Hay en la costa de Etolia, Grecia, un pequeño entrante del mar llamado el golfo de Calidón. Muy cerca de allí, tierra adentro, se encuentran los restos de la antigua acrópolis de igual nombre. Sus playas son muy frecuentadas por familias con niños en verano y, debido a que sus aguas son poco profundas, representa cierta tranquilidad para los adultos el poder vigilar a los chavales con el agua por la cintura, incluso alejándose un largo trecho mar adentro. Cuando llega la época de vacaciones escolares, durante el día, el jolgorio es mayúsculo y va subiendo de intensidad desde la salida del sol hasta la puesta, con un punto álgido por la tarde. Chillidos, saltos, zambullidas, voceríos y berrinches. A veces, uno pierde la noción de la realidad y no sabe diferenciar muy bien si son gritos de niños jugando o almas penando al ser arrojadas a las puertas del infierno. Cierra el golfo la enorme mole de los montes de Varásova, una pared de piedra que cae a plomo sobre el mar y hace reverberar cualquier sonido de la playa, por muy leve que sea. Por esa causa, este lugar, que no es más que cuatro tabernas construidas alrededor de una playa, es uno de los más ruidosos de Grecia y se tiene constancia de que es uno de los sitios de mayor consumo de cajas de aspirinas del mundo. Nosotros le llamamos «el grito» y solemos bromear con que Edvard Munch posiblemente pasaba sus veranos aquí, dejándose inspirar por los alaridos y bramidos de la orilla.

Calidón fue una ciudad bastante importante en la antigüedad. Pero su nombre se vuelve más conocido cuando hablamos de una historia mitológica: el jabalí de Calidón.
Reinaba Eneo cuando Artemisa, la diosa de la caza, liberó al terrible animal como castigo. Eneo había relajado sus ofrendas a la deidad y no le había rendido su merecido culto. La gigantesca bestia de enormes colmillos, enloquecida de apetito, rugiendo soberbia por su respaldo divino, arruinaba las cosechas y sembraba el pánico entre los habitantes, que se refugiaban en cuevas y preferían perecer de hambre que salir a labrar los campos. Eneo decidió entonces enviar heraldos para reclutar a los mejores cazadores de Grecia, ofreciéndoles la piel y los colmillos del legendario jabalí como premio. Se congregaron allí los héroes más aguerridos de toda la Hélade: los más veloces, los de mejor puntería, los incansables, los invencibles, los descendientes de linajes más aristocráticos y míticos. Allí llegó Teseo, vencedor del Minotauro; Jasón, el navegante; Cástor y Pólux, los gemelos de pies alados y magníficos puños; Linceo, el de la vista aguda; Peleo, padre de Aquiles, y Telamón, padre de Áyax. Y también el propio hijo de Eneo, Meleagro. Cada uno llegó luciendo distinta ambición, honor, deudas o la atracción de un premio que les otorgaría fama y gloria para la posteridad.
En el último momento se personó la cazadora Atalanta, la «indomable», la más veloz de las mujeres, que incluso adelantaba en su carrera a los vientos y a sus propias flechas. Muchos de los varones participantes, encabezados por Cefeo y Anceo, rehusaron ir de caza con una mujer, y fue el propio Meleagro quien les plantó cara y apostó por ella, seducido por la agilidad y valentía de la muchacha. Se enamoró de su particular hermosura.
