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La verbena

Colgaron de un cordel, de esquina a esquina un cartel, con banderas de papel verdes, rojas y amarillas.  Y pusieron mesas y sillas por toda la plaza; algunas esquinadas y hasta en pendientes peligrosas; con manteles blancos y escandalosos al volar con el viento; asadores con brasas y antiguas neveras desvencijadas llenas de hielo para refrescos y cervecitas. El tinglado lo montaron en tres patadas con dudosas maderas y pocos clavos, ristras de bombillas y telas de colores; todo el día dándole al martillo; a la cárcel se hubieran ido en España por saltarse toda la normativa de seguridad al completo. Pero ¡Que narices! Era el día 15 de agosto, la Kira Panagia, nuestra Señora la Virgen; fiesta grande en todo pueblo griego que se precie.¡Για σας! Και  ¡Χρόνια Πολλά!   ¡Salud! Y ¡Muchos años!

Una buena verbena griega no puede carecer de música ni bailes, ni por supuesto, carbón, pinchitos con orégano y vino. Todo el pueblo convertido en una humareda y un aroma que despertaba el apetito por el valle. Y de allí, desde el llano, iban llegando bailarines y comilones, familias, parejas, pandillas, horteras repeinados, jóvenes elegantes, abuelitas oscuras y muchachas endomingadas. ¡Vamos subiendo la cuesta que arriba mi pueblo se vistió de fiesta!

Es costumbre en Grecia que los músicos toquen por una pequeña cantidad y luego se hagan peticiones que cada cual abona por separado. Pero en Evgiros decidieron tirar la casa por la ventana y pagaron por adelantado; asegurándose así folclore desde las 11 hasta las 6 de la mañana. Literal: toda la noche, ni diez minutillos de descanso ni nada. Los cantantes se iban turnando alternando los estilos; desde un ligero bustamantiano al más movido, a lo taxista ateniense; pasando por una sosa que se había tragado un palo de escoba y acabando en una rubia racial a lo María Jiménez que se dejó aliento y piel en el escenario; así, dado el muestrario de canciones y la duración del evento, nadie se quedó con las ganas de escuchar…” esa que dice…” Porque las cantaron todas.

Aunque las voces tenían sus periodos de descanso; es entonces cuando se atiborraban a combinados de Coca-Cola para aguantar; los pobres músicos no; y supongo que al desdichado que le tocó buzuqui le tuvieron que enyesar los dedos al acabar las actuaciones. Porque no lo había dicho antes; fueron dos días seguidos; para que todos pudieran acudir.

Y bailar… ¿Bailar? Allí bailaron todos; los jóvenes, los niños, los abuelos, los gatos y los perros. Algunos se atrevían solo a suaves y sociales corros de la patata; otros con brincos y piruetas espectaculares, con movimientos frenéticos y agotadores. Algún solitario también hubo, danzando a zancadas por la pista, con la cabeza inclinada y los brazos extendidos a los lados. Tonadas, largamente esperadas, lanzaban a todo el mundo al centro con los brazos en alto y un ¡Ohhhh! Corrían el vino y los suvlakis, las flores y papelillos lanzadas al escenario; platos no, porque no había. Algún adinerado pedía champagne y el camarero le acercaba una copa a la cantante para que la levantara en alto y dijera lo de ¡A su salud!

Me gusta ver bailar a la gente aquí. No es solo una forma de diversión o de expresión corporal, es una necesidad interior, un rito inexcusable al oír el compás de unas notas, una manera de mirar al mundo, con cabezas gachas o altivas; un Zorba de Kazantzakis.

Tengo que reconocer que no pude aguantar hasta las 6; me derrotaron. Pero no me perdí ninguna canción, porque dado el volumen de los altavoces y la proximidad de mi casa, las oí tan ricamente desde la cama. El caso es que a eso de las cinco me incorporé de un salto y hubiera bajado corriendo con las manos haciendo palillos. Esa justamente era la mía, la cantaba la rubia racial de largo escote y mucha lentejuela; se le oía el desgarro en cada nota.

– Ese hombreee, ese… que camina siempre cabizbajooo… llooora  por mi…

¡La bordó!

Αυτός ο άνθρωπος αυτός
που περπατάει πάντα σκυφτός
και δεν μιλάει σε κανένα …
κλαίει κλαίει
κλαίει για μένα ….
Αυτός ο άνθρωπος αυτός
που ήταν τόσο δυνατός …
και με κοιτάζει πικραμένα …
κλαίει κλαίει
κλαίει για μένα …
Αυτός ο άνθρωπος αυτός …
ήταν ο άλλος μου εαυτός …
ήταν το άλλο
το μισό από το κορμί μου …
Este hombre,
este
Que camina
siempre cabizbajo
Y que no
habla con nadie
Llora, llora
Lora por mi…
Este hombre,
este
Que era tan
fuerte
Y que me
mira con amargura
Llora, llora
Lora por mi…
Este hombre,
este
Era mi otro yo
La otra
mitad de mi cuerpo
Llora, llora
Llora por mí.

