A veces me ocurre que, al encontrarme en un mar en calma, que se vuelve puro cristal por la infinita paciencia que mi imaginación le otorga; cosida a la tierra tan solo por una cadena y un ancla; con un cielo sedoso sobre mi cabeza y unas nubes bondadosas, suaves y enguantadas, viajando lentamente hacia algún lejano paraíso; pienso que la vida es perfecta. La razón me dice que es mentira, que solo es un instante efímero y que volverá el temporal con el próximo parpadeo, pero esos minutos, horas, o segundos apenas, son exquisitamente completos. Cuando todo se acabe, añoraremos de nuevo esos destellos, como esperamos los compases del éxtasis de nuestra aria favorita.
Tengo un amigo que ha dedicado muchos años al estudio del origen de la vida y a menudo hablamos de ello. Últimamente, colabora con un grupo de investigación del Instituto de Biología Integrativa de Sistemas y han descubierto una colección de bacterias útiles para la degradación de hidrocarburos en las tapas de los depósitos de combustible de vehículos diésel y gasolina. También hablamos de ello. Y pensé: la aparición de vida en la Tierra fue un cúmulo de casualidades difícil de reproducir, pero la extinción, el exterminio de la vida, es labor casi imposible.
Las bacterias son capaces de soportar las condiciones más extremas de temperatura, pH, presión y radiación que podamos imaginar. Hay bacterias en los volcanes, en el ácido sulfúrico, se han descrito cepas de bacterias adheridas a las naves espaciales, inmunes a las temperaturas extremas y a la radiación. Su secreto reside en actuar como una sociedad: las células que están más expuestas al exterior mueren y actúan como escudo para las internas. Por lo tanto, una colonia de bacterias relativamente grande podría sobrevivir en el espacio durante años y viajar por él sin poner en peligro su existencia. Un individuo es sacrificado para que otros vivan. El futuro de la vida en la Tierra está ligado al del Sol, y con el tiempo, nuestra estrella se hará cada vez más luminosa. En 1.000 millones de años el calor del Sol será tan intenso que los océanos empezarán a evaporarse. En estas condiciones, solo los microorganismos extremófilos son capaces de plantearse su continuidad, su inmortalidad.
A diferencia de los organismos pluricelulares, las bacterias pueden pasar por alto pequeños daños en el ADN a cambio de proseguir con su replicación. En nosotros, esos daños deben enmendarse de inmediato, de modo que, una célula sana está programada para suicidarse antes que seguir adelante reproduciendo errores. Y si no lo hace, provocará el temido cáncer. Nuestra complejidad nos hace vulnerables. Nuestra tendencia a aislarnos, también.

Una familia de gatos ha colonizado mi terraza. Duermen sobre una silla, apretados y juntos, protegidos de la lluvia y el relente. Cuando salgo a contemplarlos, huyen despavoridos. Todos los años, cuando retorno de Grecia, dejo alguna familia felina cobijada en la entrada de la casa. Me siento malvada por quitarles la silla. Cuando vuelvo en primavera, los lazos se han roto, cada gato por su cuenta y ya no sé quién es quién, si es que alguno sobrevive. Ellos preferirían ser gato orondo sobre mullidos colchones, pero son felinos desmañados, desapegados y libres. Viéndolos jugar con la cola de su madre, pienso que la vida es perfecta y que perder el tiempo de esta forma es la manera más sabia que conozco de aprovecharla. La verdadera pérdida sería malgastar estos momentos.

Siento que la física es perfecta cuando veo navegar a la Maga en sus líneas de agua, con sus velas correctamente ajustadas, el flameo oportuno de sus catavientos, cortando la ola sin brusquedades, silbando la brisa en su jarcia. El viento, que la impulsa y la acaricia, puede convertirse en su mayor enemigo en malas condiciones: cerca de tierra, frente a un arrecife, en un contraste o rolada brusca. Lograr el equilibrio es la labor del marino, eso que comúnmente se conoce como “llevar el barco a buen puerto”. Y si lo consigues, sentirás que tu singladura ha sido, si no perfecta, casi.
