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Los vientos y los héroes

El viento del norte no pide permiso a la historia.
Entra por las gargantas de Creta,
despeina los olivos centenarios
y borra en la arena
los pasos de los dioses que huyeron.»
Kiki Dimoula. El Meltemi (fragmento)

Cuando un viento franco choca contra el relieve montañoso de una isla en la cara de barlovento, se ve obligado a ascender. Al hacerlo, el aire se expande y se enfría, dejando la humedad prendida en las montañas en forma de nubes (efecto foehn). Si supera la cumbre y comienza el descenso por la ladera de sotavento, el aire caerá bruscamente por la pendiente empinada, comprimiéndose rápidamente debido al aumento de la presión atmosférica, lo que incrementa su temperatura y reduce drásticamente su humedad, acelerando a su vez la velocidad de caída. Llega entonces a la orilla en forma de bufido impetuoso.

Son los vientos catabaticos, palabra de origen griego que significa descenso (καταβαίνω). Cuantas más altas sean las montañas de una isla, peor será su sotavento, llegando a incrementar hasta dos puntos la fuerza del viento real en la escala Beaufort. Es un error muy común entre los navegantes poco expertos el pensar que, cuando se da la vuelta a una isla y se busca refugio al abrigo de la costa, los problemas estarán solucionados. Muchas veces no hacen más que empezar. Los vientos catabáticos son turbulentos e inestables, a menudo violentos, dependiendo de la altura del litoral, y pueden convertir los fondeaderos en verdaderos infiernos para los barcos. Y esto de “infierno” tiene su miga, como os explico más adelante, si tenéis la paciencia de continuar leyendo.

Pero, por otro lado, al chocar una corriente de aire contra la barrera de tierra, no toda la masa logra ascender libremente. Se genera una zona de acumulación y sobrepresión de aire justo en la línea de la costa. Este aire estancado frena el flujo del viento; es el efecto “colchón”. Como resultado, en una franja costera de barlovento (que puede extenderse mar adentro de 10 a 12 veces la altura del relieve), el viento amaina de forma notable y se vuelve sumamente inestable. Para los regatistas, navegar muy pegados a una costa de barlovento con relieve alto es un error táctico, ya que se arriesgan a entrar en esa zona muerta donde el viento pierde toda su fuerza y consistencia limpia. Se quedarían, si se descuidan, navegando con vientos flojos, pero con un mar confuso y ondas de rebote.

En el Egeo, donde el Meltemi tiene gran recorrido y puede llegar a levantar olas altas, decidir cuales de las islas representan un buen refugio y cuales no es un cometido en el que se debe estudiar atentamente la orografía de la carta. Famosa por sus rachas feroces es Icaria. Tanto es así que debe su nombre a Ícaro, el mítico aprendiz de pájaro que ascendió tan cerca del Sol que le prendieron las alas y cayó envuelto en llamas, pagando con su vida su soberbia osadía. En realidad, cuentan las malas lenguas, que vino a dar de bruces en las playas de la isla a causa de un divino eructo eólico.

Su vecina Samos es a su vez muy traicionera. Cuando sopla el Norte, aunque sea flojo, en el canal que dejan Icaria y Samos, el viento se refuerza, el mar se pone blanco, y el capitán previsor debe recoger trapo y disponerse a oír aullar día y noche, aun a sabiendas que unas millas más adelante, las condiciones son diferentes y el mar vuelve a su normalidad.

Amorgós es de las más temidas por mí. Nada más vislumbrar su silueta en el horizonte, materializo las rachas y los contrastes de viento a los pies de sus acantilados, con el famoso monasterio de la Virgen Hozoviotissa destacando pulcramente encalada entre sus piedras oscuras y sus monjes voladores.



“El viento aúlla y la mar humea”, dicen los marinos griegos. Η θάλασσα καπνίζει. Como si el agua hirviera con el rugido del vendaval y la mar se escapará aterrada huyendo hacia las alturas.

Famosa es también Creta como isla con un sotavento peligroso que se hace notar muchas millas mar adentro. Cualquier derrotero o carta nautica avisa de las condiciones duras de navegación al sur de la isla cuando soplan los temporales fuertes del Norte. Creta es el final de la travesía de las olas y los vientos que recorren de parte a parte el Egeo. Su cordillera insalvable supone una brusca interrupción de la corriente de aire, que se escabulle forzadamente por los valles y desfiladeros que encuentra.

