La mar es mala mujer

Hubo un tiempo en que lo único femenino de un barco era el mascarón de proa. Hubo un tiempo en el que creían que las mujeres a bordo traían mala suerte. Hubo un tiempo en que Mary Red, la famosa corsaria, tenía que disfrazarse de hombre para perpetrar sus correrías.

Y luego llegué yo y me quise dedicar a la náutica.
Hace algunos años la Organización Internacional del Trabajo elaboró un informe sobre La incorporación a la marinería por parte de las mujeres; sólo el 1 o 2% de los 1,25 millones de marineros activos en el mundo. 
El estudio pone de manifiesto que, mientras se abren camino en las rutas de la mar, las marineras se enfrentan no sólo a las dificultades habituales de la meteorología, el trabajo duro y las condiciones adversas de navegación, sino también a otros problemas de gravedad como la discriminación, el acoso y la desaprobación de sus familias y se ven relegadas a ocupar puestos de baja remuneración con escasas oportunidades de ascenso. A bordo de los buques suelen experimentar problemas para ser aceptadas inicialmente, se ven obligadas a “probar su valía” constantemente y constatan la reticencia a ascenderlas a puestos de alta responsabilidad.

 Algunas de las entrevistadas señalaron que habían adoptado medidas drásticas para evitar acosos, incluida la alteración o “desfemenización” de su apariencia (de hecho, una ingeniera llegó a afeitarse la cabeza). Otra relató cómo tuvo que pegar un puñetazo a un primer oficial para conseguir que saliera de su camarote.

En cuanto a Capitanas , las noticias del tipo : “Hay al menos cinco capitanas en barcos de bandera alemana”, “la compañía de cruceros Royal Caribbean International nombró a la primera capitana de su flota” y “Louise Angel, una sudafricana casada de 30 años, es la primera capitana de la compañía belga Safmarine”, se cuentan con los dedos de una mano.

Podría  contar mil anécdotas propias; algunas graciosas, otras profundamente dolorosas; para demostrar que después de tanta lucha y sinsabores estoy aquí porque me gusta. Sé que no todas aguantan, la mayoría abandona, ceden a la presión de ser continuamente examinadas y medidas por cualquier pelagatos que se suba a bordo.

Me decía un gran amigo y también capitán de barco que el problema de las mujeres radica en que no se nos da bien sentar nuestros “ reales”  porque nadie nos ha educado, como a ellos, para tratar de ser siempre los capitanes del equipo de futbol; es algo que llevan en la sangre.

Es verdad, me ha costado mucho acostumbrarme a ir meando por las esquinas, como los perros, para marcar límites; creo que sigo sin hacerlo. Pero ahora, con la perspectiva de la edad y después de muchos berrinches silenciosos, escondidos, me he dado cuenta de que no:  que no me da la gana; que no quiero disfrazarme de hombre para ejercer mi profesión.
Imagen-055.jpg.La mar es mala mujer

 

Hay otros valores; y son tan buenos como los suyos. Os reto a conocerlos.

 


Capitana de remolcadores Sra Dominguez
Capitana Virginia Scyzorski
Capitana Louise Angel

Mi presencia genera tanta sorpresa entre los pilotos y agentes, que con frecuencia me preguntan si de verdad soy la capitana y hasta me han llegado a pedir una foto para mostrarle a sus compañeros.

Ellen Macarthur

No tengas miedo de ser tú misma, de ser diferente.

Florence Artaud

 A pesar de todos los sacrificios que he hecho, nada podría detenerme ni desalentarme. El mar me ha conquistado y estoy perdida para siempre.

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5 comentarios en «La mar es mala mujer»

  1. La verdad es que no tengo nada que añadir, suscribo punto por punto lo escrito y a mas, no es la primera vez y por desgracia no será la última, que tenga que defender el sitio de la mujer en el mar, no ante otros hombres, si no ante las propias mujeres.
    No dejes de ser tú.
    Un beso Viriato

  2. A mi, me parece triste que tengan que ser noticia las capitanas de barco por el hecho de ser mujer. La normalidad y superar creencias ancestrales, parece que le cuesta a esta humanidad nuestra.
    Comparto lo que transmites y sorprende, cierto , la poca confianza que manifiestan, a veces, hombres y mujeres ante una mujer frente al timón.Eres estupenda.Muchos besos

  3. Si, Gloria. Nos han educado para ser seres agradables y deseables; en un combate, en el cara a cara, donde los hombres se manejan tan bien, estamos como pez fuera del agua, por lo menos yo. Pero lo que reivindico es que no sea necesario estar compitiendo constantemente para que así se reconozcan tus meritos. Creo que hay otro modo. Tengo que encontrarlo.

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