Feminismo Bizantino

Dios no permite que nunca me vea despojada de esta púrpura, o que llegue un día que mi presencia no sea saludada con aclamaciones de emperatriz. Tú, Augusto, si prefieres la fuga, puedes hacer lo que te plazca: tienes dinero suficiente; he aquí el mar y he aquí las naves. Pero ten mucho cuidado, no sea que, después de tu huida, se mude tu actual esplendor en una muerte ignominiosa. En cuanto a mí, me atengo al viejo proverbio que dice: la púrpura es el mejor sudario.
Teodora. Procopio de Cesaréa

Todos cometemos el mismo error de principiantes; buscamos en Grecia los genes clásicos y homéricos, cuando si realmente quieres entender este país, el que nos enamora y nos hace volver una y otra vez, es Bizancio la clave, y su herencia que pervive a través de la iglesia ortodoxa. No es en las columnas de Delfos donde encontraremos la explicación al misterio, ni en las calles de Eleusis, sino en los mosaicos de Mistrás y en la sombra entre la bruma de Santa Sofía. Si es que hay algo que nos interese más allá de la foto de vacaciones.

 

 

Si nos pusiéramos a enumerar la lista de los personajes y héroes más importantes que cambiaron la historia de la humanidad, seguro que el inventario se haría interminable; con pocos nombres de mujeres. Eso de cambiar el curso de la historia es una redundancia, creo que se llama pleonasmo cuando usas palabras innecesarias para enfatizar una oración. La historia en sí, es puro cambio y devenir, cualquier héroe que la altere no está haciendo más que lo que se espera de él por existir; y encima, el relato del ser humano nunca deja de escribirse y modificarse con cada nuevo estudio o investigación, se borra a unos y añade a otros, a esa lista de próceres indispensables. Así que hoy, me gustaría subrayar uno que a menudo se pasa de largo.

Ya sé que me diréis que la historia está también construida a base de imprecisiones y trolas, de plumas vendidas e historiadores que, a merced del rey o el emperador, maquillaban cifras y datos en beneficio de su empleador. Hoy las mentiras salen todas de Rusia, dicen, se llaman fakes y no sabemos muy bien a quienes benefician, pero nos tiene a todos vociferando en las redes, hipnotizados y a merced de unas corrientes de opinión que repuntan con cada marea, siguiendo el frenético ciclo del día y la noche. Pero en el fondo, qué más da, lo único cierto es que todos esos héroes y personajes, inventados, farsantes, oportunistas o rompedores, nos trajeron hasta aquí. Ahora mismo, frente al teclado del ordenador. Por lo tanto, si algo de lo que digo no es totalmente correcto, echadles la culpa a charlatanes más antiguos que yo misma, que hablaron y escribieron sobre lo que no sabían, y un poco a mí, por mi apasionamiento sobre un personaje bien controvertido; la emperatriz Teodora de Bizancio. Estas complejas heroínas griegas me entusiasman.

Seguramente, para muchos, Teodora, es simplemente la mujer de Justiniano, uno de los emperadores más trascendentales de la historia del imperio Bizantino. Porque en occidente estudiábamos esa parte de la historia así, de pasada, ninguneando, como bellacos cruzados, la importancia de aquella ciudad brillante y de aquel imperio descendiente de la misma Roma. Constantinopla no la entendemos, como decía el mismo Yeast, porque occidente estaba ya viejo para entenderla.

Aquel no es un país para hombres viejos. Los jóvenes
Tomados del brazo, las aves en los árboles
– Las generaciones que mueren – cantando,
Las cascadas de salmón, los mares repletos de atún,
Peces, animales, aves, encomian todo el verano
Todo aquello que se produce, nace, y muere.
Atrapado en esa música sensual todo ignora
Monumentos de intelecto que no envejece.
Navegando hacia Bizancio. W. B. Yeats

Cuando Paris hedía y era un simple charco pestilente, Constantinopla dejaba boquiabiertos a los visitantes, obsesionados a sus atacantes y rendidos a sus enemigos. Y si olvidamos a Bizancio, también olvidamos a Teodora. Es totalmente sorprendente que, cuando se hace la lista de las mujeres que plantaron las semillas de un movimiento feminista, nadie la nombre. Y más sorprende todavía que el cine o la literatura no le haya encumbrado hasta la altura de personajes como Cleopatra, alternando versiones de esta señora de complicada personalidad y gran peso histórico.

