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La libertad y la seguridad

Tucídides decía algo así como: Es la libertad o la tranquilidad; deberás elegir. Esa frase en estas épocas en que se recortan nuestras libertades por un estado, que con la cantinela de “por su seguridad” se dedica a reglamentarlo todo, hay veces que nos falta el aire, cuando exclamamos ¿Sabes que han prohibido…? ¿Sabes que ahora es obligatorio…? ¿Sabes que han subido el permiso para…? Y todo eso, como decía Tucídides se debe a una elección nuestra, debemos ser conscientes cuando la tomamos, que no tiene vuelta atrás. Serás libre o estarás tranquilo, no puedes tener ambas cosas.

El paso del tiempo origina trastornos muy graves, entre ellos, la sensación de que todo cambia para peor y de que las cosas que nos gustaban se restringen y se pervierten hasta llegar a no reconocerlas. Pero si algo tiene de bueno el tic tac incesante, eufemismo de edad, es que se sufre de una alopecia general, principalmente en la lengua.

Así que estos son mis diálogos platónicos con mis alumnos de los fines de semana:

– Una pregunta, vosotros ¿Para qué os sacáis el título de patrón?

– Hum… eh … por si nos gusta, para poder alquilarnos un barco, para en un futuro…, para que a mi familia le entre el gusanillo, para salir a bañarnos, porque mi amigo lo tiene…

– ¿En qué queréis convertiros? ¿En patrones o en conductores de barcos?

Sigue al interrogante un silencio de muertos con caras de sospecha de que se enfrentan a una extraterrestre.

– Me refiero a que una vez acabéis estas prácticas quedareis convertidos todos en conductores de barco, pero solo alguno de vosotros tendrá el interés suficiente para intentar ser patrón. Y eso, como os voy a demostrar, me afecta a mí personalmente. Por ejemplo un conductor de automóvil llama a la asistencia en carretera cuando tiene un problema. Como aquí no existe tal servicio, un patrón intentará arreglárselas por sí solo en la soledad del mar; el simple conductor se quedará desesperado a merced de las olas y el viento.

¡Ja! soy una narradora fantástica y a esas alturas aunque les dé la espalda ya sé que están todos aterrorizados y si hay alguna mujer, me observará con espanto. Me sonrío al acordarme de una anécdota que le sucedió a una amiga cuando llevó la rueda de su coche a reparar a un taller. El chaval que salió a atenderla se llevó un susto mortal y sin pronunciar correctamente, al no poder cerrar la boca, exclamó a voz en grito: ¡Jefe, aquí hay una señora que se ha cambiado la rueda ella sola!

El caso es que me pongo a enseñarles que con unas pocas herramientas, un poco de ingenio y unos recambios, que un patrón habrá sido previsor en embarcar, se es capaz de solucionar las averías más comunes de a bordo.

– Así que si sois conductores os quedareis tirados in eternum. Vosotros decidís que queréis ser. Descanso y reflexión. El alma se serena. Solo queda esperar el tímido:

– ¿Pero podremos pedir auxilio a Salvamento Marítimo? ¿No?

Ahí es donde yo quería llegar, al germen del mal, a la seguridad mal entendida, carísima, al del papá estado que debe velar por nuestra protección, incluso cuando se trata de ocios y desmanes. Y el papá nos contesta con más normas y reglas, algunas absurdas y otras racionales, para quitarse pulgas de encima. Y nosotros que nos quejamos porque al final esto no hay quien lo pague. Y el estado dice que él tampoco puede, así que lo mantengamos nosotros. Más tasas, más impuestos; justos y pecadores, conductores y patrones, los indios y los vaqueros, todos en la misma olla a hervir juntos y a pegarnos como garbanzos. Ah, que no me olvido, que alguien hace negocio de todo esto, también.

Hace ya algunos años, navegando por Ibiza, el parte meteorológico llevaba días advirtiendo de la entrada de Mistral. A las horas de comenzar el viento ya se había recibido el primer May day; una pareja de insensatos habían tenido la ocurrencia de ir a pasar la noche a cala Saona, completamente abierta al Noroeste. Ni siquiera sospecharon nada al estar ellos solos en una playa de Formentera en agosto, ni se escamaron por las nubes de lenteja, ni de las olas que venían por donde no tocaba, ni tuvieron esa sensación, que todo observador del mar debe tener, de que algo no va del todo bien y que lo mejor es largarse cuanto antes, porque los temporales no entran de improviso, como un milagro de Fátima. El caso es que se debieron asustar bastante, porque la mujer berreaba por la radio:

– Socorro. Que alguien nos ayude. Mi marido acaba de sacarse el título y no tiene ni puta idea.

