La delgada linea roja

Por estas épocas del año siempre me suelo repetir, pero es que el agosto es mucho agosto y se echa a la calle tanto lo bueno como lo malo. Yo si pudiera, en agosto, me quedaría encerrada en mi casa con las ventanas y puertas selladas y una pila de libros para leer, pero no tengo más remedio que sobrellevarlo como puedo. Lo que ocurre es que con el paso de los años cada vez lo acuso más y con el paso de los años las cosas empeoran, el incremento del número de barcos es exponencial y hasta los moradores de las cloacas son capaces de comprarse una neumática con motor y venir a ensuciar las aguas de todos los mares, atronarnos y a hacernos la vida imposible.Todos a veces nos cabreamos con el vecino y en ocasiones hasta perdemos los nervios y gritamos; aunque suelo morderme los labios como los pretendientes de Penélope; pero a veces incluso de grandes peleas han surgido posteriores disculpas y amistades. Pero nunca hasta ahora este mundo se había parecido tanto al del automóvil, donde las más viles bajeza pueden salir de la boca de un conductor y donde hasta se es capaz de llegar  las manos por un quítame esas penas de un intermitente mal puesto. El hombre es un lobo para el hombre y si hasta ahora el universo náutico se había librado, porque éramos pocos, ya también este se sobrecalienta y se acerca al infierno; el hombre se puede convertir en una rata rabiosa. Afortunadamente solo en agosto.

De todas las especies con las que se puede tener un altercado estaréis de acuerdo conmigo que la de los italianos es la peor. Ni los flemáticos ingleses, que insultan con indirectas susurradas, ni los cuadriculados alemanes, ni los vociferantes búlgaros, ni los gesticulantes y malhablados españoles; con un italiano hay que tener mucho cuidado. Ya sé que italianos hay muchos y que las grandes masas siempre fermentan, sean de la nacionalidad que sean, pero en este caso atufan a“ garum”  y como se encuentran muy bien colocados en el centro del marenostrum, en verano legiones romanas enteras invaden todas las costas y clavan el pilum en territorios que piensan estar conquistados. Nunca te pelees con un italiano, me digo todas las mañanas antes de entonar el Ommm que me ayudará a pasar el día sin sobresaltos. Pero esta vez algo se ha roto, se ha sobrepasado la imaginaria línea roja que todo el mundo aceptamos, como práctica de la buena convivencia marinera, que no se debe pasar; nunca se toca el barco del vecino, ni ninguno de sus apéndices, amarras o anclas. Está escrito en las tablas de la ley; pero para saberlo hay que aprender a leer y no todo el mundo tiene el vicio.

En el caso que os cuento se trataba de fondear y dar un cabo a tierra, dada la profundidad de estos mares del jónico, a escasos metros de la orilla, es una práctica habitual y necesaria. La playa estaba sembrada de gomonne con la banderita roja verde y blanca; desde lejos se oía el vociferio de patio napolitano mientras se pasaban las fiambreras de una barca a otra. No me quedó otra que dar mi amarra entre dos gomonne que se encontraban un poco más distanciadas entre sí. Al momento hubo un silencio sepulcral y la ruidosa escena feliniana se transformó en una película de  suspense.

– Si tu cabo roza mi gomonne te lo cortaré.

– Ommmmm

– ¿Me has oído?

– Es solo un cabo. Ommmm. Pero si crees que te puede malograr tu “barca di merda”, digo tu linda barca, pues lo cortas. Ommm. Me comprare otro.

El tipo tenía una pinta insolente, descargador de muelle palermitano, con una gorra con la bandera italiana y acompañado de una  gorda michelinica y calva sentada en la borda que nos hacía cuernos.
Se reanudo el griterío neorrealista y nos metimos en el salón a comer. Cuando todavía no me había sentado a la mesa noté que el barco se movía diferente y vi pasar los acantilados por la popa, salí como un exabrupto. Efectivamente, me habían soltado el cabo, justo cuando la racha cargaba y justo cuando estaba dentro y no podía verlos. Recogí el ancla como pude, rozando las rocas, mientras el muñeco michelin se reía con las piernas metidas en el agua.

