Saltar al contenido

Música de pasión


Tenía yo ganas de poner canciones y no sabía bien porque había elegido las elegidas ni que relación había entre ellas; cuando de repente y sin preámbulo, zas, llegó la primavera. Otra. Otra vez la prima veris, de la raíz ver (crecimiento) que nos trajo palabras como verde, verano, vergel o…verga. La estación erótica por excelencia, por aquello que se intuye pero no se sabe a ciencia cierta. Por flores que serán frutas, huevos que serán pájaros, gusanos que se transformaran en seres coloridos, aun sin saberlo. El erotismo garantiza cierta trascendencia a esta existencia gusanil. Es la insinuación de lo que está por llegar. El erotismo es sutil, casi ni susurra, ni dibuja; cuanto más desconocido más ansias nos provoca, más oculto, más ganas de poseerlo. El erotismo es como los mitos; aunque nos emperremos en alcanzar a entender su significado con nuestros sentidos, escapará a cualquier intento de racionalización.

Y debió ser ella, la estación del entretiempo, la del preverano, la del estallido verde, la que hizo que me acordara de esta canción. Pura sensualidad. Dejar que imaginemos algo que apenas nos cuentan, en la oscuridad de la noche y con trajes que convierten en fuego a quien los lleva. Algo tiene el idioma griego que lo hace seductor como ninguno, un mago que nos conduce por caminos voluptuosos, tal como por sus historias de héroes y dioses.

Το κόκκινο φουστάνι


Η νύχτα κατεβαίνει με μαύρο φερετζέ
κι η πόλη διψασμένη για φώτα και σουξέ.
Βάλε το κόκκινο φουστάνι
εκείνο που σε κάνει να μοιάζεις πυρκαγιά.
Έλα και μη μετράς την ώρα
τα νιάτα είναι δώρα που καίνε σαν φωτιά.

Τι να μας περιμένει αύριο το πρωί
ποιος έρωτας πεθαίνει και ποιος θα γεννηθεί.

Εl vestido rojo

La noche desciende con su velo negro
y la ciudad está sedienta de luz y de éxito
Ponte el vestido rojo
aquel que te convierte en un incendio
Venga, no cuentes las horas
la juventud es un regalo que quema como el fuego

Que nos espera mañana por la mañana
cual amor morirá y cual nacerá

Eros es un dios muy antiguo, de variados orígenes, si atendemos a las teogonías de diferentes autores. La teoría más aceptada es que era hijo de Afrodita y de Hermes. Otros citan que procede de un huevo engendrado por la Noche, Nix, fecundado por la Oscuridad, Erebo; las dos mitades de este germen formaron la bóveda celeste y la tierra, Urano y Gea. Y su representación no se relaciona solamente con el sentimiento del amor, sino también con la fuerza que mantiene unido el Cosmos; cielo y tierra juntos para crear la vida. En cuanto a si era hermoso, como se dibuja en los múltiples cuadros que encontramos en los museos, o no lo era y solo ansiaba la belleza, se han escrito cientos y cientos de hojas. Y en el fondo que más nos da. Me ceñiré solo al erotismo de la historia.

Psique, el alma, era la menor y más bella de tres hermanas. La más bella de Anatolia. Tan hermosa, tan enigmática, que ningún admirador se atrevía a pretenderla; la tenían por un deseo inalcanzable. Su padre, temeroso de su incierto futuro, fue a consultar el oráculo de Delfos; la profecía le dijo que su hija estaba predestinada a un ser sobrenatural que vendría a por ella cuando fuera depositada y abandonada sobre una roca.

Afrodita, celosa de su belleza, montó en cólera y mandó a Eros a que le disparase una flecha venenosa para que cayese presa de amor del ser más horrible de la tierra. Cuando Eros llegó, la princesa se bañaba en el agua. El apuntó con su arco. Ella de espaldas. Al lado del omóplato izquierdo es donde quería calvar su dardo envenenado, directo al corazón. Ella se secaba los cabellos dejando caer las gotas relucientes sobre sus hombros. Él tensó el arco. Ella se dio la vuelta. Él la vio por vez primera y tembló. La flecha salió disparada contra las aguas sin que ella notara ni su soplido al pasar.

