La escalera

Algunos, que conocimos Grecia hace ya muchos años,
coincidimos en una cosa; era un pobre país sin pobres. La población humilde
vivía en un nirvana solidario, llamativo a nuestros ojos extranjeros, en el que
ser justo y honrado era elegante. No era infrecuente que gastaran buena parte
del telediario en contar la historia de un niño que había encontrado una
cartera con dinero y la había entregado a la policía. Era el gran héroe del
día. Ellos entonces no podían darse cuenta de que vivían en el cielo, un paraíso
de casas con las puertas abiertas, de automóviles rotos durmiendo con las
llaves puestas, de tiendas sin tenderos, de bicicletas apoyadas en la farola y de
barcos que iban y venían al pueblo cercano para traer el pan de toda una isla.
Esa sensación familiar te acababa por agarrar fuerte el corazón y luego te
echaba mano a la garganta española, atenazándola con una triste sensación de
pérdida, de Arcadia olvidada, y un regusto melancólico que te dificultaba
tragar cuando volvías a tu país. Pronto descubrimos que si allí nos habían llevado héroes, cuentos y dioses, lo que se nos revelaba eran los misterios de
unos habitantes tan peculiares que acababas desarmado y rindiéndote a sus encantos sin oponer resistencia.
El estado era un ente lejano que vivía una existencia
paralela, no ofrecía nada pero tampoco pedía mucho. Era más bien una penitencia
ineludible que llevaban con indiferencia. Tampoco molestaba con su aliento
sobre el hombro diciendo lo que sí y lo que no. Y esta orfandad de papá-estado
propiciaba agudizar el ingenio para sobrevivir y componértelas solo y,  como una presión evolutiva, la selección de
individuos más imaginativos, estrafalarios, autosuficientes, excéntricos y algo
chalados.
Una vez nos invitaron a cenar unos amigos a su casa, todavía
sin finalizar, en el sur de Lefkada, colgada en la pendiente de un monte y con
una vista interrumpida sobre Itaca.
El tema de las casas sin acabar es uno de los primeros que
llama la atención en Grecia. Se completa la planta baja y a lo sumo el primer
piso, pero siempre se dejan las varillas de los pilares sobresaliendo por
encima del último forjado. Así más tarde podían seguir subiendo y como la casa
no estaba acabada no había que pagar los impuestos. A veces encuentras calles
enteras de estas construcciones, casas con pelos erizados que asemejan
guerreros hoplitas con lanzas.
Dejamos el coche en un entrante de la montaña, sobresaliendo
un poco en la carretera, cuando ya anochecía. Al asomarme al arcén me daba un
poco de vértigo, el precipicio, el mar abajo, la nada en medio.
– Buenas vistas sí tendrá.
– Claro que sí.
– ¿Por dónde andará el camino para bajar?
Comenzó a llover. Por mucho que buscáramos a tientas no
encontrábamos ni rastro de calzada, así que iniciamos el descenso por intuición
sobre aquella pista pedregosa. De vez en cuando el pie resbalaba, la piedra
salía despedida y caía dando tumbos para precipitarse en la noche oscura.
Seguía lloviendo. Quizás lo más sensato sería sentarse y bajar arrastrando.
– ¿En el barro?
– En el barro.
Decidimos deslizarnos, como en un tobogán engrasado, hasta
darnos de bruces con la casa. Cuando llegamos estábamos literalmente enfangados
y la vivienda que encontramos era sombría, silenciosa, oscura; una obra
abandonada.
– ¿Dónde viven?
Me asomé por el vano de una puerta que daba al precipicio y
al profundo mar. Dios mío. Apoyada en el quicio había una escala de aluminio
sin aferrar  que crujía con el viento, al
seguir con la mirada sus peldaños vislumbré un resplandor que salía del piso de
abajo como un fuego fatuo.
– Pues habrá que bajar.
Las piernas temblaban, los ojos entrecerrados, el corazón
dando saltos. Cuando por fin conseguí pisar tierra firma un alivio heroico me
recorrió el cuerpo.
– Ah ¡Bravo! – Exclamaron nuestros amigos sorprendidos ellos
también de que no hubiéramos rechistado durante la sorprendente rapelada por la
montaña.
Con la luz me di cuenta de que nuestro aspecto era tan
deplorable como el que cabe imaginar después de sentarse en el suelo, quitarse
los pelos de la cara con la mano y rascarse ocasionalmente la nariz.
Un perro negro se acercó encantado a saludar moviendo la
cola con rapidez y se detuvo a olfatear, con insistencia y entusiasmo; la que
ponen los canes cuando algo les gusta; los pegotes de tierra de mis piernas y
brazos. Debía olerle aquello a delicias;  a tierra, a lombrices, a musgo, a
desperdicios, a mundo al fin y al cabo, a la libertad soñada.
– Es muy bueno. Nunca sale de casa.
Yo miré al perro y a la escalera. El movió el rabo.
– No cómo el gato, ese era malo. Se escapó un día y nunca
volvió.

