Huracán en Grecia 2020. Ianos

Este maldito año tiene la peculiaridad de hacernos vivir y revivir situaciones que creíamos de otros lugares y otros tiempos: pandemias, huracanes y sus coletazos de imprevisión que nos obligan a caer en la cuenta de que siempre hay que permanecer alerta; la seguridad no existe. Este verano, y van dos en el ultimo par de años, nos ha tocado soportar un nuevo medicane. El termino se acuñó para designar raros ciclones tropicales que se daban con escasa frecuencia en el Mediterráneo. El nombre viene de juntar palabras, mediterranean y hurricane, y el fenómeno no era del todo aceptado por los meteorólogos que dudaban de que estas bajas presiones violentas fueran algo más que una tormenta tropical. Creo que empezarán a cambiar de parecer tras la devastación producida por el terrible Ianos, el último en asolar Grecia.

Un medicane necesita del aire frío en altura (digamos 500 hPa) para su formación, además del forzamiento dinámico, produciendo una baja en la superficie del Mediterráneo, sobre el agua más caliente de lo normal. No se forma, como en las borrascas convencionales por la ondulación del frente polar, o dicho de otro modo por el encuentro de aire caliente que sube de zonas tropicales, con el aire frio polar, unido a la rotación de la tierra. Medicanes y ciclones, tienen un ojo central y son simétricos, a diferencia de las borrascas, que van a acompañadas de diversos frentes, lo que hace que sean de contorno desigual.

En la formación de los medicanes hay una liberación muy grande de calor latente. El Mediterráneo está muy caliente en esta época del año, lo que favorece la evaporación del agua, como en una cazuela al fuego. Este aire húmero asciende y, en su subida, se enfría, el vapor de agua se condensa y se convierte en gotas de agua liberando toneladas de calorías. Si encima tenemos un chorro de aire que se ve frenado por algún obstáculo terrestre, el viento se recurvará y comenzará a girar siguiendo el sentido de Coriolis, de forma opuesta a las manecillas del reloj. Esta es una captura de pantalla que hice después de que nuestro Ianos ya estuviera formado y desarrollado y volviera de asolar el sur de Italia y Grecia. Como se podría ver, si la captura la hubiera hecho unos días antes, hay un flujo fuerte del noreste, que viene desde el mar Negro, y choca contra Libia en el fondo del golfo de Bengasi, allí se recurva intentando escapar, encuentra aire frio en altura y la bomba está cebada.

Recorte de pantalla del modelo ICOM7, cortesía de windy.com

Si el incipiente ciclón morirá en el intento o se desarrollará fuerte y peligroso, depende de otras variables que manejan meteorólogos y modelos numéricos un poco espesas para ser explicadas; hay que tener en cuenta que la atmosfera es un sistema caótico y cualquier cambio en una variable presente, condicionará el futuro como el desarrollo de una epidemia; perversa comparación.

Hasta el momento eran fenómenos excepcionales según un estudio de la delegación de la Aemet en Baleares sobre la climatología de los medicanes, desde 1979 a 2017 se habían producido solamente nueve. Tanto es así que ni siquiera hay un organismo encargado de vigilarlos o de ponerles nombre, de esa forma la nomenclatura de las bestias atmosféricas es un poco confusa. Así como en 2018 le llamaron Jenofonte y después Zorba, este de 2020 lleva epítetos como Casilda o Ianos. Pero quizás las cosas vayan cambiado. Un aire más caliente es capaz de absorber más humedad del mar: un 7 % más por cada aumento de 1 °C. De esta manera, los medicanes y huracanes que se producen en un entorno más cálido, vienen asociados a un mayor nivel de precipitaciones y a vientos más fuertes.

