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Espíritus de la Navidad

Ya estamos de nuevo en la navidad, o navidades, nunca comprendo muy bien porque puede ser singular o plural. Pero lo que sí está claro es que se trata del momento del año con más extenso catálogo de ritos y mitología asociada. Árboles, belenes, muérdagos, campanitas, estrellas, bolas plateadas, dioses que nacen y soles que se quedan quietos para empezar a iluminar más en los tiempos venideros; regalos que vienen en trineos o en sacos, arrastrados por renos o camellos; dulces hipercalóricos y poco sutiles que nos preparan para el crudo invierno  y comilonas eternas de todo aquello que por el simple hecho de ser esta época del año ingerimos aunque no nos apetezca. Días de cancioncillas ñoñas y repetitivas, siempre las mismas, que a ritmo de cascabel hablan de peces que beben y paisajes blancos de tanto nevar. Si hay un periodo anual en el que todo parezca detenido, como el sol, y fotocopiado del año anterior, es esta; la sensación es que nada cambia y todo permanece.

El espíritu de la navidad es pacífico y bondadoso como un cuento infantil en el que todo acaba bien y en el que todos somos felices por el simple deseo de los demás. Pero aparte de este caritativo y humanitario sentido de la navidad, existe todo un submundo de personajes malignos imaginarios que afloran principalmente en esta época del solsticio de invierno. Toda cultura tiene sus seres malvados, traviesos y con el tiempo hasta entrañables, que aparecen para aguarnos las fiestas. Claro que también hay un sinfín de conjuros para evitarlos. En Noruega se esconden las escobas y se pone muérdago; en Italia, si te descuidas, aparece la bruja Befana; en Hungría el Krampus, un feroz demonio que se lleva a los niños malos. Y curiosamente, en Holanda, el demonio navideño habita en España y viaja desde aquí cada año para castigar a los traviesos holandeses. Los irlandeses tienen nada menos que 13 diablillos, los  Jolasveinar. Las dulces y blancas navidades están plagadas de monstruos ruines, inventos paganos y precristianos, que aborrecen la paz y el amor.

Sobre los Kalikantzaros griegos ya he hablado en otra ocasión; estos son tan malos que hasta roban los asados de la cocina y se mean en los dulces navideños; algo de gusto si tienen.  Son engendros de hombres y animales, con orejas puntiagudas, patas peludas y dedos afilados. Nadie se pone de acuerdo en sus dimensiones, pero dicen que algunos son enormes, otros son pequeños como gatos; lo que sí está claro es que huelen a podrido. Hay muchos tipos de kalikantzaros, pero creo que los peores son los “Parasandalos».

Durante el año sierran el árbol en el que se apoya el mundo y solo descansan en Navidad, cuando el sol se para en su solsticio, es entonces cuando salen de sus guaridas para hacer el gamberro. Si queréis libraros de ellos poner un colador en la puerta; empezarán a contar agujeritos y se quedaran entretenidos.

En todo caso que paséis buenos días y que el espíritu dulce de la navidad nos deje a todos con una sonrisa, mientras vemos a los kalikantzaros ser apresados y acabar con sus porquerías y corruptelas entre rejas. La paz…solo para los de buena voluntad.

Oi kalikatzaroi – Orfeas Peridis


Πατήματα, πηδήματα, σπρωξίδια
τις νύχτες τα Χριστούγεννα
πάνω στα κεραμίδια

Στις καμινάδες τα βιολιά
και τα σουραύλια στήσανε
κι ακόμη τα κοκόρια δε λαλήσανε

Μην είναι οι παρασάνταλοι
οι μαύροι καλικάντζαροι;

Μύθοι και παραμύθια,
μύθοι αναστηθήκανε
με το χρυσό της μάγισσας ραβδί
και μαγευτήκανε
Γάτοι παπουτσωμένοι εγινήκανε
και στις κεραμιδένιες τις στέγες ανεβήκανε

Αυτοί ‘ναι οι παρασάνταλοι
οι μαύροι καλικάντζαροι

Τριξίματα στις πόρτες, στα παράθυρα
από το τζάκι μπήκανε,
νύχτα βαθιά μεσάνυχτα.

Los Kalikatzaros- Orfeas Peridis
Pasos, saltos, empujones
En las noches de Navidad
Sobre las tejas.
Los violines en las chimeneas
Y las flautas levantaron 
Y todavía no cantaron los gallos.
¿No son los Parasandalos 
Los Kalikatzaros negros?
Mitos y cuentos,
Fabulas que resucitaron
Con el oro de sus varitas mágicas
Embrujaron
Se conviertieron en gatos con botas
Y a los tejados treparon

Estos son los Parasandalos

Los Kalikatzaros negros
Crujidos en las puertas y las ventanas
Por la chimenea entraron
Bien por la noche. 

9 comentarios en «Espíritus de la Navidad»

  1. Yo no llamaría kalikantzaros a todos los chorizos que afloran, a estos nos los paras ni con un colador gigante, el que se tenía que haber utilizado para tamizar tanta inmundicia, pero Fabra ya está en el trullo y eso me consuela. Feliz navidad y que el 2015 sea cojonudo para todos.
    Un besito
    Viriato

  2. Despues saldrá duplicado. Allá voy otra vez. Decía que los kalikantzaros estos me parecen un os gamberros simpáticos, y lo de mearse en los dulces de navidad, una idea buenísima.
    Buenas navidades con kalikantzaros o sin ellos.
    Un besito,
    Pili

    1. Pues sí, son simpatiquillos. En el fondo son un poco como Pêpo, si los dejas se lo comen todo, lo destrozan todo y se mean en todos sitios. Así que tu perro debe ser un Kalikantzaro de cuidado.

      MIl besos a todos

  3. Está claro que los Kalikantzaros griegos han dejado de cortar el arbol y se han venido a gobernar España. Se han mimetizado con los políticos y andan haciendo burradas. Pero me has dado la solución en tu relato: voy a colocar en los Ayuntamientos, Diputaciones, Autonomías y el mismo Gobierno un gran colador que los tenga entretenidos y a nosotros nos dejen vivir en paz. Pásalo de maravilla tanto en la Navidad como pasadas estas fiestas.
    Ángel

    1. Tienes que pensar, Angel, que estos Kalikantzaros españoles no se conforman con hacer cuentas con el colador, les gustan más las de Suiza. También creo que las pezuñas de cerdo en la puerta funcionan, lo probaremos.
      Un abrazo enorme y espero que ya estés navegando y recuperado. Buena proa para el nuevo año de todo corazón.

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