La cena fue memorable. Nunca había comido la carne de vacas
que viven en libertad en una isla y que se cazan una vez al año. Nunca una
invitación me pareció tan emocionante. Empezaba yo a intuir que en este pais, cualquier cosa, por insignificante que fuera, tenía posibilidades de convertirse en una experiencia increible. 

Το σκαλοπάτι σου
Στίχοι: 
Βασίλης Τσιτσάνης & Γεράσιμος Τσάκαλος
Μουσική:  
Βασίλης Τσιτσάνης
Το σκαλοπάτι σου θα κάνω για κρεβάτι
αφού την πόρτα σου την άφησες κλειστή
θα μείνω έξω μια και το ‘βαλες γινάτι
κι από το κρύο η καρδιά μου θα σκιστεί
Το σκαλοπάτι σου απόψε θα ρωτήσω
γιατί εκείνο μου κρατάει συντροφιά
αν πρέπει να ‘ρθω ή να μην ξαναπατήσω
να δω τα μάτια σου γλυκιά μου ζωγραφιά
Tu escalera
Letra y
música: Basilis Tsitsanis
De la
escalera tuya haré mi cama
Aunque me
dejes la puerta cerrada
Me quedaré
aunque te empecines
Y mi corazón
se rompa con el frio
A tu
escalera esta noche le preguntaré,
Porque me
sostiene como a un camarada,
Si debo
venir o nunca más volver a pisarla
Para ver tu
dulces ojos dibujados.

14 comentarios en «La escalera»

  1. Tal vez sea por los dichosos telediarios que constantemente nos sacan en sus portadas estos días a ese país, pero el caso es que últimamente pienso mucho en el. Pienso en todo lo que nos han dado los griegos y que parece que no nos es suficiente, tanto es así que ahora queremos saquearles y quitarles hasta su amor propio.
    Pero ese constante bombardeo de noticias negativas del pais heleno se está volviendo en contra de sus expoliadores, y sino valga ver el vídeo https://www.youtube.com/watch?v=Rc9RnwPXoJ0.
    Mi ultima lectura, "La isla olvidada", me ha abierto los ojos y me ha ayudado a comprender un poco mejor lo que supone ser griego.

    Un saludo para el pueblo griego.

    1. Gracias Fernando, en mi nombre y en el de los griegos que ahora mismo se sienten olvidados y desamparados. Pero tengo la esperanza de que, como siempre con Grecia, algún héroe mitológico aparecerá con la ayuda de los dioses. Si no fuera así me moriría de la rabia, así que espero.
      El video que citas es muy bueno, realizado por los profesores de clásicas cuando el Sr. Wert decidió que a las nuevas generaciones les sobraba la filosofía y esas lenguas que ya nadie hablaba. El Señor ministro es un sádico, porque no duda en condenar a los jovenes a la incultura, sinonimo de la infelicidad.
      Todavía tengo pendiente ese libro que tanto te ha entusiasmado. No soy muy amante de los libros de viajes, pero si tu lo recomiendas seguro que vale la pena.

      Abrazos

    2. Te gustará Ana, no es un libro al uso de viajes. Aunque en la portada se pueda leer "Un periplo por el Mediterráneo modesto" no creas que vas a encontrarte el relato de aventurero, para nada.
      A mi me ha llegado a emocionar en muchos pasajes. Viendo tu relación con el pueblo griego, no tengo dudas, te gustará.

      A cuidarse.

    3. Vale, me has convencido. Ultimamente es que me he vuelto muy vaga y solo leo en el ebook, me resulta muy cómodo llevarlo en el bolso para cuando hay que esperar. Suelo dejar el libro de papel para vacaciones.

      Un abrazo. Cuídate tu también.