El grupo partió hacia los bosques de Calidón. Una interminable fila de antorchas serpenteaba por los montes, mientras las jaurías de perros ladraban sedientos de actividad. Rayaba la aurora cuando decidieron descansar. El humo de las hogueras que se extinguían nublaba la vista de los presentes, los perros jadeaban en sus corrales y los jóvenes cazadores se sentaron en corro, hablando de sus estratagemas en anteriores batidas. Aturdidos por la humareda, se encontraron cara a cara con la bestia. El jabalí irrumpió de improviso entre los héroes con una furia salvaje, embistiendo feroz con su afilado colmillo a canes y humanos. Muchos fueron heridos, y la escena se convirtió en un caos de carreras, espadas y lanzas. Atalanta, con su agudeza y precisión, fue la primera en templar su arco sin prisa y lanzar un disparo certero. Su flecha se clavó en el costado del jabalí, hiriéndolo gravemente. La criatura rugió de dolor, tambaleándose por primera vez. Meleagro, aprovechando la oportunidad, se lanzó con su espada y le asestó el golpe final, acabando así con él.
Meleagro tenía el derecho de reclamar la piel del jabalí como trofeo, pero, en un gesto inesperado, se la ofreció a Atalanta, considerando que había sido ella quien había abatido al monstruo, asegurando la victoria. Este acto de justicia no fue bien recibido por el resto de los contendientes, que se sintieron humillados. Los tíos de Meleagro, hermanos de su madre Altea, consideraron que era indigno entregar el trofeo a una mujer y trataron de arrebatárselo. Enfurecido, Meleagro defendió a Atalanta y terminó matando a sus propios tíos en la pelea. Cuando la noticia llegó a Altea, su dolor y furia fueron incontenibles. Recordó la profecía de las Moiras, que habían vaticinado que su hijo viviría mientras no se consumiera un tizón que ardía desde el día su nacimiento. En un acto de venganza y desesperación, Altea tomó el tizón y lo arrojó al fuego. En ese mismo instante, Meleagro sintió un dolor abrasador recorrer su cuerpo y cayó muerto. Al darse cuenta del horror de su acción, Altea se suicidó.Aquí
Aquí están todos los ingredientes del mito: una peligrosa misión, un dios airado, una aventura, el amor, la valentía y un dramático final que graba todo en nuestra memoria.
Estas historias mitológicas tienen la incongruencia de utilizar siempre los mismos héroes, que aparecen en distintos lances, independientemente de imposibilidades cronológicas o geográficas. Da igual que sea la caza del jabalí, la travesía del Argo o la pelea con el Minotauro. Posiblemente era una manera de concentrar la atención del oyente en el cuento: si nombramos a Linceo, ya sabe el público que su vista era de las más agudas, como la de un lince, y nos ahorramos muchas explicaciones.
Si algún día, dentro de milenios, alguien rescatara y visionara las viejas películas de Hollywood, observaría sorprendido que un mismo personaje podía ser gladiador, trapecista, domador o conducir a su pueblo a través de un mar partido por la mitad con unas tablas en la mano. Pensará que hay cierto anacronismo y comenzará a valorar distintas posibilidades y a escribir sesudos tratados sobre ello, cuando la verdadera razón reside en que Charlton Heston era una apuesta taquillera de Metro-Goldwyn-Mayer.
El grito es un sitio curioso al que nos gusta venir, a pesar de las migrañas. Entre estos alaridos y aquellos rugidos de jabalí han transcurrido varios milenios. Y ni siquiera podemos asegurar que tal cacería existiera, o si el jabalí más bien fue un puerco de tamaño corriente que agujereó los campos de cebada de Calidón buscando nabos, que fue perseguido por unos campesinos y apedreado finalmente por alguno de ellos. Los mitos parten de hechos cotidianos que luego se magnifican, se adornan, se recomponen y se convierten en trágicos para deleite del oyente. Por eso tienen múltiples versiones, dependiendo de quién los narre.
Los turistas buscan momentos extraordinarios en los viajes; que les hagan vibrar, sorprenderse y generen fotos envidiables. Con los años, los lugares dejan de parecernos únicos y exclusivos. Todo puede considerarse repetido en este mundo global, a no ser que busquemos entre estas paredes rocosas los ecos de cuentos que se pierden en las raíces del tiempo, de historias que otros contaron, y los retomemos nosotros para crear nuevas leyendas. Nadie te increpará si te sales de los márgenes. Los mitos son un refugio de supervivencia; incluso aunque la mayoría acaben en sanguinarios desenlaces, tú los puedes revertir, de la misma manera que la alegría de esos niños en la playa. Porque, como dijo Billy Wilder: lo más difícil no es escribir tragedias, sino comedias trágicas; eso es en esencia la vida.