– ¿Se puede poner el patrón a la radio?- Contestaba la costera.

– Nooo, está vomitando.

Ni que decir tiene que fue el espectáculo del día, todos permanecíamos atentos al serial radiofónico y hubiéramos pagado nuestra buena localidad, por ver la llegada al puerto del barco remolcado por Salvamento Marítimo, con el capitán- que- no- tenía -ni –puta- idea al timón.

Eso fue hace tiempo, no quiero ni pensar lo que será ahora el canal 16 en agosto, con gente pidiendo auxilio porque no le arranca el motor del velero o porque se ha quedado sin combustible o porque se ha pillado un dedo con la puerta y le marea la sangre.

Pues es por cosas como estas por las que Salvamento marítimo no da abasto y por las que el estado declara insostenible el organismo y que aparte de pagar los rescates paguemos también su mantenimiento. Es decir la tasa T0 de balizamiento la multiplicamos por 2 o por 3  y aquí paz y mañana gloria. El que no quiera que venda el barco; je, si puede.

Así que el que vosotros no queráis ser más que meros conductores sin orgullo marinero, nos toca el bolsillo a todos los que antes de que nacierais ya andábamos por los mares,  incluso a los que ahora se plantean el navegar como una aventura para degustar un poco de libertad y aire fresco, muy diferente a un videojuego de seguridad absoluta y contrastada desde el salón de nuestra casa.
Me espero un poco, no mucho, para oír la respuesta:

– Pero todos han empezado desde cero y se aprende a base de errores.

Sí señor, pero también hay libros que leer, infinidad de ellos, y lo más importante: la actitud con la que cada cual se enfrenta a las cosas. Es impresentable el pedir socorro porque no hemos sido capaces de mirar el nivel del depósito, no sabemos cambiar el rodete de una bomba de agua, no sabemos leer un parte meteorológico, no sabemos manejar una carta y navegamos con la aplicación del móvil, dejamos los cabos tirados por cubierta hechos un lío y las sentinas sucias y llenas de tropezones para que se atasquen las bombas. Es indecente que un velero sin motor, sea incapaz de volver a puerto por sus medios, aunque le cueste 3 días completar la hazaña, en no saber y practicar hasta la saciedad la maniobra de hombre al agua, en no comprobar nuestro fondeo, nuestra radio, nuestro material de salvamento; en fin, en no tener el prurito de intentar solventar las cosas por nosotros mismos; que es lo glorioso de este oficio y lo que te confiere la sensación de ser un poco libre. El buscar siempre al ángel de la guarda particular en los momentos en que los acontecimientos nos superan es la antítesis de las ansias de independencia que un navegante tiene. Esa es la diferencia entre un conductor y un patrón.

Pero cuando creo que lo han captado y que les he convencido, últimamente, debe ser moda, porque siempre llega un momento en que alguien pregunta:

– ¿Y no hay control de alcoholemia en el mar? Por la seguridad de los demás, me refiero. Imagina que voy con mis niños y…

Estamos a un tris de que nos prohíban  la botellita de vino o la cerveza mientras navegamos.

24 comentarios en «La libertad y la seguridad»

  1. Chapó, kapetánissa, es una lección crítica y ética, pero también de moral personal, de exigencia y responsabilidad, por eso me gustáis los verdaderos marinos. Ese giro irónico final presentando el contraejemplo, pasado de vueltas políticamente correctas, un cierre perfecto. ¡Estamos copados!

    Abrazos!

    1. Gracias, Ramiro. Sí, estamos copados, supongo que esta entrada levantará ampollas en muchas gentes bien pensantes de las de "todos tenemos derecho a todo", pero mal digerido; de hecho ya me están haciendo sutiles indirectas, un poco salidas de tono, por otros foros. Pero como decía antes, la edad, y el no tener la más mínima intención de dedicarme a la política, je,je, me da la libertad de decir lo que pienso; no sé por cuanto tiempo, pero lo aprovecho. Después intentaré irme a vivir a un meño desierto, como el que tú querías comprarte. O a Uruguay, si permanece.

