! Yo había oído algo de este baile pero no sabía exactamente la época y motivo.
Porque será que las mujeres y los niños se sacrifican en todas las guerras? No creo que fueran tan voluntarias… El patriarcado nos ha empujado a crueldades ejecutadas por nosotras mismas. Un placer leerte. También tus libros. Hoy no he visto la letra de la canción!! Saludos
Hola, Isabel. Yo también aprendo con vosotros y con el blog: investigando, construyendo la entrada y, ahora, traduciendo.
La letra es un poco tipo » Montañas nevadas», épica y repetitiva. Además, tiene múltiples versiones. Por eso no la había puesto:
Έχε γεια καημένε κόσμε (δις)
έχε γεια παντοτινή (τρις)
Έχετε γεια βρυσούλες
λόγγοι βουνά ραχούλες (δις)
κι εσύ δύστυχη πατρίδα (δις)
έχε γεια παντοτινή (τρις)
Έχετε γεια βρυσούλες
λόγγοι βουνά ραχούλες (δις)
οι Σουλιώτισσες δεν μάθαν (δις)
για να ζούνε μοναχά (τρις)
Adiós, mundo cruel (bis)
Adiós para siempre (tris)
Adiós, fuentecillas,
montes, montañas, cumbres (bis)
Y tú, patria desdichada (bis)
Adiós para siempre (tris)
Siempre sorprendido por tus enseñanzas, que espero con ilusión. Gracies
No exagerers, Carlos, que me abrumas. No son mis enseñanzas, dale las gracias a mi curiosidad y a vuestros amables comentarios.
Un placer el verte por aquí.
Hay mucho personaje woke que reproduce arquetipos a los que critica. Uno de ellos es el de la mujer asediada e indefensa; si fuera varón sería asediado pero difícilmente indefenso.
Estoy contigo en que el episodio tiene mucho de propaganda patriotera, como tantos. Y como tantos me resulta difícil empatizar con los héroes y las heroínas caídos y más en el caso que nos ocupa y otros en los que el/la asediado/a decide suicidarse y encima suicidar al crío y toda la vida mala o buena que le pudiera caer en destino y para remate su hijo/a.
La historia tremenda que nos traes hoy me vale como ejemplarizante de lo retorcido que puede ser el discurso patriotero (de cualquier patria o identidad). Creo más cierto que una mujer u hombre asediado y sin salida muere matando. Al final y a la postre es lo que nos caracteriza como especie según la Paleohistoriografía: la agresividad hasta el límite. O quizás es lo que me gustaría creer, como lo del toro de lidia del que siempre hablamos.
Perdón por la inquietante incorrección política que sugiero, digna de un debate a fondo en la camareta de un barco en un puerto cualquiera; pero hoy tienes tú un poco de culpa por traernos está turbadora (para mí, al menos) historia.
Por otra parte siempre preferiré morir de muy viejo y sin enterarme en la camareta de mi barco, lejos de cualquier patria, frontera o identidad subyugante y huyendo de todas.
Hola, Lunero. Lo tremendo de la historia es que se repitió. En la isla de Psará, una de las más castigadas durante la revolución y patria de grandes armadores, las mujeres y los niños volaron por los aires, a la vez que todo el polvorín que tenían escondido. En Messolonghi, muchas de ellas fueron asesinadas por sus hermanos, padres, maridos o amantes, para evitar caer en manos enemigas ¡Qué grandes heroínas! Se dijo. Pero, ¿no sería más bien una rabia masculina de evitar que les arrebataran a las que siempre consideraron sus posesiones? En fin, la guerra siempre es atroz, pero para unos más que para otros. Unos llenan los libros de historia y otros los cementerios. Y estoy de acuerdo contigo, no hay nada mas venenoso que el patriotismo irracional. Y, además, creo que la resistencia es una mejor forma de subversión que el suicidio. Así se demostró en la II Guerra Mundial. Ya charlaremos sobre ello.
Un abrazo
Me encanta leerte,
te doy sinceramente las gracias, eres una nube cargada de energía, un cumulonimbus que descargará agua sobre la superficie de la tierra o del mar.
Palestina y Cisjordania están sufriendo la solución final que inventaron los nazis.
Mujeres y niños , hombres , masacrados, muertos, asesinados bajo las bombas de israel ( me niego a usar la mayúscula) bombas norteamericanas y con la complicidad de la Unión Europea.
Ya está bien de que nos tomen por tontos.
Asesinan ante nuestros ojos y ¿ debemos permanecer callados?.
Ya sé que no es el lugar para hacer este comentario, pero ¿ cual es el lugar donde denunciar que el estado terrorista y genocida de israel está asesinando a decenas de miles de personas?.
Gracias por tu escritura que es un bálsamo en este mundo cruel y asesino de los que son unos asesinos ante nuestros ojos y sentido y nadie les para los pies.
Se merecerían que un Boreas invernal los borrara de la faz de la tierra.
El asesino de Netanyahu y sus secuaces están perpetrando un genocidio largamente deseado por ellos. Pero, eso ya lo sabía Hamás cuando llevó a cabo el ataque terrorista y los secuestros. Por cierto, Hamás fue creado, o por lo menos apoyado, por el estado de Israel para debilitar a la OLP, pero les salió rana. Como vemos, la sangre y la mierda está siempre repartida entre grupos que reclaman el poder sin importarle lo más mínimo que los inocentes sufran las consecuencias. Es la misma canción de siempre. Yo hace tiempo que pienso que la humanidad, en conjunto, no tiene remedio. Lo único que me salva de la desesperanza es la bondad que puedes encontrar en la gente corriente, normalmente la humilde. Quiero creer que, en Israel, debe haber gente que piensa como nosotros. Lo necesito, al menos, para sobrevivir.
Un abrazo, Santi