El barco fondeado en una costa racheada alterará periodos de calma con escoras a una y otra banda, según reciba el viento por una amura o por la otra. Esta disposición tan incomoda recibe el nombre de campaneo, palabra bastante grafica. Solo hay que imaginar la cabeza propia como badajo y el estruendo de la cadena del fondeo al tensar a un lado y al otro, cuando recibe la ráfaga.

El otro día, preguntándole a la IA sobre las islas con mayores vientos catabáticos del Egeo y su relación con la altura de sus sierras montañosas, ofreció una tabla que no hizo más que apoyar con datos numéricos a lo ya experimentado. Para el que esté interesado está disponible pulsando en el siguiente enlace.

Lo singular del término catabático es que tiene la misma raíz que catábasis. La catábasis era el fragmento épico de los descensos de los héroes al inframundo, al que tan aficionados eran los griegos. Ulises bajó al Hades, en el canto XI de la Odisea, por recomendación de Circe, para que Tiresias le indicara el camino de vuelta a Ítaca; Orfeo buscó recuperar a su amada Eurídice, muerta tras una picadura de serpiente, suplicando a Perséfone que se le permitiera volver al mundo de los vivos; Psique expió allí sus pecados, por orden de Afrodita, para recuperar a Eros; e incluso Heracles viajó al hades para capturar al perro Cancerbero, obligado por uno de los últimos trabajos ordenados por Euristeo. En todos ellos, el descenso mistérico dota al protagonista de una visión clarividente de la vida y su destino. Bajar, descender al infierno y entrevistarse con los muertos, transforma a los personajes y les confiere la sabiduría y el conocimiento de los que antes carecían.

Bajar, caer, deslizarse. Baja el viento atropellado, los héroes desesperados y los amantes perdidos. Descenso, más abajo, kata, ocaso, a las zonas inferiores, infiernos, allí donde los difuntos esperan y los barcos escoran arrebatados de la paz de sus anclas por las rachas endemoniadas que se abaten desde sus cumbres. El que emprendió la catábasis no es el mismo que el que volvió. Tampoco lo es ese aire que dejó su preciado rocío en las montañas y se transformó en viento seco y caliente, maldecido por todos. Hasta que vuelve a encontrar su camino sobre las aguas saladas, cargándose de yodos y relentes, a correr libre y a que se pueda volver a pronunciar su nombre ahogado por tanto estruendo.

Estas y otras maravillas tienen preparados los dioses a todo aquel que se atreva a surcar estas divinas aguas tan ricas en nombres y leyendas. Sin atender a estos detalles, sin buscar entre sus piedras, todas las islas pueden llegar a ser iguales; los vientos, tristes corrientes de aire; y los barcos, vulgares plataformas flotantes donde pasar unas vacaciones como cualesquiera otras.

Γεια σου χαρά σου Βενετιά

πήρα τους δρόμους του νοτιά

κι απ’ το κατάρτι το ψηλό

τον άνεμο παρακαλώ

Φύσα αεράκι φύσα με

μη χαμηλώνεις ίσαμε

να δω γαλάζια εκκλησιά

Τσιρίγο και Μονεμβασιά

Φύσα αεράκι φύσα με…

Γεια σου χαρά σου Βενετιά

βγήκα σε θάλασσα πλατιά

και τραγουδώ στην κουπαστή

σ’ όλο τον κόσμο ν’ ακουστεί

Φύσα αεράκι φύσα με

μη χαμηλώνεις ίσαμε

να δω στην Κρήτη μια κορφή

που έχω μανούλα κι αδελφή

Φύσα αεράκι φύσα με…

¡Salud y alegría, Venecia!

Tomé los caminos del sur

y desde el mástil más alto

al viento le pido por favor

Sopla, airecillo, impulsamé

no te detengas

hasta que vea una iglesia azul,

Kithira y Monemvasía.

Sopla, airecillo, impulsamé…

¡Salud y alegría, Venecia!

Salí al ancho mar

y canto en la batayola

para que en todo el mundo escuche.

Sopla, brisa, impulsame

no te detengas

hasta que vea una cumbre de Creta

donde tengo madre y hermana

Sopla, brisa, impulsame..

 P.D.

Cuando publiqué esta entrada, mi amigo Yannis Sotiropoulos me hizo un comentario sobre esta canción. Sobre todo, de su letra, escrita por Nikos Gatsos. Os la transcribo a continuación porque creo que es una información bastante interesante, acompañada de la versión de Xyluris que, aunque algo más antigua, es más representativa de la época y la canción..