Cundo sufrimos a Zorba, hace ya dos veranos, el problema fue detectar su presencia en el último momento; los modelos numéricos no fueron muy avispados y cuando la amenaza era cierta estábamos metidos en Kalamata, refugiados del fuerte NE que soplaba por todo el Mediterráneo oriental. Cual fue nuestra sorpresa al levantarnos y constatar que se nos venía un ciclón encima con vientos muy fuertes de componente Sur, viento para el cual Kalamata no es el mejor abrigo, con su bocana abierta a este sector.

Este año se volvieron a retrasar las previsiones y tan solo uno de los modelos, el ICOM 7 alemán, comenzó a esbozar el nacimiento de la criatura con antelación. Gato escaldado huye espantado así que nos pusimos a hacer millas para encontrar algo más seguro y nos dio tiempo de llegar a Pilos, un puerto dentro de una gran bahía donde difícilmente entraría la mar directa. Pero en los huracanes no hay ninguna certeza, el viento sube hasta fuerzas terribles como para arrancar tejados y árboles, cambia de dirección y, lo que en principio podría parecer un lugar abrigado, puede convertirse en un infierno por la resaca de la mar chocando y rebotando contra la costa. Los veleros son ligeros, no naves de gran tonelaje y ser lanzados a un lado y al otro a merced del mar secundario puede tener resultados fatales; roturas y hasta vías de agua.

Esta vez Ianos la emprendió con Zante, Cefalonia e Itaca y llegó a nuestras inmediaciones cuando curvó su trayectoria y retrocedió hacia el sur, ya de vuelta y con su rabia más sosegada. Nuestra decisión, basada en la prudencia y en ponerse en la peor de las situaciones, fue buena, sí; también tuvimos suerte. La suerte, en un sistema caótico es fundamental, pero también haber leído libros de relatos de huracanes, temporales y ciclones; haber dedicado unas horas a disfrutar de los clásicos: Conrad, London, Stevenson o Hughes. Por ello, cuando oigo a alguien argumentando que a navegar se aprende simplemente navegando, yo añado: también leyendo y estudiando; nunca debemos de dejar de hacerlo.

Veo las imágenes de barcos hundidos y puertos destrozados y me genera una profunda melancolía. Las ilusiones nacidas al final de la primavera, arrasadas por el mar de finales de verano y por una campaña turística desastrosa. A Grecia siempre le toca la peor parte, ya sea en el caos o en el orden.

Habrá que tener cuidado con el golfo de Bengasi y controlarlo muy de cerca de ahora en adelante. El mar, cada día más caliente, va a convertir estas furias de Poseidón en berrinches desgraciadamente familiares. Estos medicanes ya no son pequeñas tormentas tropicales, sino huracanes plenamente maduros, con vientos y mares salidos de historias aterradoras, como las de Conrad, London, Stevenson o Hughes.

26 pensamientos sobre “Huracán en Grecia 2020. Ianos”

  1. Gracias, Ana. Llevo días impresionada desde que vi la previsión meteorológica con ese pronóstico para las islas jónicas. Qué tiempos tan extraños y apocalípticos estamos viviendo. Cuánta furia en todo. Cuántas ganas de ir a Grecia y cuántos obstáculos. Cuidaos mucho e infinitas gracias por contribuir con tus textos a que de algún modo también podamos estar ahí. Feliz septiembre a pesar de Eolo, Posidón y sus violencias.

    1. Hola Leticia. Afortunadamente no hay daños personales en el jónico, pero lamentablemente creo que hay 2 desaparecidos en el continente. Espero que todo vuelva pronto a la normalidad y se pueda reconstruir con rapidez lo que el mar ha destruido. Ahora vienen malos dias para andar por el mar, con todo tipo de basuras y troncos flotantes, pero eso es un problema menor.
      Un abrazo