Las principales fuentes sobre su vida son las obras de Procopio, contemporáneo suyo, escriba del general Belisario. Sin embargo, el historiador ofreció tres representaciones contradictorias de la Emperatriz, según la amaba o la odiaba, dependiendo de sus favores. Lo que sí es cierto es que Teodora, nació el año 500 d.C. Su madre era una actriz y bailarina del hipódromo y su padre un domador de osos. Después de la muerte de su padre, su madre mandó a las hijas a ganarse la vida llevando guirnaldas al hipódromo y las presentó como suplicantes en la facción Azul.

El pueblo, asistente o no al hipódromo, solía estar organizado en torno a dos grandes grupos denominados demoi, los Vénetoi o Azules y los Prásinoi o verdes; que a su vez habían absorbido a los Leukoí (Blancos) y Roúsoi (Rojos) respectivamente. Sin embargo, ambas agrupaciones eran mucho más que meras peñas deportivas, jugando un papel fundamental en la política del imperio, pues toda la sociedad de Constantinopla se agrupaba en torno a una u otra dependiendo de su estatus social, su filiación política o incluso su creencia religiosa. La rivalidad entre ambas en algunas ocasiones derivaba en altercados y violencia en las calles. La identificación con uno u otro color llegaba a tal extremo de vestir o peinarse de una manera determinada diferente. También los emperadores mostraban su preferencia por una u otra y las utilizaban a su antojo para conseguir su apoyo. Esta rivalidad estaba agravada por un trasfondo político y teológico, pues mientras que los Verdes estaban formados mayoritariamente por comerciantes y arrendatarios de servicios y bienes públicos y profesaban el monofisismo, los Azules eran principalmente terratenientes o aristócratas y practicaban el cristianismo oficial.

Las niñas pobres, no tenían otra opción que el teatro o la prostitución, ambas actividades totalmente relacionadas en Constantinopla. Teodora, mujer de extraordinaria belleza, comenzó a representar números circenses en el hipódromo con 10 años y gracias a su desinhibición y fuerte atractivo, a pesar de no tener grandes dotes artísticas, pues no tocaba ningún instrumento musical, ni leía bien los textos y, además, era muy delgada para el gusto de la época, alcanzó pronto el éxito; algo tenía, oculto e inapreciable, que gustaba a los hombres y los enloquecía.

Se presentaba con muy poca ropa, se movía sensualmente y contaba chistes verdes. Siempre llegaba un poco más lejos en cada actuación, para tener excitados a los varones y ser cada día más solicitada. Fue famosa su representación sobre el “Cisne y Leda”: apareció en el escenario, con las piernas abiertas hacia los espectadores, que bramaban acalorados. Esparcieron por sus senos, muslos y su sexo, granos de cebada y ante la sorpresa general, liberaron seis gansos famélicos que se lanzaron a comer desesperados los cereales. Teodora, con gestos lascivos y muecas de placer, transmitió a los espectadores las sensaciones que el picoteo de los gansos le producía. El hipódromo casi se vino abajo. Esto hizo que Teodora alcanzara gran fama en toda la ciudad y fuera invitada de honor a las fiestas que organizaban los nobles y los ricos.  Con dieciséis años, era ya la prostituta más solicitada y mejor pagada de Constantinopla.