Me salieron dos lagrimones. Uno por la rabia y la sed de venganza, imaginando cuchillos que rajan las neumáticas, cabos y motores, la segunda resbalaba de pura tristeza, mientras el corazón se me hacía pedazos y se desmoronaba como una vasija de porcelana fina; nunca imaginé este mundo como el estercolero acostumbrado de siempre, nadie hasta ahora había osado atravesar le delgada línea roja. Pero ahora sí, ahora ya todo era posible; con premeditación y alevosía, cuando nadie te ve, cuando más daño puede hacer. Me sorbí los mocos e intenté amarrar un poco más alejada, mientras sonaban las risotadas de la gorda  en mi cabeza.

Una barquita de griegos que estaban al lado me llamaron y me dijeron que fuera a capitanía a denunciarles. Y los italianos al oír que yo hablaba en griego se quedaron lívidos de espanto. Pero la gorda reía, dando grandes manotazos sobre la barca.

– Bah ¿Qué puede hacernos?

Tenía razón, conozco este país y sé que ir a capitanía con estos cuentos es como denunciar en la guardia civil la desaparición de tu canarito. Aun así, me tomé la molestia de bajar a la playa y tomar datos y fotografías, con lo que el muñeco Michelin dejó de sonreír.

Este trabajo mío implica convivir con mucha gente dispar y aprendes a distinguir las bondades, maldades y debilidades humanas al instante; así que me fijé que el señor de una de las barcas no se mostraba muy cómodo con la acción de su amigo; bien sea por vergüenza o por miedo, qué más da, pero esto me dio pie para elaborar mi venganza y olvidar cuchillos y revólveres que solo me hubieran rebajado a su nivel y hubieran puesto en peligro mi vida seguramente. Cuando acabamos de comer le dije al muñeco neumático con la cara más hierática que pude:

– Me puede soltar el cabo señora. No nos apetece bañarnos ahora y ustedes saben muy bien como largar los cabos.

– ¿Cómo te atreves?

Y siguió una sarta de improperios que no me atrevo a repetir. Mientras tanto mi tripulación se partía de la risa escondida en el salón. Así que me dirigí al punto débil, a ese señor que parecía de otra especie. Y accedió de inmediato a soltar el cabo, mientras la gorda se deshacía en gritos, insultos y rabietas para impedírselo. Cuando acabé de recoger el ancla me acerque al señor y tal como aprendí en las peliculas del padrino, escuchando a Robert de Niro, le solté:

– Siñore grazie, ricorderò che ti devo un favore (me acordaré de que te debo un favor).

La gorda se quedó con la boca abierta y tan solo faltó la música de Nino Rota para completar la escena. Fue una venganza sutil, pero al fin y al cabo la sutileza es la única arma que ellos no saben manejar. De todas formas la línea roja se había traspasado y eso ya no tiene vuelta atrás; como no la tiene el volver a la feliz inopia de la infancia.

 

44 comentarios en «La delgada linea roja»

    1. Sí, es lo primero que se te ocurre, pero estoy segura que me hubiera costado caro, no los veía incapaces de pegarme o emprenderla con el barco. En fin, el desconcierto es también una especie de venganza porque deja al interlocutor rascándose la cabeza.

      Un saludo

  1. Hola Ana
    Entiendo perfectamente tu rabia.
    Tu te refieres a esa gente como del automovil, yo me refiero a ellos (y que me perdonen los que no son asi) como fulboleros: de niño me encataba el fultbol y jugaba bastante bien. Era mi pasión, hasta que empece a ir al campo a ver a los profesionales: mi decepcion por conocer esa cuna de bestialidad, con montones de gente gritando todo tipo de insultos y amenazas a aquellos que no eran de su cuerda (jugadores, arbitros, aficion del otro equipo…) hizo que me alejara de ese deporte.
    Luego me aficione a las motos, no me perdia ninguna carrera, fuese del campeonato que fuese, iba a verlas todas, y ganase quien ganase, siempre se le aplaudia. Habia risas, nos tirabamos agua de hnos a otros, pero nunca pasaba de ahi ni habia malas caras. De pronto se popularizo y eso trajo a los "futboleros" (con perdon de nuevo) y empezaron las broncas, el tirar cosas a la pista, el abuchear al que gana porque no es el tuyo, el hacer el macarra con la moto y comportarse como un animal, con ella y con los de su alrededor.
    Ahora, los "futboleros" (último perdon que pido) parece que han llegado a la nautica.La mala educación, la falta de respeto y el "como el mio es mas grande, yo paso primero"
    Hay que hacer un ooooommmmm muy largo para que pasen a transparentarse y no nos afecten esas situaciones
    Tu resolucion muy buena, digna de alguien inteligente. La bestialidad (los cuchillos y pistolas que se nos suben a la cabeza) solo nos ponen a su mismo nivel, aunque desgraciadamente hay algunos que no entienden otra via
    Un abrazo