  2. Hola Ana, un beso enorme y un abrazo para ti y para Jesús y mis mejores deseos para La Maga que no se merece ser tan zarandeada por esos vientos locos que la persiguen en los últimos años.
    Recuerdo hace dos años, mientras salíamos pitando de Naxos con miedo de llegar al Pireo antes que Zorba, la angustia de tu relato de cómo os visteis atrapados en Kalamata, creyéndoos a salvo de la tormenta.
    El tiempo está loco, dirán algunos, mientras que yo sigo pensando que los que estamos locos seguimos siendo nosotros, que no sabemos hacer caso del aviso que la naturaleza nos envía cada año y cada vez con más fuerza.
    “O cambiáis de ritmo de vida o seré yo quien os cambie de golpe y porrazo”, parece decirnos.
    El cambio climático es un hecho y no queremos verlo. Como bien dices la tempera del mar es el factor fundamental para que se produzcan este tipo de tormentas. A mayor temperatura, mayor fuerza desatada.
    Curiosamente en España poco se habla de Lanos, me ha costado encontrar información al respecto. Parece que ya tenemos suficiente con nuestras desgracias como para estar pendientes de los demás.
    De esta pandemia deberíamos sacar muchas conclusiones y empezar a aplicar lo aprendido en nuestra forma de vivir. Llevamos años queriendo viajar a cualquier parte del mundo sin pensar en las consecuencias de la huella que dejamos tras nosotros. Somos así. O nos hacen así… no sé qué pensar porque luego ves que hay gente muy buena en el mundo y muy comprometida con todo lo que le rodea, pero… somos tan facilones a la hora de dejarnos llevar…
    En definitiva, vivimos tiempos muy interesantes y deberíamos ser conscientes de ello.
    Buena mar y buenos vientos

    1. Hoy me he acordado mucho de vosotros. No se si te acuerdas que cuando el Zorbas había comprado un cabrito para hacerlo al horno, pensando que igual podríamos vernos en Naxos. Hoy he comprado cordero. Y queda inaugurada la serie de corderos «al huracán». Es tan exquisito y genuino que igual nos forramos vendiendo raciones. Bueno, a parte de bromas, una desgracia para esta gente. Hoy paseábamos por Pylos y todas las tabernas vacías o cerradas. Se presenta un crudo invierno en Grecia. Y en España, mejor no comentarlo. ¡Ale! una ronda de crasí para olvidar.

      1. Nos acordamos, claro que sí. Las bromas son buenas para restar importancia a lo malo de la vida. Creo que los “mediterráneos” sabemos mucho de eso.
        A vuestra Salud.
        Mil besos

  3. Siempre es un placer leerte,y aprender cosas nuevas,aunque en este caso,me deja un gran pesar por Grecia,un país muy querido y sentido…. por mi.
    Espero que no tengáis más tormentas,tanto climatológicas,como las que agitan las vidas.
    Un abrazo!
    Kalispera.

  4. Hola Anuska. La lotería de la vida es curiosa. Sin comerlo ni beberlo os han tocado dos medicanes de regalo casi seguidos. Si hace cuatro días (quien dice cuatro días, dice cuatro años) te hubieran afirmado que ibas a pasar en Grecia dos ciclones te habrías echado a reír. El Meltemi, que pesadito se pone algunos años… pero un huracán??? Para que después digan que no hay cambio climático! Si al final va a ser más seguro estar en Madrid con la Ayuso. 😜
    Un fuerte abrazo a los dos y cuidaros mucho que aún nos quedan muchas paellas por tomar juntos!!