      Un abrazo

  2. Yo también me saco el gorro, Anusca, que bien escrito y sobre todo ¡¡¡Qué razón tienes!!! . Para que ejemplos, otra vez salió la Ruta de Denia y los camioneros se daban por millones. No hay solución. Tu chico y tu lleváis en el mundo del chárter desde antes de que inventara. Piensa en la evolución de los barcos y sobre todo de los que los alquilan. Los "navegantes" de hoy(menudo título les doy) tiene titulitis. No quieren navegar, ni aprender y fían todo a la electrónica. Que quieres que te cuente, no saben quién es Bernard Moitessier, Joshua Slocum o el innombrable Vito Dumas. Yo también he pensado en el día en que un picoleto me pare en medio del mar y me haga soplar. ¡Esperemos que el aparato esté fabricado en Alemania para que no estalle!
    Mil besos
    Viriato

    1. Hola Cesar, ya sé que no hay solución, en ningún sitio, ni siquiera en el mar. El pobre océano se está llenando de rebaños de ovejas mansorras que balan cuando hay tormenta, para que venga alguien a socorrerlas, aunque sea el mismo lobo. Y cuando se lo dices, te apalean. Además no soporto a la gente que solo sabe hablar en tono personal y agrediendo ¿Por qué no les obligarán a aprender a dialogar en el cole, en vez de las chorradas variadas que se inventa cada cambio de gobierno?
      Besitos, que me voy a dar clase a futuros patrones. A partir de este fin de semana ya tiene derecho a increparme.

    2. El complejo de inferioridad es la lacra de esta sociedad que nos viene por detrás, no dialogan, monologan de si mismos, tan perdidos están que solo les queda el paso hacia delante para pisarte. No ven el precipicio que les rodéa. Estamos abocados al modelo americano; yo, yo, yo y que papa estado me solucione los problemas. No quieren pansar como no sea para defraudar. Eso se lesdá de cojones. ¡Donde está el peñasco ese que me voy con el Viriato!

  3. Pues ahí va mi aportación como recién llegado al mundo de los patrones (que eso es a lo que aspiro) y como armador mas reciente aún de un velero. 1º Que lo que te enseñan en las escuelas para sacar el título no vale un carajo. 2º Que de la única forma que se aprende a navegar es navegando. 3º. que el que se equivoca es el que lo intenta. 4º.- Que por mas que navegues con patrones experimentados es tu experiencia la que te forma, lo que no quiere decir que no aprendas nada de ellos. y 5º (por no alargar) que mi propósito para este primer año de navegar en mi propio barco es exclusivamente hacer prácticas de todas las maniobras que se me puedan ocurrir, de todas las reparaciones que pueda imaginar, y navegar en todas las condiciones atmosféricas en que me vea seguro para afrontarlas con su punto de superación. Pero sigo flipando cuando alguno de esos expertos con los que navego me dice: "mira, ahí viene la racha" y a mi se me salen los ojos de sus órbitas intentando "ver" la dichosa racha. Todo un arte el de navegar, y como todos los artes, requiere de tiempo, dedicación y actitud. Creo que dedicación y actitud tengo pero….¿tendré tiempo?
    Gracias por los consejos, Ana

    1. Hola Quimura. Yo no me refería exactamente que haga falta experiencia para ser un buen patrón, si no a una actitud. Si alguien se ha metido en esto porque buscaba su parcela de libertad no puede pretender que el estado vaya detrás de el para arroparle cuando tiene problemas, eso es muy caro y al final, desgraciadamente, lo pagamos todos.
      Es como querer ser trapecista pero que nos pongan un montón de forzudos con los brazos abiertos por si la red se rompe y nos caemos ¿Que sentido tiene esto? Para eso es mejor tener un videojuego de trapecios, y además con el acelerón que lleva la tecnología, la realidad virtual está a la vuelta de la esquina. Igual entonces nos dejan en paz; a los que , como decía Viriato más arriba, nos metimos en esto por culpa de un señor que se llamaba Joshua Slocum y otros tantos chiflados.
      Buena suerte Quimura.

  4. El fin de semana pasado tuve una conversación sobre estos temas con un capitán mientras navegábamos en un hermoso velero hacia Menorca desde Premia de Mar.
    Aprendí más durante esos cinco días que estuve navegando con mi amigo Xabier, que en las prácticas de hace 3 años durante curso.
    No hay como ponerse al timón, día y noche, con viento o sin el, ciñendo o a un largo, con mar tendida o rompiendo olas. Las experiencias, y solo las diferentes experiencias vividas a bordo conseguirán que algún día no dependamos de salvamento marítimo para salir de algún apuro.
    Me uno a tu pensamiento.
    Salud.