    1. Yo también te entiendo perfectamente, porque soy de las que huyen hacia delante; hace tiempo abandoné las Baleares porque no podía más. Grecia ha sido mi paraíso perdido hasta ahora, por eso me apena doblemente.
      Cuando oigo a alguien decir eso de que " hay que popularizar la náutica" me acuerdo de sus muertos. La vida te vuelve clasista a la fuerza; no todos tenemos derecho a todo, hay que currarselo y cuanto menos leer. Y además, los recursos son limitados y no todos somos respetuosos con el medio.
      Otro abrazo para ti Mafin

  2. Hola Ana
    Las flores pueden nacer en el estercolero,mira sino la situacion desagradable que llegaste a vivir y la perla de entrada que has creado,pero eso gracias a tu inteligencia que capeaste la tempestad de ordinariez originada en esos seguramente nuevos ricos,furbi,italianos,que cuando quieren pueden llegar a ser lo mas excelso en grotesco.desgraciadamente abundan esas situaciones de vendetta gratuita en todo nuestro mundo idealizado latino,que no real,somos los mas calidos,los mas afables…..con los nuestros al enemigo supuesto,imaginario o real ni la justicia,es asi de terrible,menos mal que ahi sale la inteligencia que pone remedio y respuesta a esos reyes de la mediocridad.un fuerte abrazo

    1. Gracias por las flores, en realidad me hacen falta pues hay todo tipo de seres pululantes por la red y da alegría escuchar que a alguien le gusta.
      Sí, somos mas cálidos, pero también más folloneros y problemáticos. En el caso en concreto no eran nuevos ricos sino todo lo contrario, la mala educación no entiende de billeteras.
      Cuando pongáis comentarios como anónimos os agradecería que firmaseis aunque fuera con un seudónimo, asi sé a quien tengo que dirigir mis saludos.
      Un abrazo

    2. Hola Ana
      por culpa del alzeheimer puse anonimo, soy el de la entrada del 17 de agosto a las 10,23.me llamo antonio robles gentile.tratare que no salga como anonimo tambien esta vez. un abrazo

  3. Toc, toc, , se puede?
    Hola acompañante de señora michelín (sutileza).Le importa, tiene usted algún reparo en que ocupe un lugar a su vera?
    Se hubiera evitado cualquier incidente….
    Es de clase, llegar a los lugares saludando, pidiendo permiso y marcharse con un saludo de despedida. Yo le pido permiso y le doy las gracias hasta a un niño que se aparta para permitirme pasar, Y cuando pido paso, doy las gracias.
    Saludos

    1. Anónimo, ¿Y tu que sabes como fue la escena?
      Llevo demasiado tiempo en el mundo de la náutica y no necesito que me expliquen como comportarme; suelo ser una persona correcta, educada y que se ofrece a ayudar a todo el mundo. No me importa que me des consejos de buen hacer marinero, los puedo aceptar de buen talante, pero te agradecería que firmases tus escritos, es muy difícil hablar con tantos anónimos a la vez.
      Saludos

  4. Esta muy bien con la diplomacia que salvó la situación yo me alegro mucho.
    Pero en una cosa discrepo no solo la náutica es para ricachones abemos un cierto certo de embarcaciones de pequeña eslora de 4 a 6 mt que nos encanta el mar y lo respetamos como el que mas. Y no tenemos que ver nada con los niñatos que van en motos de agua molestando a los de mas o a los señoritos de embarcaciones de mayo eslora que cuando te encuentras fondeado en medio del mar tiene que pasar tan próximo que cuando pasa la estela que va dejando te zarandea tu pequeña embarcación y los chiquillos que llevas abordo me los asustan que no veas y mira que hay agua bastante para todo . Solo pido un poco de respecto porque hay gentes que se creen que son los únicos que tienen derecho. Que tengais buena travesía todos

