El lamento de Pan

…Pan, cuando presa de él ya a Siringe creía,
en vez del cuerpo de la ninfa, cálamos sostuvo lacustres,
y que mientras allí suspira, movidos dentro de la caña los vientos
hicieron un sonido tenue y semejante a quien se lamenta;
que por esa nueva arte y por la dulzura de su voz el dios cautivado
‘Este coloquio a mí contigo’ había dicho ‘me quedará,’
y que así, los dispares cálamos, con la trabazón de la cera
entre sí juntados, el nombre
retuvieron de la muchacha.
Metamorfosis. Ovidio

Pan era un dios horrendo, con patas de cabra, pezuñas de cabra y cuernos de cabra. Cuando se miró en el espejo del cielo, se quedó impresa en la bóveda celeste la figura de capricornio. Pan era tan sumamente malcarado que producía pánico cuando se aparecía de improviso a los pastores y caminantes que habían osado perturbar su sueño; profería un agudo grito que erizaba el cabello de quien lo escuchara. Pan era tan feo que nunca participó en batallas, ni asesoró a adalides, ni protegió a héroes y guerreros, aqueos o troyanos, pero sí que generó panegíricos, pandemonios, panteísmos y pantomimas. Por eso, el resto de los dioses olímpicos, le dejaron en paz, permitiéndole vagar por los bosques, guardando rebaños y cuidando abejas, vigilando la caza y la pesca, enajenado por su tremenda lujuria que le hacía perseguir ninfas y náyades, que huían despavoridas por su fealdad. Pan vivió y murió de forma libre y aterradora, de hecho, es el único dios griego con muerte certificada, según atestigua Plutarco.

“…cuando los tripulantes y los viajeros del barco estaban dormidos, el capitán Thamus oyó una voz sonora, llegada de tierra, que pronunciaba su nombre varias veces. Thamus no contestó a las primeras llamadas, pero a la última preguntó:

— ¿Qué se me quiere?

— Anuncia en Palodes —contestó la voz— esta noticia: El Gran Pan ha muerto.

Al llegar a su destino, el capitán Thamus avanzó en la proa de su barco, y dirigiéndose a la costa incierta, envuelta en sombras, gritó con voz tonante:
— ¡El Gran Pan ha muerto!

No había acabado de decirlo cuando se estremeció la tierra y el mar, y se oyeron de todas partes gritos, voces extrañas, lamentos y gemidos. El capitán Thamus repitió:
— ¡El Gran Pan ha muerto!

Y volvieron los llantos y las quejas. Con esta muerte dejaba de latir el corazón del mundo clásico, porque los dioses no mueren, y si el sátiro lascivo lo hacía, lógicamente no podía ser divino. La irrupción de un nuevo dios grandioso, capaz de morir y luego resucitar, mató al alegre fauno y lo condenó a representar al diablo, que de aquí en adelante tendría la figura de un macho cabrío, cruel y maligno; cuando Pan solo quería gozar y divertirse. Fue su muerte, sin pretenderlo, el inicio del oscurantismo medieval.

Pan acosaba a las ninfas del bosque y a las náyades de las fuentes y lagos. Con muchas de ellas yació, pero otras lo esquivaron como pudieron. Eco, Ηχώ, era una ninfa de las montañas, de cuya boca salían siempre las palabras más hermosas, cuando el desenfrenado fauno la persiguió, logró desaparecer dejando tras de sí un lamento que viajó de cerro en cerro, repitiendo su dulce voz; el eco.

Pitis, Πίτυς, era una oréade, una ninfa de las grutas y las cuevas. Logró zafarse del atosigamiento del dios convirtiéndose en pino; de ahí el nombre de Pitiusas que se le da a las pequeñas Baleares, las islas pobladas de pinos. Pan logró atrapar una rama y la lució como adorno a modo de guirnalda por el resto de sus días.

Siringe, Σύριγξ ,era una náyade de Arcadia a la que le gustaba cazar con un arco. Veneraba a Artemisa y, como ella, conservaba su virginidad por encima de todo. Muchas veces la pretendió Pan, y muchas veces la muchacha escapó de sus peludas pezuñas, pero un día, corriendo, llegó a un lago que le cortaba el paso, y suplicó a sus hermanas, las ondas de la superficie del agua, que la escondieran. Y lo consiguieron convirtiéndola en un junco frente a la orilla. Cuando llegó Pan oyó el susurro del viento en el cañaveral que sonó como un sollozo. El dios cortó el tallo en varios trozos y los unió con cera, cuando sopló por las oquedades, se quedó entusiasmado de la música que de allí salía; le recordaba a la tierna voz de Siringe. Pan se convirtió en un virtuoso flautista y su instrumento tomó el nombre de Siringa, porque le permitía hablar íntimamente con su deseada pero escurridiza náyade. El sonido de la flauta fue, a partir de este momento, el leitmotiv del prado y los bosques, de los pastores y la lenta vida campestre, que se quedaba detenida en paisajes estáticos, el éxtasis de lo minúsculo, del detalle, de la respiración del campo, el aliento de un humilde instrumento de viento que suena como las cañas vibrando en un día de brisa.