  5. Hola Fernando. Vuelvo a insistir en que creo que es más una predisposición que la experiencia lo que cuenta. La primera vez que te quedas al pairo por cualquier problema, quieres que te trague la tierra, pero si al final consigue solucionarlo, o salir de esa por tu propio pie, el placer es infinito y has aprendido más que en un año de navegación.
    Hay muchos capitanes de bar, que cuando le dan a la llave de contacto y no oyen un brumm inmediato ya están cogiendo el telefonillo de la VHF para llamar; a lo mejor solo ha sido el niño que le ha dado al desconectador de baterías, pero ellos ni se plantean investigarlo, prefieren lo de :

    ¡¡¡¡Mamaaaaa!!!!

    Por supuesto, con esta actitud nunca aprenden nada. Pero esto no es el principal problema, si no que creen que lo que ellos hacen es la norma y que los demás somo raros, asilvestrados y revulsivos. Que les den, yo hace tiempo que me fui a navegar a otro lado. Lo malo es cuando te los encuentras por Grecia y te preguntan :
    Aquí, si te pasa algo ¿A quien llamas?
    Me descubro con instintos asesinos.

    Un abrazo Fernando

    1. Gracias Esteban, pero según las respuestas que me están llegando por otras vías, me parece que soy una rara, la mayoría se ratifica en su comportamiento, les apetece seguir siendo ovejitas siempre que el pastor vele por ellas y les cierre el redil por las noches, para que no les ataque vaya a saber dios que fieras nocturnas.
      La sociedad ha hecho su elección y no ha sido la libertad.

      Triste.

      Un abrazo, Esteban,

  6. Muy bueno Ana. Así es la sociedad que se ha creado a nuestro alrededor, cómoda y simple. Ignorando los detalles y sin escuchar lo que expresa el entorno y sus detalles. Me he puesto al día de tus relatos. No dejas de sorprenderme.Besos

    1. Hola Gloria, así es, ya lo hemos discutido infinidad de veces; queremos sentirnos libres pero sin asumir el más mínimo riesgo. Ya se te echaba en falta mor aquí, mushashsa.

      Un besito

  7. Una pegunta para los que envían Spam, que me tiene intrigada ¿Para que lo hacéis? Si sabéis que los borro antes de que puedan ver la luz ¿Es para darme trabajo? ¿Es por si me equivoco y voy a visitaros? Me encantaría que alguien me resolviera la duda.

    Un abrazo muy fuerte Spameros.

  8. Hola Ana
    No es una situacion exclusiva de la nautica.
    Desgraciadamente es el producto de esta sociedad acomodada en la que buscamos el placer facil, sin el trabajo de conseguirlo, logrando con ello que el placer siempre sea menor del esperado.
    Parte del placer esta en la dificultad de lograrlo uno mismo, lo que implica prepararse, currárselo y, tal vez, conseguirlo.
    En fin, si te critican, ni caso.
    un abrazo

  9. Hola Mafin, me alegro de que estés de acuerdo conmigo. Posiblemente se nos tache ya de románticos, pero todos pensábamos que estábamos en esto para vivir un pequeño cachito de libertad. Luego llegó la masa, como siempre , tarde, y me parece fantástico que todos podamos disfrutar de lo mismo, pero la masa viene exigiendo seguridad hasta para estornudar, el resultado es que como la "tranquilidad" es muy cara … pues eso, que ya estamos todos jodidos. Yo no quiero seguridad, solo pido aire para respirar y asumo las consecuencias de lo que eso supone.
    El dar clase los fines de semana a nuevos patrones me supone una esquizofrenia de difícil solución.

    Un abrazo, Mafin y que nos sigamos viendo.

  10. Magnífico escrito. Soy un PER novato, ahora camino de PY, y en tu post leo muchas de las enseñanzas de mi profesor. Aclaro que mi intención es ser un día patrón, no conductor de barcos. Es decir, mi carnet ya dice "patrón", pero lo que un día quiero es merecer el título.

    Tus alumnos tiene mucha suerte.

    ¡Saludos!
    Pere

    1. Que alegría me ha dado ver tu comentario, Pere y que haya gente que capte el mensaje; en otros foros me han puesto de vuelta y media. Pero te confieso que me la sopla. Estoy segura que hay muchos profesores deseando enseñar cosas y no pueden con los barcos que ofrecen las academias para las que trabajan Por ejemplo ¿Como puedes enseñar a amarrar un 15 metros si las prácticas las das en una zodiacc con fueraborda? Y eso lo permite la legislación española, tan férrea con nosotros en otras cosas. Es todo como de guasa, por eso siempre digo a mis alumnos que lo que no quieran aprender ellos, leyendo y equivocándose, nadie se lo va a enseñar.
      Seguro que seras un estupendo patrón y que nos tomaremos cervezas en algún puerto.

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