    1. Como comentaba anteriormente, no se trataba de ricachones sino todo lo contrario. No creo que sea un problema de pijería , es pura mala educación.
      Buena travesía a ti también anónimo. Me encantaría que firmaseis vuestros comentarios aunque fuera con un alias.
      Saludos

  5. Hola. Gracias por compartir tu experiencia. Lamentablemente es el día a día del mes de Agosto.

    Navego por Menorca, y es habitual ver gente entrar en las calas a toda máquina o en los puertos generando una ola que hace tambalearse a todos los barcos de la cala o aquellos amarrados que chocan unos contra otros, se mueven los platos de la mesa, la sartén de los fogones, etc… También las reuniones de amigos ruidosas hasta las tantas de la madrugada, o primera hora de la mañana. Los borrachos que dejan el amarre hecho un asco llenos de botellas y bolsas de la compra. Resumiendo falta de civismo.

    Luego están los navegantes inexpertos, los patrones que sólo emplean el barco 15 días al año, y los lista 6ª que en su mayoría no navegan más de 2 días cada 2 años, con el riesgo que conlleva. Carecen de recursos para afrontar situaciones de riesgo y navegan entre los barcos entre la gente, en busca de un hueco de arena donde poder fondear, generalmente largando poca cadena, golpeando algún otro barco en su borneo o por la pérdida del fondeo, general problemas en la gasolinera, y te obligan a estar pendiente de ellos en todo momento, bichero en mano.

    Este domingo ni siquiera me acerqué a una de las calas y fondeé fuera, allí donde nadie suele, con lo cual me evité bastantes dolores de cabeza.

    Afortunadamente sólo queda prácticamente una semana.

    No se que hubiera hecho en tu situación, creo que es una afrenta muy grave, y que puso en riesgo tu embarcación y sus ocupantes. No se si el animal con el que te encontraste entendió muy bien tu actitud, no parece que el astado fuera muy inteligente.

    En todo caso creo que hiciste bien en retirarte y en formular tu queja en capitanía marítima.

    Te invito a navegar de nuevo por Baleares, como ves mamones hay por todas partes.

    1. Ay, las Baleares. Fui muy feliz en ellas. Y alguna vez vuelvo a ver a amigos, pero solo en invierno. De todas formas gracias por tu ofrecimiento, espero amarrar algun dia a tu lado y que compartamos anécdotas.
      Un abrazo

  6. Tuve que leer dos veces ya que no sabia lo que era un gomonne o ¿gomonne? como dice el texto.

    Está muy bien redactado, ameno y entretenido.
    Gracias por compartir.

  7. Teniendo en cuenta que entre un uno y un dos por ciento de la población padece algún tipo de psicopatología (1) no hace falta hacer muchos números para darnos cuenta de que, con la cantidad de gente con la que nos cruzamos, nos topamos con esta clase de individuos con mucha más frecuencia de la que pueda parecer.
    Conclusión, paciencia y tened siempre presente esta reflexión estadística.
    Saludos
    Joaquim

    (1) http://blogs.periodistadigital.com/debatespd.php/2008/10/16/psicopatas-vicente-garrido-politica-cris-3454

    1. Hola Joaquim. Asustan esas estadisticas y lo que más asusta es acabar como ellos por pura desgana. Esperemos que no; siempre hay gente estupenda por conocer.

      Gracias por pasar por aquí.

    1. Es verdad, pero lo triste, por algunos comentarios de aquí y de otros lares cibernéticos, es que a la gente le parece normal ese comportamiento. Yo, como nuestro querido hidalgo de la Mancha, sigo emprendiendola contra los molinos de vez en cuando.

      Un saludo

  8. Hola. Buen relato náutico-costumbrista. Me surgen las siguientes preguntas para entenderlo todo:

    -Como bien dices "nunca se toca el barco del vecino, ni ninguno de sus apéndices, amarras o anclas": ¿Tú tocaste con el cabo a tierra la neumática del italiano? Lo digo por si tienes el velero de tu portada, podría ser que el borneo de tu barco pudiera tener posibilidades de dañar la neumática.