De la misma forma, es empeño del artista el atrapar estos gozosos soplos con palabras, notas o colores. Es difícil la tarea, pues todo se transforma cuando se intenta agarrar el momento. Las frases, las pinturas o los compases no son iguales para quien los crea que para quien los recibe. Pero, en ese trasiego de ideas, es posible, aunque fugazmente, que la vida parezca perfecta.
Así que, si encontráis a alguna persona en silencio, embelesada, con la cabeza apoyada en sus manos, mirando al infinito y casi sin respirar, dejadla en paz, no la interrumpáis. Quizás está componiendo el próximo poema que hará vibrar vuestros corazones y que os recuerde que la vida, la cruda y terrible existencia, también puede ser perfecta.

Gracias, Ana, por este texto PERFECTO, inmejorable. Lo paladeo y me lo guardo mientras miro la increíble luna de esta noche de octubre. GRACIAS. Qué sabia eres. Besos.
Leticia
Hola, Leticia. Me complace mucho que te guste ¿Dónde puedo adquirir tu poemario? ¿Lo puedo encargar en librerías?
Un abrazo
Hola Anuska qué gusto leerte y que sabias palabras las tuyas. Como la canción de Silvia Pérez Cruz que has puesto, con esa letra tan sugerente. Si no fuera por esos momentos que describes, la vida sería imposible. Y no la de estar vivos, sino la de vivir. todo el día buscando el como, sin pararte encontrar el porqué. Siempre he pensado que sigo navegando gracias a la existencia de ese bordo único, singular, que me fusiona con el mar con mi barco y que me da fuerza para aparejar para la siguiente singladura. Si no a ver quién es el guapo que resiste tanto curro sin tirar la toalla…
Un beso gordísimo a los dos
VIRIATO
Maravilloso, muchas gracias
Viriato:
Efectivamente. Con el tiempo te das cuenta de que la felicidad son detalles microscópicos de la vida. Las grandes metas, se cumplan o no, solo sirven para inflamar el ego, pero luego nos dejan vacíos. Con los dedos de una mano cuento los amigos importantes. Con los dedos de la otra, las cosas que me importan. Y si me pongo estricta, me sobran dedos.
Un abrazo
Una vez lei q las palabras son tanto de quien las pronuncia como del que las escucha.Con las tuyas,ya mias, tejes un bonito tapiz .Gracias por esta ventana y espejo,juego del alma por el alma
Como siempre, gracias Ana. Como dice Leticia por ese texto PERFECTO y como dice Viriato por tu sabiduría. Siempre es un gusto viajar con tus palabras a esos momentos que sabes sugerir con tanta clarividencia. Uno los tiene ahí; pero rara vez sabe sacarlos a la luz, disfrutarlos en todo su inmenso valor. Hoy ha habido temporal en el puerto y, como siempre, cuando cede y sale el sol, la luminosidad, los colores, la transparencia infinita del aire límpido que ha dejado el mucho viento nos deja uno de esos momentos «exquisitamente completos» y sí: «efímeros» y paradójicos, porque el temporal puede dejar otros momentos de pavor y sufrimiento si el barco y tú están en lugar equivocado; aunque luego te sientas parte del Olimpo marino al saber «llevar el barco a buen puerto» y recomience el ciclo de ilusion-desesperación que -creo- ha insinuado Viriato.
Si ya estáis o pronto llegáis a las Españas pronto nos veremos…. en busca de otro de esos «exquisitos momentos» que nos ofrece la amistad.
Maravilloso, muchas gracias
Gracias a ti, Josep, por tu agradable comentario.
Un saludo
Hola Ana , da gusto leerte , me encanta tu blog .Un beso
Un abrazo también para ti, Mercedes, y muchas gracias.
Anónimo/ Lunero:
Ni es perfecto, ni soy sabia. Solo una chapucera curiosa que le gusta escarbar en cualquier tema. Siempre que nos queden los deseos de aprender, charlar y deleite en la simple contemplación, seremos jóvenes. Para aburrirnos, ya tendremos mucho tiempo.
Un abrazo
Vaya, los gnomos de la tecnología me han atribuido el título de «anónimo». Muchas veces en la vida querría pasar por anónimo, pero en este blog no debe ser así. Me parece que era Montaigne el que dijo aquello de que la mitad de la amistad es simplemente hacer acto de presencia.