 

1. El viaje físico y geográfico.


La letra traza una ruta marítima muy clara desde Venecia hacia el sur de Grecia. Empieza con una despedida (el protagonista le dice adiós a Venecia : «Γεια σου χαρά σου Βενετιά» y toma «los caminos del sur») , sigue con la travesía (subido al mástil alto de su embarcación, le implora al viento que sople con fuerza) añadiendo unos puntos de referencia (pide al viento que no amaine para poder divisar desde el mar la iglesia azul, la isla de Tsirigo o Citera y la famosa fortaleza medieval de Monemvasia, en el Peloponeso) y termina con el destino final (su meta última es Creta, donde anhela ver una cumbre montañosa en la que lo esperan su madre y su hermana).


2. El simbolismo histórico y cultural.

Venecia guarda un vínculo histórico muy estrecho con Grecia, ya que durante siglos (la Venetocracia) gobernó gran parte de las islas griegas, incluidas Citera y Creta. Al despedirse de Venecia y buscar el sur, la canción simboliza el desprendimiento de lo extranjero y el retorno a la identidad helénica pura, representada por el azul del mar, las iglesias, la tradición familiar y la tierra natal.

3. El contexto político.

Lanzada en 1974, el año en que cayó la dictadura militar de los Coroneles en Grecia, la canción adquirió un fuerte matiz metafórico. El anhelo de ver la «iglesia azul» y regresar a casa se convirtió para el pueblo griego en un himno de esperanza, libertad y el regreso de los exiliados políticos tras años de opresión y lejanía forzada. La interpretación enérgica y revolucionaria de Nikos Xylouris (un símbolo de la resistencia cultural contra la junta) consolidó esta canción como un canto a la libertad colectiva. En resumen, es un canto de despedida a la distancia y un grito de alegría por volver a conectar con las raíces y los seres queridos a través del indomable mar griego.

29 comentarios en «Los vientos y los héroes»

  1. Hola Anuska
    Lo primero muchas gracias por la guía de Sotaventos de las islas del Egeo, me parece un documento necesario para navegar por la zona.
    Yo acabé hasta la gorra de esa simbiosis tan maravillosa que tienen Andros y Tinos, para despeinar todo el santo día a Syros.
    Es una gincana para los sentidos andar a jugar entre los barloventos y los sotaventos de las islas. Haces más maniobras que un tren marcha atrás.
    Es cierto como dices, que esa es su gracia.
    Bendita Grecia.
    Un besazo muy gordo para los dos
    VIRIATO

    1. Yo no diria que ese documento es necesario, pero sí los derroteros y las cartas, donde se puede ver bien la orografía de la tierra y preveer el comportamiento del viento.
      Bueno, yo creo que a Syros le afecta su propia catabática, porque Andros y Tinos estan más alejadas, aunque sí se encuentra en el pasillo que dejan las dos islas montañosas con Kea y Kithnos, y esto siempre acelera los vientos.. Además, se situa en el centro del Egeo, donde el gradiente isobárico suele ser mayor. En fien, zona de viento asegurado.
      La gracia de Grecia está fundamentalmente en su Historia, en su lengua, en sus piedras y en sus mitos. Sin ellas, todos los mares son agua salada y escenario de Instagram.
      Un abrazo y bienvenido. Retornado directamente de tu propia catabasis.

  2. Querida Ana, el texto, como siempre, al punto maravilloso y la canción preciosa, además de Το μουσικό κουτί, me encantaba ese programa, pero como todo lo bueno se acabó.
    Por otra parte, me dejas intranquila, estoy en Sjinusa, mañana me voy a Donousa y el miércoles a Amorgós, en el Skopelitis, me tendré que fiar del Capitán porque para mañana la previsión que yo manejo da 20 nudos.
    Un abrazo para ti y otro para Viriato.
    Mabel

    1. Hola, Mabel. Si vas en el Skopelitis no temas, él siempre llega a buen puerto. Aunque su aguerrido capitán ya no esté al timón sigue siendo una leyenda del Egeo, como los antiguos dioses. Tranquila, el barco amarra en Katapola, y está a barlovento de la isla. Además, en un ferry ni te enteras. Es otra dimensión.
      Buen viaje y disfruta de la maravillosa Donusa

  3. Hola Ana: cuando empecé a leer tu último texto no podía creer que en el mismo día aprendiera de ti y de Antonio Penadés en su libro “Tras las huellas de Heródoto” que estoy leyendo en la actualidad, lo que es el fenómeno Foehm. Casualidades de la vida.
    Con vuestros escritos seguís despertando en mí la ilusión por la cultura de la antigua Grecia y por ende del mar, tan ligado a ella.
    Gracias por mantener viva la llama.
    Besos.