  5. Hola Ana
    Muy buena entrada ( como siempre impecables)y el cambio climatico o ciclos de la tierra estan ahi, no solo en el mediterraneo,el saqueo constante que padede la tierra ( deforestacion, incendios,combustibles fosiles etc etc)estan haciendo su labor y los responsables de ese desaguisado , los que no salen en la foto ( salen las Ayuso o los casados o los sanchez) creen que no les tocara y saben que estan haciendo daño, esta en nosotros al menos de estar con los ojos abiertos y atentos y conservar lo mejor y ofrecerlo como lo haces tu en cada escrito.un abrazo

    1. Hola, Antonio. Y no te olvides de la construcción. Estoy en Pylos y me he quedado alucinada de la macrourbanización de ricos que están construyendo en la bahía, que se supone protegida y de interés natural por el número de aves que descansan en sus migraciones frente a la laguna. Las casas son como setas en el campo, surgen sin que te enteres y cuando te quieres dar cuenta, ¡toma! estas en Benidorm.
      Seguiremos escribiendo, de momento no está prohibido, o casi.
      Un abrazo

  6. Hola Soy José Luis Barbero – Escribo desde Buenos aires, el año pasado en junio, estuve navegando con un grupo de argentinas/os (8 en total) en las cercanías de Atenas continental e islas: Justamente hoy, en una clase de meteorología náutica (dada por el capitán del grupo) hablábamos de Grecia y que en general es más calmo navegar a vela en la zona de las islas Argo Sarónicas, que tentarse con la Ciclades.
    Para este año teníamos señado nuevamente un 51 pies, pero el Covid nos dejó en la amarra.
    Gracias por tu publicación, con tu permiso le paso tu relato a nuestro grupo y amigos de la náutica- Abrazos virtuales con barbijo

    1. Por supuesto, Jose Luis, pasa el relato a quien gustes. Si, el Saronico es más calmo que las Cícladas, pero ya ves, el Jónico, el paraíso de los veleros, puede convertirse en un infierno de la noche a la mañana.
      Espero veros por aquí algún día.

  7. Hola Ana
    Menos mal que no os pilló de lleno. Aquí en Mallorca hace unos días tuvimos un “ cap de fibló” que reventó medio Bañalbufar arrancado cientos de árboles afortunadamente sin desgracias personales. No vamos bien aunque la Unión Europea parece que se va a tomar en serio el cambio climático.
    Un beso

    1. Hola José. Ya sabes que en estos casos la suerte es una baza importante. Elegimos un buen sitio, pero sigo pensando que si nos hubiera pasado por encima; 60 nudos con lluvias torrenciales, resaca y olas de todos todos los cuadrantes; ya solo importa el azar y esperar que resista el material, poco se puede hacer.
      Este Mediterráneo se está cabreando, debemos escucharle.

      Un abrazo a los dos.

  8. Hola Ana:
    Ianos, casi podíamos decir: lo que faltaba. Está siendo un año horrendo para todos y especialmente para los más pobres, los que curran y viven hacinados en barrios densos, los marginados del bienestar, etc.
    También a Grecia le salió mal la apertura al turismo y ahora, creo, tratan de taponar los boquetes que ha provocado la relajación local más el gentío, juvenil quizá, que se dejado caer por ciertas islas en busca de fiesta.
    Por mi parte, he esperado para ir creyendo que septiembre era lo mejor pero ha sido todo lo contrario, incluido la cancelación de vuelos desde Barcelona, que son casi todos.
    Se me hace muy raro no haber estado allí y me ha dejado como fuera de sitio; el puto covid más la ausencia de las sensaciones emocionales y físicas de la estancia en Grecia me ha caído como una losa.
    Pero habrá que levantarse y seguir, claro que sí.
    Seguiré por aquí esperando que lances tus señales de esa vida que es única en la Helade, pese a los Ianos de turno.

    Un abrazo y suerte a todos.

    1. En Grecia, la histeria Covid, se lleva mejor que en España, de hecho, a menudo se me olvida que existe la mascarilla. Si que es verdad que aquí ha habido menos casos y que mi forma de vida en el barco es de aislamiento. Claro que hay más contagios, estamos en plena pandemia, pero la vida debe seguir, porque este año no te lo van a descontar en la caja de salida. Bueo, es mi forma de ver las cosas: precaución pero sin aterrorizarse; el miedo te paraliza, incluso en los huracanes.
      Un abrazo, Mario.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.