El de los «exquisitos momentos» soy yo: Lunero para los amigos.
Bah, ya sabia yo que eras tú. Por mucho que te escondas se ve tu sello.
Sí que es verdad, hacer acto de presencia es muy importante en los malos momentos. Y en los buenos, aún más.
Un abrazo
Hola Ana
Como siempre,te superas en cada nueva entrada,un placer leerte.
La vida perfecta es todo lo que describes y yo por circunstancias familiares,agradezco esa perfeccion en la solidaridad y buen desempeño de amigos,personas anonimas y la eficiencia y eficacia de los servicios por parte del personal de los hospitales de Jarrio y HUCA en Asturias,me permite disfrutar de la llovizna y salida del sol y en este instante,la inmensa luna sobre Oviedo.
gracias por lo que escribes
Hola Antonio. Desgraciadamente, creo que todos visitamos los hospitales demasiado últimamente. Tienes razón, incluso en el infierno hospitalario, una caricia o una voz amable te puede hacer sentir dichoso. Al otro lado de la ventana siempre luce el sol.
Gracias y espero que te mejores.
Magnífico!
Gracias
Hola Ana!
Cómo me gusta leerte, no te hago ningún comentario porque realmente todo lo que diga va a sonar a hueco, siempre te digo lo mismo !!Qué bien escribes!! Y hoy lo repito: !Qué bien escribes!
Un besazo y achuchones!!
Isa
De huecas nadas, las palabras que salen de la boca de los buenos amigos nunca caen en saco roto, porque se dicen con cariño.
Unos escriben, otros dibujan, como tú…lo importante es transmitir sentimientos. Y si estos agradan, más me complace a mí haberlos escrito.
Un abrazo gordo
Una vez lei q las palabras son tanto de quien las pronuncia como del que las escucha.Con las tuyas,ya mias, tejes un bonito tapiz .Gracias por esta ventana y espejo,juego del alma por el alma
Es cierto: los pensamientos, una vez salen de nuestras mentes, vuelan hacia otras; a partir de ese momento ya no son nuestras, sino de los dos. Eso está bien y es hermoso. Por eso, un buen libro, se escribe cada vez que un lector abre sus tapas.
Un saludo y gracias, Ignacio.
Querida Ana,
siempre soy el último en llegar a contestar tus bellos, bellísimos textos pero no por ello soy el menos apasionado.
Me encanta tu forma, esfuerzo y estilo de escribir pero más me encanta el contenido de tus ideas inteligentes y sensibles.
Comparto tu forma de ver el mundo, la poesía, la música y la navegación.
Gracias por lo mucho que aportas y el placer de leerte.
Ojalá los palestinos pudieran leerte en igualdad de condiciones, sin ser exterminados por ser palestinos.
Santi.
Tranquilo, Santi, te agradezco igual tu comentario, aunque llegue tarde. Solo la búsqueda de la belleza nos salva de esta barbarie. Desde que descendimos de los árboles, siempre fue de esta manera: las guerras escriben la Historia con la sangre de las víctimas. La poesía, la música o cualquier intento artístico de responder a la brutalidad, nos deja la esperanza a convertirnos, algún día, en seres humanos.
Hola Ana,
Enhorabuena por tan sabias palabras, y completamente de acuerdo con tu reflexión, la vida nos regala pequeños grandes momentos por sorpresa, donde todo parece encajar y flota en el aire una extraña armonía.
Hay que estar atento para captarlos, porque tienen la mala costumbre de aparecer de forma inesperada en los escenarios más extraños, y acostumbran a ser fugaces.
Me has recordado aquella antigua canción del maestro Joan Manuel Serrat, «de vez en cuando la vida nos besa en la boca, afina con el pincel, se hace de nuestra medida, y faltan palabras para nombrar lo que ofrece … »
Un abrazo !!
Esa canción de Serrat también me gusta mucho. Si consideramos nuestra vida como un todo, nunca nos sentiremos completamente felices, pues los momentos dolorosos flotan como el aceite en el agua. Hay que disminuir el campo visual para encontrar esas «pequeñas cosas que nos dejó tiempo de rosas», como también decía Serrat. Es cuando te das cuenta de que la vida puede ser perfecta.
Gracias, Fernando, por pasarte por aquí.