    1. Τι μου λες; Μόνο μπορώ να γράψω ό,τι βλέπω και ό,τι νιώθω . Οι Έλληνες είναι υπέροχοι, όχι το κείμενο μου.

      Φιλάκια Τηλέμαχος

  2. Hola Anusca, cuando empezasteis vuestros primeros viajes por Grecia y a la vuelta nos trasmitíais esas sensaciones de las que escribes, su islas se me metieron en el corazón y ahí andan ocupándolo todo. Angustia ver como el gigante alemán, con la aquiescencia de sus socios, los ningunea y utiliza como probeta de ensayo para el resto de sus parientes pobres del sur. Lo que se está haciendo con el país es lo mismo que nos hacen con la sanidad, educación y pensiones; estrujar la baca que previamente se ha encerrado entre los barrotes de la comunidad de euro único con la promesa de mucha comida abundante. ¡Toma heno, toma mucho heno, que ya nos lo cobraremos en carne!
    No sé si algún dios bajará a ayudarnos, los dioses siempre está al lado de los poderosos, mas si espero que avance el cambio pacífico hacia una forma distinta de hacer política, junto a la gente y lejos de los poderes financieros… si les dejan y no se pasan a la otra cara del lado oscuro, cuando estén seguros en su “machito”.
    Como en tu historia, mi gata se fue, pero al paraíso de los gatos. Le deseo buenos vientos en su nueva singladura, aquí ha dejado un hueco muy grande.
    Un beso muy fuerte
    Viriato

    1. Siento mucho lo de Chuca, se les quiere mucho. Animo amigo, ya encontrarás a otros mininos que te ronrroneen, aunque ahora te parezca duro.
      En cuanto a Grecia, hacia tiempo que no veía a los griegos, mis amigos por lo menos, tan ilusionados con su gobierno; la ultima vez creo que fue allá por Pericles. La verdad es que como siempre: me parecen geniales.

      Un abrazo.

  3. Nuevamente te felicito por tus palabras y me atrevo a comentar algunas de ellas.
    En España está ahora muy extendida la moda de hablar de Grecia con superioridad: los griegos son un desastre, despilfarraron el dinero público que llegó primero como fondos de cohesión y después como préstamos, los trabajadores públicos no iban a trabajar y cobraban….
    Probablemente muchas de estas cosas sean ciertas y por eso es preciso que toda la sociedad se ponga a la tarea de salir del hoyo. Pero, ¿que gallego se puede escandalizar de lo antes dicho cuando los fondos europeos que aquí llegaron se usaron o justificaron con facturas o pseudofacturas de marquesinas gigantescas para autobuses que no pasaban, polideportivos que no se construyeron, áreas recreativas echadas a perder…..? Lo que tú cuentas de las casas sin terminar es el paisaje más frecuente de nuestros pueblos con las fachadas de ladrillo de casas que tienen más plantas que miembros de la familia. Quiero decir que lo que se critica en el pariente pobre griego no difiere tanto de lo que tenemos al lado.
    Por otra parte, habría que analizar quien se vio beneficiado con todo ese caos que ahora se demoniza. Recuerdo que, después de unos diez años sin ir a Grecia, lo que más me sorprendió en el año 2010 fue la reluciente flota de taxis atenienses, curiosamente, en su práctica totalidad, Mercedes! ¿Quién y por qué les facilitó la compra de estos coches?
    No sé si soy mal pensada pero…
    Hace dos años estuve en Amorgós y todas las puertas de las casas seguían abiertas, las bicis sin candados, los pescaditos fritos a repartir en la fiesta del pescador…. Pero los médicos escaseaban, el helicóptero de urgencias no despegaba….
    Un saludo