14 comentarios en «La verbena»

  1. Ostras!! Qué guay!! En vuestro pueblo no se andan con chiquitas!! Esto es en la plaza esa grande y redondeada, no? Supongo que habrás echado algún baile por mí, ¿no? Yo, con la pie chungo y todo,no me habría podido resistir!!
    Un besote

  2. Sí, donde está la pista de baloncesto que nunca nadie utilizó. Si hubieras estado seguro que habríamos hecho algún numerito. Ja,ja.

    Por cierto acabo de responder a dos comentarios tuyos que se habían quedado atascados en la bandeja de spam.

    Besos

  3. Suena a fiesta de las de antes. Fiestas sin complejos y con la única finalidad de divertirse y compartir. Fiestas que los de ciudad llamaban de "pueblo", un tanto despectivamente, pero a las que iban una y otra vez porque se lo pasaban mejor que en las discotecas.
    La peor parte para los músicos, ¡¡¡casi una explotación!!! pero que vocación la suya. ¡¡¡dos días tocando!!!
    Yo toco el acordeón y cuando llevo dos horas ya tengo que parar con los dedos anquilosados. Debe ser que necesito mas practica…tocando con músicos griegos jejeje
    Parece que disfrutaste a tope ¿no?

    1. Por supuesto que sin complejos. Además, lo que más me gusta es que solo oyes música griega y todo el mundo sale a bailarla por igual, independientemente de que sea del Atica o de las Cícladas. En griego bailar tiene la misma raiz que pais, patria o incluso pueblo, χορα. El baile une más que cualquier otra cosa;es una actividad de coro (de ahí viene la palabra también)

      Saludos y abrazos

  4. Pues que quieres que te diga, ni aunque el propio Sir Paul McCartney, en carne mortal, debajo de mi ventana, se pusiera a cantarme a las 5 de la mañana Yesterday, cuando derrotado me hubiera acostado a las tres, y encima, con sus otros tres amigotes, no me hubiera dejado planchar la oreja berreando como mariachis, le habría tirado un botijo a la cabeza.
    Debo estar mayor…
    Un besito
    Viriato
    PD:
    Imagínate el susto si encima me canta:
    – Ese hombreee, ese… que camina siempre cabizbajooo… llooora por mi…
    ¡Me da un soponcio!

  5. A mí también me apareció tu último comentario en Spam y no en Recibidos, han cambiado los archivos y clasifican como les viene en gana.
    Los músicos griegos, además de muy buenos se lo curran el doble que aquí y se lo ganan bien, por menos euros y unas comidas que son las de todos. Y sin embargo la gente los venera, ¡cuanto aguantan por ello!
    Mucho me gusta ese ánzropos, y cómo se lo pasan las muyeres en el corro, je…! Viendo a ese último zeibekis de la tele, ¡dios, qué malu ye!, casi que me reconcilio con mis propios zeibékikos solitarios en la cocina.
    Yo sigo pensando que César sólo quiere llevar la contraria, ¡me imagino a McC. cantando el zeibékiko y me se ponen los pelos, y otras cosas, de punta! Ya no digo nada bailándolo,… Panayitsa mou rinho, Virhen de Fátima!!!

    Salud y besos!
    ramiro

    1. Hola Ramiro ¿Que tal les vacances?
      Desde luego que es malo ese pedí, pero me consuela; así cuando salgo yo a bailar no me da tanto anjos. Seguro que los tuyos de la cocina son mejores, pero claro, están más meditados.

      Besazos

    2. Hola Ramiro ¿Que tal les vacances?
      Desde luego que es malo ese pedí, pero me consuela; así cuando salgo yo a bailar no me da tanto anjos. Seguro que los tuyos de la cocina son mejores, pero claro, están más meditados.

      Besazos

    3. Hola Ramiro ¿Que tal les vacances?
      Desde luego que es malo ese pedí, pero me consuela; así cuando salgo yo a bailar no me da tanto anjos. Seguro que los tuyos de la cocina son mejores, pero claro, están más meditados.

      Besazos

    4. Lo que sí tiene el pedí es el valor que a mí me falta, en otros asuntos yo tampoco tengo ningún sentido del ridículo, pero nunca estuve lo suficientemente borracho, en público, para bailar un zeibékiko, y eso que es de los pocos sin reglas fijas. En la cocina ye más fácil sí, nadie me ve.
      Las vacaciones muy bien, no salimos del Dodecaneso, Kos, Rodas, Kárpazos y Nisyros. Las tres últimas no las conocíamos, ¡espectaculares! En Kárpazos un mar bravo para navegar, ¡apenas vimos cuatro veleros!

      Salud y feliz otoño, ¡me corroe la endibia!…
      ramiro

  6. Pues yo estaba fondeado en PORT POLIS y el de la taberna me recomendó que fuéramos al pueblo de STRAVOS isla de Itaka. Allí fuimos y lo que me encontré fuen una auténtica ROMERÍA GALLEGA, oficios religiosos, grandes y largas mesas para comer, nos pusimos morados de todo un poco, finalizando todo el personal en bailes de verbena y terminando con saraos auténtico griego.

  7. A los griegos les encanta coger los trastos y salir zumbando hacia la ermita más recóndita e inaccesible; si es en la isla deshabitada de enfrente, mejor que mejor. No hay romería sin comilona, ni esta sin buen vino; luego la música y las danzas vienen por añadidura. ¡Asi que hay que aprender a bailar!

    Abrazos, Fernando, espero verte por el Egeo.

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