Σα να `μαι ο Ερωτόκριτος
θα καρτερώ για σένα
και στα ουράνια θα κρατώ
τ’ αστέρια αναμμένα.
Πριν να χαράξει η αυγή
στον κόσμο, Αρετούσα,
για το δοξάρι της καρδιάς,
έλα και γίνε μούσα.
Μ’ αγάπη `φαίνω τις νυχτιές
μεταξωτό υφάδι,
να σε τυλίξω, μάτια μου,
σαν πέσει το σκοτάδι.
Με χίλιους όρκους μπιστικούς
κοντά σου είμαι δεμένη,
για σένα Ερωτόκριτε
μονάχα είμαι πλασμένη.
Ο Ερωτόκριτος εγώ
κι εσύ η Αρετούσα
αχ, τόσα χρόνια δίχως σου
γι’ αγάπη πώς μιλούσα.
Ο Ερωτόκριτος δεντρί
κι η Αρετούσα κλώνος
αχ, ν’ ανασαίνουμε μαζί
μέχρι να ζήσει οκόσμος.
Πριν το φεγγάρι να χαθεί,
πριν φύγει σ’ άλλους τόπους
και με ασημοτύλιγμα
πλανέψει τους ανθρώπους.
Μάγεψε Αρετούσα μου,
το φως σου με τα μάτια,
να φεγγει στα κρυμμένα μας
του πόθου μονοπάτια.
Θα το μαγέψω με γητειές
και με αγάπης ξόρκι
κα μ’ όσα λόγια μυστικά
μας ένωσαν οι όρκοι.
Αχ, το φεγγάρι έκανα
στο πάθος ξωμολόγο
και του `πα ότι χώρια σου
να ζω δε βρίσκω λόγο…
Como si fuera Erotokritos,
te esperaré por siempre,
y en los cielos mantendré
las estrellas encendidas para ti.
Antes de que despunte el alba,
en este mundo, Aretusa,
ven y conviértete en la musa
del arco de mi corazón.
Con amor tejo las noches
con un hilo de seda,
para envolverte, vida mía,
cuando caiga la oscuridad.
Con mil juramentos de fidelidad
estoy unida a ti;
para ti, Erotokritos,
solo para ti fui creada.
Yo soy Erotokritos
y tú eres Aretusa.
¡Ay!, tantos años sin ti,
¿cómo podía hablar de amor?
Erotokritos es el árbol,
y Aretusa, su rama.
¡Ay!, que respiremos juntos
mientras exista el mundo.
Antes de que la luna desaparezca,
antes de partir hacia otras tierras
y con su manto de plata
hechice a los hombres.
Hechiza, mi Aretusa,
con la luz de tus ojos,
para que ilumine nuestros senderos ocultos
del deseo.
La hechizaré con encantamientos,
con un conjuro de amor
y con todas aquellas palabras secretas
que nuestros juramentos hicieron sagradas.
¡Ay!, a la luna convertí
en confidente de mi pasión,
y le confesé que, lejos de ti,
no encuentro razón para vivir…

Anuska, mientras te estaba leyendo me he acordado del Universo Cinematográfico de Marvel, con Iron Man, Thor, Capitán América y toda esa pandilla. O de la otra saga donde están Batman, Superman, Wonder Woman o Aquaman. Los héroes mitológicos modernos.
Nunca se me había ocurrido verlo así hasta leer tu entrada. De repente me han venido a la cabeza todas esas historias griegas donde aparecen los de siempre y, claro, como todo está inventado, Hollywood ha tirado de los clásicos griegos y nos brea todas las Navidades con alguna de sus películas.