  4. Precioso artículo, como todo lo que escribes. Yo no entiendo de barcos ni de vientos marineros, pero sí que sufro en ocasiones las arremetidas de Eolo. No olvidaré nunca lo que soplaba en Creta, que casi te volvía loca. Algunos días dejé de peinarme porque daba igual, el pelo se iba para todos lados a su antojo.
    No suelo escribir casi nunca en los comentarios, pero puedes estar segura de que leo todo lo que escribes, con gran placer.
    La canción, preciosa. Es la que tengo como despertador en el móvil desde hace más de 20 años, aunque en la versión de Xiluris, por supuesto.

    1. Hola, María. Muchas gracias por tu comentario. Creta es realmente la isla del viento, por eso sus habitantes son tan peculiares. La versión de Xyluris es la más autentica pero, como le explicaba a Carmen Riobó, a veces elijo versiones mas actuales o dulcificadas, para que no se me quejen algunos lectores por proponer canciones un poco «duras». Je,je Aunque con estas se aprende más. Ya ves el comentario tan interesante de Yannis Sotiropoulos que he puesto en la postdata
      Un abrazo

  5. Hola, Ana,
    Precioso escrito, y aunque uno no paso de los remos para navegar (que no excluye las imprudencias) reconozco que el mundo de los vientos y la navegación es un mundo muy rico y complicado.
    El ultimo comentario que acabo de leer dice que está en Schinoussa , luego el Skopelitis, Amorgos y el viento. El pasado año salimos de Schinoussa para Amorgos con el viejo Skopelitis. Y con un meltemi del carajo. Creo que en una parte de la travesía no esperaban tanto. Acojone general , tripulación incluida. Nosotros nos lo tomamos con tranquilidad y yo pensaba que no iba tener el privilegio de naufragar con un barco que lleva años y años cruzando esa parte del Egeo. Al final, cuando enfilamos Amorgos sonreí de verdad. Y la tripulación , como creyéndonos de una pasta especial, nos abrazó y despidió efusivamente (5 días más tarde nos reencontramos).
    Resumiendo: hay que confiar en los capitanes, sobre todo en el del Skopelitis y también en los dioses que con toda probabilidad protegen a los que amamos Grecia.
    Un abrazo

    1. Viajar en el Skopelitis es algo ya mítico, como hacerlo en el Orient Express, o en las barcas del Missisipi. Me temo que un dia llegaran las autoridades europeas, que velan por nuestro bienestar, y le prohibiran salir en ciertas condiciones. Será una gran pérdida, ya que muchas comunidades se quedarán aisladas y el mundo perderá una vez más la posibilidad de la aventura. Todo reglado, medido y pesado.
      Un abrazo, Mario y Ana. Creo que nos veremos por Coruña en noviembre. Ya aviso

  6. Hola Ana , el otro día pasé por la librería Robinson que por cierto han cambiado de sitio , entré y me compré tu libro RETRATOS DE MUJER MIRANDO AL MAR y ya he empezado con su lectura, y te diré que promete y seguro que me gustará
    Un abrazo para ti y para Jesús

    1. A qué bien. Ya me dirás que te parecen esas mujeres valientes y tan mal tratadas por la historia.
      Allí en Robinson siguen teniendo ejemplares de Mil viajes a Itaca y Navegando por el cielo. Es la unica librería en la que se pueden conseguir.

    1. Si alguna vez no aparece tu comentario , aunque el blog te haya notificado como que está publicado, la culpa es del pluging de WordPress, que tarda en borrar la memoria cache: hablando claro, el comentario lo tiene publicado pero lo que muestra en internet no está actualizado.
      Yo suelo entrar de vez en cuando y lo hago de forma maunal, pero a veces se me pasa por alto.
      Besitos

  7. Muchísimas gracias, Ana, por esta y todas las entradas, que además de introducirnos en tu mundo griego, mantiene viva mi esperanza de retornar a surcar sus aguas, sentir sus vientos, imbuirme de su cultura y disfrutar de la tranquilidad de un fondeo.
    Salud, ánimo y fuerza.
    Besets

  8. Que placer leerte siempre Ana.tienes el don de describir plásticamente el paisaje con tus palabras y puedo leerte con todos los sentidos.
    Y que bien la música, las explicaciones y todo lo que nos enseñas.
    Un saludo cariñoso desde Portugal

  9. Muy interesante la postdata de Yannis, no estaba cuando leí el artículo por primera vez, menos mal que lo has mencionado en el comentario de respuesta :-)
    También hablaban de Xiluris y de sus canciones de resistencia en el Café del Sur de hace un par de semanas, un programa precioso.

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