    -Si sabes cómo son los italianos y no querías líos, ¿cómo le espetas "Es solo un cabo. Ommmm. Pero si crees que te puede malograr tu “barca di merda”, digo tu linda barca, pues lo cortas. Ommm. Me comprare otro"? (si es ironía y no dijiste eso, no la capté)

    Un saludo.

    Ernesto.

    1. Gracias por responder. Ya entiendo la maniobra.

      Partiendo de que el italiano es, objetivamente, un delincuente, me gustaría (ya que es agosto y hay domingueros como yo hasta en Internet) valorar en sí la maniobra.

      En mi opinión, y aunque esté muy extendida esta maniobra del cabo a tierra en calas tranquilas y sin mareas, me parece que es depender en exceso del trabajo de un solo cabo, ya que se ve que la acción del ancla es poca. En este caso fue un italiano, pero si el cabo falta, o se desata o es de noche y te pilla durmiendo, ¿realmente impactarías con las rocas o con un bajo?, ¿no es algo arriesgado?

      Ernesto.

  9. Hola Ana, menudo éxito de entrada, paso cuatro días navegando con el Viriato y me quedo fuera de juego. Agosto es terrible, lleva siendo terrible mucho tiempo, sin ir más lejos, nuestra intención era irnos estos días a Ibiza como te comenté, pero sabiendo lo que nos íbamos a encontrar, decidimos bajarnos hasta Altea parando de calita en calita y al final ha resultado muy agradable ¡coño! hasta las motos de agua, de las que había legión, se ponían hacer el idiota mar adentro. ¿Se habrán vuelto inteligentes?. Por desgracia la masificación es el camino más corto hacia la vulgaridad. ¿O quise escribir brutalidad?
    Muchos besitos a los dos
    Viriato

  10. Hola Ana, lamento mucho que haya vivido una situación tan desagradable y pienso que usted manejo el problema de una manera muy sabia e inteligente, siempre hay personas prepotentes y mal educadas que de alguna manera deben ser denunciadas. Deseo agregar que su forma de escribir es magnifica y no veo vicios ni descalificaciones de ningún tipo dado el contexto de como sucedió todo lo que usted relata, bueno eso, un cordial saludo desde Chile.

    1. Hola Marko:
      Ya vi su comentario en LTP y no me dio tiempo a contestar pues cerraron el hilo. Siempre pasa lo mismo, por unos cuantos deslenguados se cierran debates que podrían ser interesantes; pero así son los tiempos. De todos modos muchas gracias por defender mi postura y entender mi indignación.

      Un abrazo

  11. Ir ganando años tiene ventajas, templas más, y te relames pensando en una fría y sutil venganza… ¿ te estás haciendo mayor ? je je je
    Yo si algo he aprendido es a esquivar a estos malosos, ni un lío con los navajeros, el mar siempre será tuyo y no de ellos. Todos terminamos donde nos lo merecemos, todos, tarde o temprano. Algún día toparán con alguien diferente a ti y les rajará como a un cochino.

    Saludos desde el Cantábrico.

    1. Caro que me hago mayor,Fernando, porque no logro comprender que este mundo de los barcos también se convierta en una pelea de perros rabiosos. Está claro que el tiempo lo pone todo en su sitio, pero no me consuela que otro les raje nada; me consolaría más que no tuviéramos que llegar a estos extremos. Yo no puedo esquivarlos cuando estoy trabajando, pero te aseguro que cuando me voy de vacaciones suelo fondear en los sitios más recónditos y poco visitados para no verlos.
      Un saludo, Fernando

  12. ¡Oh Capitán!, ¡Mi Capitan(a)!
    Aunque ya tarde, me gustaría dejar mi comentario y es que, …. "me habría gustado estar allí contigo para echar otro cabo, dividir rabia y …, sobre todo habernos tomado un delicioso y fresquito vino blanco griego, una vez todo amarrado y en el silencio de esas noches estrelladas.
    Buenas travesías Ana.
    Bssss
    Juana

  13. Me encantan tus experiencias marineras. Está claro que cada vez hay mas insensatos anclados por todas partes… Creo que lo.que abunda es gente mal educada en tierra se nota menos pero en el agua flotan como la basura… Salut

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