Los buenos cuentos se transmiten porque son pura magia; aportan un hechizo a la existencia, te distancian de la realidad, en una trama sencilla pero insólita  y  te permiten el reencuentro con algo que estaba en tu interior olvidado. El cuento es un intento de explicación de la vida y prevalece sobre cualquier diferencia temporal, religiosa o cultural. Por ello seguimos leyendo la Odisea, las Mil y una noches o el Quijote, una y otra vez con el mismo deleite.

El mito de Syrinx y Pan perduró hasta nuestros días y es reinterpretado una y otra vez en las diferentes expresiones artísticas, como en el exquisito poema de Ovidio. Pero renace con toda su fuerza en el siglo XIX en la pintura y la música.

El rebelde e imaginativo compositor impresionista Claude Debussy, creo la primera pieza para solo de flauta, calcando con sensibilidad el lamento de Pan en su búsqueda de Siringe. Un Pan humanizado y enamorado que deja salir las notas de su instrumento lacrimoso, como una corriente de agua, como una fuente o un manantial donde reside la náyade.

El impresionismo en sí es un movimiento de búsqueda de nuevas normas y modelos para comunicar a través de la música o la pintura, de ruptura con las encorsetadas escalas y modos clásicos; algo así como Pan en el Olimpo, el verso libre, la nota discordante y hasta disonante, la existencia libre de ataduras, que fluye con la naturaleza y se queda suspendida en el aire hasta nuestros días. Aunque os digan que Pan ha muerto, no les creáis, no encontrareis su sepultura por ningún lado.

9 pensamientos sobre “El lamento de Pan”

  1. Hola Anuska, Al bueno de Pan lo vi en Atenas persiguiendo a una ninfa que le espantaba con su sandalia. La verdad es que la cara de la ninfa no era de espanto, ni la de Pan de cansancio tras una larga persecución. Para mi parco entender, era, mas si cabe, la de quien alardea “ ven aquí prenda que te vas enterar de lo que es capaz de hacer una cabra con dos patas”, mientras ella, en pelota picada y tapándose coqueta sus partes bajas con la mano izquierda (la derecha la tenía ocupada con la zapatilla; A Pan se lo ponían fácil) parece que le esta respondiendo aquello de “eso se lo dirás a todas” mientras le pide otro gin Tonic al angelito que les ronda, vaya usté a saber, el primer voyeur de la historia antigua. No será que al final, todos esos escritos que te has leído donde dicen que a Pan le daban constantemente calabazas estaban equivocados?.
    Mil besitos
    Viriato

    1. No, no, que Pan tenía mucho éxito, de hecho creo que se beneficiaba a todas la Ménades de Dioniso, en unas fiestas de desenfreno y lujuria, en las que se ponían hasta las cejas de setas y hierbas alucinógenas. Ya ves que Pan no le hacía asco a nada. Pero la pobre Siringe había consagrado su virginidad Artemisa y no quería por nada del mundo mantener relaciones con el pícaro y enamoradizo sátiro.

      Un abrazote

    2. No, no, que Pan tenía mucho éxito, de hecho creo que se beneficiaba a todas la Ménades de Dioniso, en unas fiestas de desenfreno y lujuria, en las que se ponían hasta las cejas de setas y hierbas alucinógenas. Ya ves que Pan no le hacía asco a nada. Pero la pobre Siringe había consagrado su virginidad Artemisa y no quería por nada del mundo mantener relaciones con el pícaro y enamoradizo sátiro.

      Un abrazote

    1. Veo que te gusta la mitología, a mi también. En el fondo son cuentecillos que se inventaban para ir dando explicación a lo que veían, como por ejemplo el eco. Es más entretenido y asequible para todos explicarlo con una ninfa que hacerlo con formulas de física newtoniana.

      Felices fiestas, chiquilla

    2. Veo que te gusta la mitología, a mi también. En el fondo son cuentecillos que se inventaban para ir dando explicación a lo que veían, como por ejemplo el eco. Es más entretenido y asequible para todos explicarlo con una ninfa que hacerlo con formulas de física newtoniana.

      Felices fiestas, chiquilla

  2. Hola:
    como siempre, una delicia. Ya sean crónicas de las islas o relacionados con la mitología. Siempre es grato navegar a través de ellas.
    Aunque sea con retraso te diré que Syros me pareció una isla diferente y con mucho interés. Buen recuerdo el que me ha dejado.

    Y como estamos en fechas:
    Boas festas o moita felicidade!
    Un abrazo

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