Teodora se fue de la ciudad, como amante oficial del gobernador de la provincia africana de Pentápolis, que no tuvo ningún problema en abandonarla a ella y a su hija cuando le convino. A su regreso a Constantinopla, reanudó su amistad con Antonina, que regía un burdel y se había convertido en la amante del joven general Belisario, íntimo amigo del sobrino del emperador Justino. De esta forma, pudo conocer a Justiniano y el flechazo fue instantáneo. En dos meses, él la instaló en su residencia oficial y fue elevada a la alta dignidad de patricia. Esto implicaba el poder usar el palco reservado a las mujeres nobles en el Hipódromo. Teodora se convierte, al fin, en emperatriz consorte con 27 años.

El reinado de Justiniano y Teodora fue muy fructífero. Desde el punto de vista arquitectónico se construyó Santa Sofía, el templo más bello de toda la cristiandad; dotó a Constantinopla de numerosos puentes y acueductos, además de veinticinco iglesias. Pero, sobre todo, el gobierno de Justiniano destaca por su “Corpus Juris Civiles”, que es la compilación jurídica más amplia que hasta ese momento se había hecho y en donde se percibe claramente la mano de la emperatriz. Teodora era una adelantada a su tiempo, hoy, tras el transcurso de los siglos, aún sería considerada como una revolucionaria.

Teodora derogó la ley por la que se prohibía la unión entre prostitutas y artistas de teatro con los nobles, permitiendo el matrimonio, siempre que fuese libremente elegido.

Estaba convencida de que la prostitución era un agravio a la dignidad femenina, por ello acabó con las leyes vigentes que protegían a los proxenetas, potenciando la erradicación de la prostitución. Prohibió su ejercicio y dio tres meses a las profesionales, para que, de forma voluntaria, abandonaran el oficio. Aquellas, que no lo hicieran, serían encerradas en una residencia para su reeducación. Las prostitutas que se casaban, recibían apoyo económico de la emperatriz.

Otro artículo que causó gran impacto en la sociedad, fue el que igualaba derechos, incluida la herencia, de hijos legítimos y bastardos.

Luchó contra el maltrato femenino;  ante cualquier denuncia de una mujer, Teodora intervenía y hacia castigar a los maltratadores duramente.

Permitió el acceso de las mujeres a la propiedad privada y la herencia y mejoró el sistema de atención a la salud femenina.

Publicó leyes de igualdad de la mujer, el derecho al divorcio y la prohibición imponer castigos por adulterio. Se permitía el aborto, y se imputaron penas muy duras para los violadores.

Teodora y Justiniano gobernaron juntos veinte años y ademas de grandes aclamaciones también fueron protagonistas de grandes revueltas, principalmente debido a las subidas de impuestos que reclamaban para la construcción de los bellos monumentos y de la sempiterna guerra contra los persas. Fue famosa la revuelta de «Nika», cuando Justiniano estuvo a punto de huir de la ciudad. Solo el temple de Teodora le convenció de no hacerlo; en ese momento histórico, ella pronunció las palabras que más arriba he citado al inicio de la entrada: la púrpura es el mejor sudario.

Con 47 años tuvo un cáncer de mama, que acabó con su vida. Se llamaba Teodora; en griego quiere decir el regalo de Dios.

Εγώ κι αν προδοθώ
δε θα προδώσω
κρυφές χαρές κι ελπίδες
εγώ φωτιές ανάβω
για κάθε σκλάβο
που βλέπω μ’ αλυσίδες.

Εγώ κι αν νικηθώ
θα πολεμήσω
για σένα και για μένα
για τα παιδιά του κόσμου
που στέκουν μπρος μου
χλωμά κι αδικημένα.

Έχω τα δώρα του Θεού
με λένε Θεοδώρα
και τα σημάδια του καιρού
δικά μου είναι τώρα.

Λαμά λαμά λαμά
λαμά Χριστέ μου
είμαι ριπή τ’ ανέμου
εγώ δε μοιάζω μ’ άλλη
και το κεφάλι
δεν έσκυψα ποτέ μου.