    1. Como tú dices, últimamente hay demasiado españolito prepotente. Yo también vi subir la flota de coches como la espuma y las bicicletas de los niños y las tiendas de ropa. Grecia cambió en unos años lo que no había conseguido en siglos. Los griegos más reflexivos decían: esto algún día lo pagaremos. Y he aquí que lo están pagando. No tuvieron marquesinas para autobuses inexistentes ni aeropuertos sin aviones, pero si armamento para su eterna guerra con los turcos. A la gente le metían los créditos por los ojos para reformarse la cocina, comprarse una casa, irse de viaje. Pensaron que había llegado el momento de disfrutar de la vida como hacían otros europeos. Y también soy de la opinión de Markaris; perdieron la pista, el camino de vuelta y la sabiduría que les hacía ser felices con las cosas más simples.
      Pero no nos engañemos, con la desgracia griega hay unos cuantos que hicieron negocio. Antes de 2008, la deuda ya superaba en más de 30 puntos sobre el PIB la media europea, pero poco importaba eso a las agencias de calificación, que seguían despachando confianza en la solvencia de un Estado de la UE para que siguiera fluyendo el dinero. Cuando estalló la burbuja, los bancos europeos obtenían financiación del BCE a tipos muy baratos y en condiciones muy favorables, para luego prestarlo al Estado griego a tipos de interés altos, con lo cual obtenían suculentos beneficios a costa del estrangulamiento de las finanzas griegas. Luego llegó la Troika a llamarles vagos y caraduras. No sigo porque me embalo.
      Me imagino lo de Amorgós, en las islas Agra, siempre todo es diferente. Tampoco se nota tanto la crisis como en Atenas; excepto cuando descendemos a los servicios sociales, claro.

      Gracias por pasarte por aquí. Un abrazo

  4. Está claro que el capitalismo no entiende (ni entenderá jamas) la forma de relacionarse y basarse en cosas sencillas e intervención muy lejana del Estado. La Unión Europea no ha querido respetar las formas de ser de cada uno de sus componentes y la realidad es que nos están pretendiendo mimetizar a todos a imagen de culturas que, en la vida, pueden satisfacernos ni hacernos vivir de forma feliz y elemental.
    ¿Serán capaces los griegos, con toda su histórica experiencia, de volver a modificar la Historia? Mi apoyo lo tienen. Seguro.
    Tu también lo tienes, Ana, por hablar de todas estas cosas.Por eso, a pesar de la época de vacas flacas que me parece haber llegado, sigo leyéndote y disfrutando de cada uno de tus escritos.

    Ángel

    1. Te veo melancólico, amigo. Me preocupa eso de tus vacas flacas. A veces la vida tiene malas rachas, pero seguro que cambian. Lo bueno de las vacas flacas es que a nada que coman engordan otra vez.
      Yo también espero que los griegos, ricos en ardides, como decía Homero de Ulises, sean capaces de darnos una grata sorpresa. Por ellos y por nosotros. De momento, han logrado tener una ilusión y poder salir del letargo que venían sufriendo en los últimos años. Por eso me sienta tan sumamente mal la insolidaridad y las mentiras de algunos políticos españoles.

      Un abrazote

  5. Nunca se puede generalizar: ni todos los griegos son derrochadores, ni todos los hispánicos santos… (bueno, ahora, nos lo tratan de imponer a través del BOE, ridículos que son los que aún son [email protected] del dictador Franco y de la Santa (ja) Inquisición -para eso han especulado con sus feligreses…, y con [email protected] niñ@s…- En Grecia, los Dirigentes, han sido patriarcas que se han aprovechado del pueblo -como en el país donde nací- y se han llenado las manos y les han dejado vacíos, en la banca rota -eso ya lo sabía desde el 96…- así que, demasiado están tardando en sublevarse, demasiado estamos aguantando, NO CON MI CONSENTIMIENTO, [email protected] NO NOS REPRESENTAN, sólo son élite y sólo han mirado -y siguen mirando- para ellos, digan lo que digan. No [email protected] somos iguales, ni tenemos SU PRECIO, ni su MORAL: tenemos Otras y muy distintas y diferentes al sistema que arrasa la tierra y la BIDA (del griego Bios…) . Aquí te dejo a alguien que fue (y para mi sigue siéndolo) gran parte de la conciencia de la Hélade… Kostas Hatzis Saludos. Ahttps://www.youtube.com/watch?v=aVuFCngTKEo&list=PLD3nMgiNBBGGKH0EfKuIfrWUZpmZhNozO

  6. Hola Kostas Kamaki. Me hace gracia lo de Kamaki que quiere decir arpón pero también ligón, espero que te vaya fenomenal en ese campo. Bienvenido por estos lares.

    Ultimamente hay mucha gente en España que ha duras penas podía localizar a Grecia en el mapa que ahora se atreve a pontificar sobre los griegos como si fueran expertos. Yo lo único que deseo es que les vaya un poco mejor porque las esperanzas que tenían puestas en Syriza sería un crimen que se echaran a perder.

    τα λέμε

    Saludos

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