Hablas de Billy Wilder. Ojalá hubiera más personajes como los de “Con faldas y a lo loco” y menos matones de barrio con capa. Mejor le iría al mundo.
Un besito muy gordo de los dos.
VIRIATO
Claro, Marvel y compañía solo hacen que recrear una y otra vez los mitos clásicos. En realidad es lo que hemos venido haciendo desde que el hombre adquirió la facultad del habla: contar sucesos, exagerandolos y añadiendo todo tipo de aditamentos mágicos y sobrehumanos para captar audiencia. Si seguimos, también encontramos algo de ello en las fotografías retocadas de Instagram wue cuelga la gente en sus viajes.
Espero que el tuyo sea largo y lleno de peripecias (aventuras, en griego)
Un abrazote
Los mitos antiguos los inventaron bardos y trovadores. Los mitos actuales escritores y periodistas, versión moderna de los de antaño. Lo importante siempre ha sido captar la atención del pagano (el que paga) y si puede ser, el público general. Nada mejor que añadir a personajes conocidos de antemano aunque no tengan nada que ver con la historia.
Aννα Κατσούλη me ha recordado a Maria del Mar Bonet cuando colaboraba con Al Tall. Mediterraneo puro que no diferencia entre Este y Oeste. ¿No es lo que la Madre del Sultán le insinúa a Laskarina?
Aprovecho para felicitarte y animarte a continuar escribiendo y sobre todo adjuntar el premio musical!
Como maga que eres -ahora entiendo el nombre de tu barco- i/o seguidora de Morfeo, me transportas de las historias de hoy -poco interesantes- a los seductores mitos de ayer. Y para terminar, despedida musical con letra bilingüe. Comprobar que la pronunciación no sigue siempre los cánones de los libros, ver que soy capaz de identificar alguna palabra, releer el texto. Genial!
Ellas son muy buenas y ellos…
El Mediterraneo es todo uno, a pesar de que los hombres que vivimos en sus orillas nos empecinemos en lo contrario, por eso la música bebe de las mismas fuentes. La madre del sultán lo comprendía mejor que nadie: también ella había pertenecido a la orilla opuesta.
Gracias por tus plabras y también reitero el agradecimiento de parte de La Maga.
Traduciendo estas canciones aprendo yo mi griego. Y también empezamos todos con el inglés de esta manera: aprendiendo de memoria las canciones de Supertramp, Bob Dylan y compañía. A veces me devano los sesos y pregunto a amigos buscando el giro correcto, ya que traducir poemas es lo más dificil.
Es todo un placer el verte por aquí. Espero que podamos seguir conversando de vez en cuando.
Lo mejor del golfo de calidon es el nacimiento de agua pura cristalina y fresquisima en un cañaveral al pie de la mole Varasova un poco antes de que acabe la carretera
Gracias por el apunte, Pepe, me lo reservo para nuevas visitas. Lo que más emociona de esos manantiales, como la fuente de Castalia, es que posiblemente ahí abrevó el fiero Jabalí y limpiaron sus espadas los ilustres cazadores. Si contemplas eso, el agua mana mucho más fresca.
Para ser un poco más prosaica, también hay alguna taberna que otra donde calmar la sed entre tanto grito.
Un saludo y un olacer de verte por pasar por aquí.
Claro, Marvel y compañía solo hacen que recrear una y otra vez los mitos clásicos. En realidad es lo que hemos venido haciendo desde que el hombre adquirió la facultad del habla: contar sucesos, exagerandolos y añadiendo todo tipo de aditamentos mágicos y sobrehumanos para captar audiencia. Si seguimos, también encontramos algo de ello en las fotografías retocadas de Instagram wue cuelga la gente en sus viajes.
Espero que el tuyo sea largo y lleno de peripecias (aventuras, en griego)
Un abrazote