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Los bandoleros de Marathi

¿Acaso es tiempo malgastado el que se
emplea en vagar por el mundo?
Miguel de Cervantes. Don Quijote
Malgastabamos el tiempo vagando de isla en isla por el Dodecaneso. Akri, Lipsos… con la desazón de cual recodo, que bahía sera la mejor para dejar caer el ancla. La isla de Marathi ¿Por qué no?
– ¿Cómo vienes hasta aquí Theologos?

– Primero tienes que llegar a Lipsos. Allí, un catamarán, que tiene que saber que llegas; te espera y te trae hasta Marathonas.

 Theológos es el nombre más común por este pequeño mundo, debido a la proximidad de Patmos; el Vaticano ortodoxo y la iglesia en la que San Juan tuvo revelaciones y escribió el Apocalipsis; Theológos quiere decir,el que lleva la palabra de Dios, el mensajero de Dios, el evangelista..
 

En Marathi, si das unas cuantas zancadas estás al otro lado, hay una iglesia, cabras y tres tabernas con embarcadero. 
 
 
 
 
 
– Mira, pobre; a la de en medio no va nadie.
 
Así era. La mayoría de barcos fondeados desembarcaba en un muelle lujoso de madera, música chill out y mesas de vinos servido en copas enormes.
 
– Antes me muero.
 
Algunos ingleses excéntricos en la de más a la izquierda, la más antigua.
 
– El dueño lleva un pañuelo pirata. Umm.
 
– Y a la del medio ¿Por qué no va nadie?
 
 
 
 
 
 
No teníamos intención de ir a ninguna pero… como a la del medio no iba nadie, me quede mirando suscarteles.
 
¡¡¡Kléftiko de cabra!!!
 
Se me apagaron las farolas y se me encendieron los grillos; no había otro sitio mejor donde ir.
 
El kléftico es un plato que me fascina. Normalmente se hace con cordero, verduras y queso, envueltos en papel de estraza y con muchas, muchas horas al horno. Se trata de
que todo se amalgame y que el resultado no diferencie carne de huesos, verduras de queso. Allí donde voy lo pido y tengo mi particular concurso; cual es el mejor de Grecia. La dichosa contienda me ha llevado a comer algunos borregos inmasticables pero; seguro que algunos lectores que han navegado conmigo están ahora bostezando de apetito; también alguno delicioso, como el de Jristos, en Itaca; el “number one”. Pero… este era de cabra.
 
El plato tiene origen en los “kleftes”, los ladrones; o mejor bandoleros, porque robaban al rico (turco) para darle al pobre (griego) y durante la guerra de independencia se
convirtieron en auténticos héroes. Como los máquis, vivían en las montañas y bien por falta de utensilios, bien para que no les delatara el humo, horneaban la carne bajo las piedras; a fuego muy, muy lento.
 
– Queremos kléftico.- Ni un segundo de duda.
 
– Y ¿Alguna ensalada o…..?
 
Creí oír “anticia” que es una verdura amarga, tipo escarola, que se sirve hervida con aceite y limón. Me pareció buena idea, par desempalagar. Pero él realmente había dicho “revicia”;  garbanzos.
 
Cuando sirvieron el plato en la mesa me entró un ataque de risa esperando oír las protestas: ¿Que has pedido? Pero en vez de eso escuché: ¿Tú has visto como están? Yo pediría siempre garbanzos con una cerveza cada vez que viniera a este sitio. 
 
– ¿Cómo te ha dado por pedirlos?
 
– Bah, me apetecía.- Dije dignamente, ahogando las carcajadas.
 
Y después llegó la cabra.; lo siento Cristos pero habéis empatado. Envuelta como un regalo, escondida entre verdura y aceitunas, llamando a gritos con sus aromas.
 

Y ¿Cómo es que a esta no viene nadie? 

Theologos se acercó a recoger los platos con una bandeja de latón; de esas bandejas que tienen tirantes y acaban en una argolla; bandejas de servir cafetines
en Esmirna o Estambul; una bandeja con vasos de Zsuma; aguardiente; para invitarnos.
Y así fue, entre Zsuma y vino; entre nosotros y Theológos; que se sentó en nuestra mesa intrigado de que habláramos griego; que arreglamos un poco el mundo. Si es que esto tiene arreglo,
porque ¿Qué hacen los guiris en la taberna de al lado comiendo espaguetis con langosta?
 
Bajamos al muelle dando traspiés con los vinos y las Zsumas. En el último momento me acerqué a la cocina y le planté dos besos a la señora de la taberna.
 
– Lo que usted hace con la cabra y los garbanzos sí que es de Theológos.
 
– Sí, sí. Theológos es mi hijo.- Sonrió sin comprenderme.

14 comentarios en «Los bandoleros de Marathi»

  1. Relato vivo, expresivo y realista, Ana, muy bien trabado.
    Palabra guapa, zsuma. Aunque sea un aguardiente, un líquido, a mí me suena a una variante de (p)soma, cuerpo, y psomí, pan. Y zumo en castellano llano. Alimento del pneuma.
    ¡Qué postalina la primera foto!
    Y que viva el helinikó proión, el producto griego, la katsika, la cabra, los kleftes y la kleftika, y abajo los banqueros ladrones con su rebaño de zombis!!

    Salud y mucha luz.

    1. En realidad el zsuma es el tsipuro, solo es una variante idiomática, estamos en el este griego y se deja notar mucho la influencia…en fin, dejemoslo en oriental; no sea que alguien se cabree. Pero szuma o tsipuro, tanto da; alimento del pneuma que tu dices.

      Salud para vosotros. Για σας.

  2. ¡Ya era hora! Tanta palabrería llena de lugares comunes; hermosos, coquetos, azules, cristalinos, de aguas turquesas… Marcos incomparables. Estaba a punto de cambiarme a un blog de costura de donde recibir informacion de importancia. ¡Mama quiero irme a Marathi a comerme un Kléftiko de cabra!.
    Un besito
    Viriato

  3. Anuska, estoy aquí en mi casa tomándome un vino y cuando he vuelto a releer esta entrada, no sé si me han dado ganas de comerme la botella o salir corriendo hacia el dodecaneso…
    Un beso muy gordo para los dos, imagino que estaréis dejando a la maga como un San Luis… Nunca llegaréis a la altura del VIRIATO.
    Un beso muy gordo a los dos y a la Maga, El segundo barco más bonito del Mediterráneo

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