Κι εσύ που δε μιλάς
θλιμένε φίλε
τα λόγια τούτα μέτρα
παλιές αλήθειες θάψε
κι αρχίνα σκάψε
να βρεις νερό στην πέτρα.

Τότε κι οι δυο μαζί
μα κι άλλοι κι άλλοι
θα γίνουμ’ ένα όλοι
και με φτερά στον ώμο
θα βρούμε δρόμο
για την καινούργια πόλη.

Έχω τα δώρα του Θεού

Είμαι της οργής αστέρι
και χειμώνα καλοκαίρι
χίλιους κεραυνούς κρατώ στο χέρι.

Yo, aunque sea traicionada
nunca traicionaré
secretas gracias y esperanzas.
Yo comienzo incendios
por cada esclavo
que veo con cadenas

Yo, aunque sea vencida,
pelearé
por ti y por mi
por los niños del mundo
que encuentro frente a mi
palidos y sin justicia.

Tengo el regalo de Dios
Me llamo Teodora
Y las heridas del tiempo
son ahora mias.

Lama, lama, lama,
Lama, Dios mio
Soy una ráfaga de viento
no me parezaco a ninguna otra
y mi cabeza
no he inclinado jamás.

Y tú, que no hablas
mi infeliz amigo
sopesa estas palabras
entierra antiguas verdades
y comienza a escarbar
para encontrar agua en las piedras.

Ahora, los dos juntos
y otros y otros
seremos uno solo
y con alas en los hombros
encontraremos el camino
de la nueva ciudad.

Tengo el regalo de Dios

Soy la estrella de la ira
y el invierno en el verano
miles de relámpagos guardo entre mis manos.

4 pensamientos sobre “Feminismo Bizantino”

  1. Hola anuska:
    Siempre que se habla de feminismo, de los derechos de la mujer, si dice, con razón, que en los últimos años el avance ha sido muy importante, dando sensación de que los escalones siempre se han ido subiendo hacia arriba. Pero no siempre sido así, como tu bien demuestras en tu artículo. Sin buscar ejemplos históricos, con utilizar los de andar por casa, entenderás a donde voy. Hay una gran diferencia entre lo que pensaba mi abuela, que vivió la República, y mi madre educada en el franquismo. Miedo me da esta época estamos viviendo de nacionalismos y gobiernos retrógrados. iQue los dioses nos cojan confesados!
    Mil besitos
    Viriato

    1. La historia es un compendio de avances y retrocesos. Mismamente, en la Grecia clásica eran mucho más críticos y progresistas que ahora, justamente cuando debería ser al revés, si aprendiéramos de nuestros errores. Ya ves, las leyes de Teodora, unos años mas tarde, se las pasaron por el forro.

      Un abrazazo

  2. No se olvide usted, estimada Ana , la existencia anterior ( 470 a. C.) de la hetaira Aspasia , famosa por su inteligencia, belleza y trato de igual a igual con los hombres importantes de la época. Por eso mismo fue vilipendiada . ( Hipatia de Alejandría también ).Es la historia desgraciada de las mujeres de todas las épocas en la realidad y la ficción. Menos mal que se respiran aires de cambio. Buena travesía y llegada a Lefkada .

    1. Claro que no me olvido de Aspasia, otra de mis griegas favoritas. Los griegos tienen mucha tendencia a la heroicidad, lo llevan en los genes; pero en el caso de ellas es triplemente valioso su legado. Pero me gusta hacer mencion de Teodora, primero por su historia atormentada, de prostituta a emperatriz, y luego por el gran desconocimiento de toda la historia Bizantina en la parte católica del imperio. Lo curioso es que todos los pasos adelante del codice de Justiniano-Teodora, en relación a los derechos de la mujer, luego se dieron para atrás. Espero que los pasos que demos hoy sean más perdurables.
      Gracias, anónimo. Deseando estoy de llegar a mi pueblo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.