El dios, desesperado, mandó a Zéfiro, el viento de la primavera, que rescatara a la muchacha abandonada por su padre sobre la roca, el día del cumplimento del oráculo. La transportó volando y la dejó caer sobre un prado poblado de flores donde se durmió. Al despertar, la joven vio un palacio, entró en él asombrada por el tamaño del edificio y de sus estancias, mientras unas voces sugerentes la invitaron a comer de suculentos platos y a tenderse en un lecho extraordinario. Cayó entonces la noche, con su velo negro, y en la oscuridad sintió Psique un susurro, una respiración. Alguien o algo se había deslizado bajo las sabanas junto a ella, llenándola de besos y caricias, gratificándola con tanto placer que no osó interrumpir para preguntar quién era.

Psique pasaba los días en soledad y las noches acompañada de su enigmático marido al que no había visto ni una sola vez, del que se sentía totalmente enamorada, pero también llena de curiosidad.

Un día vinieron a palacio; por expreso deseo de Psique, sus hermanas. Felicitaron a la muchacha y le preguntaron por su marido. Psique se sonrojó, bajó la cabeza y acabó reconociendo lo poco que sabía de él; solo podía hablar de la dulzura de su voz o de la suavidad de sus besos… Envidia hasta los huesos, sintieron las hermanas. Dijeron horrorizadas:

-Tiene que ser un monstruo, hermanita. Una serpiente que acabará por devorarte cualquier noche. Cuando esté dormido, enciende una lámpara y con este cuchillo córtale la cabeza.

Partieron y dejaron sumida a Psique en un tormento. Pero cayó la noche, llegó con ella el amor acostumbrado y tras el amor, el sueño. Psique temblorosa sacó por fin de debajo de la cama el cuchillo. Encendió en silencio la lámpara de aceite y la acercó despacio al rostro de su amor dormido. Era… un joven esplendoroso, unos rubios mechones acariciando sus mejillas; en el suelo el carcaj con sus flechas desparramadas. Una gota de su aceite caliente cayó sobre el hombro del dios, que despertó sobresaltado.

– Psique, desalmada, me has negado. Yo te maldigo por tu traición. No te bastó mi amor si no que deseaste poseer hasta lo que estaba prohibido. No volverás a verme.

Quedó Psique desolada y se dedicó a vagar por el mundo buscando recuperar, inútilmente, el favor de los dioses. Estaba embarazada de Hedon, la pasión.

Χίλιες βραδιές

Χίλιες βραδιές θα μ’ αρνηθείς
χίλιες θα με ζητήσεις
κι όπου κι αν πας κι όπου σταθείς
όσο κι αν θες να μ’ αρνηθείς θα θυμηθείς
τον έρωτα που ζήσαμε και θα με νοσταλγήσεις

Χίλιες βραδιές θα μ’ αρνηθείς…

Χίλιες βραδιές θα προσπαθείς
το παρελθόν να σβήσεις
μα όταν θα ‘ρθει μια βραδιά
να σε τυλίξει η μοναξιά θα θυμηθείς
και τη δική μου συντροφιά πάλι θ’ αναζητήσεις

Χίλιες βραδιές θα μ’ αρνηθείς…

Miles de noches

Miles de noches me negarás
Miles de noches me buscarás
Y allí donde vayas y donde te detengas
Aunque quieras rechazarme recordarás
El amor que vivimos y me añorarás

Miles de noches…

Miles de noches intentarás
Borrar el pasado
Pero llegara un día en el que
La soledad te rodeará
Y buscarás de nuevo mi compañía

Miles de noches…

No os aflijáis, la historia del amor, la pasión y el alma es de las pocas que acabaron bien en el Olimpo, pero es tan larga que merecería otra entrada y otra música. Lo dejaré para la siguiente primavera.

6 comentarios en «Música de pasión»

  1. ¡Me has matao con la canción de Tzeni, hasta me la dediqué a mi mihmo en el cumpleaños, me gusta una barbaridad! Y la suya es la mejor versión que conozco, además. Mucha pasión ahí, sin comparación con Elefzería, que es otra cosa. Me parece muy bien para esta hermosa entrada primaveral, la mitología es inagotable y siempre vale la pena volver a ella.
    Bergidum, el Bierzo, viene también de la misma raíz, y significa vergel por cierto, aunque cambiara la inicial por la B.
    ¡Hombre no nos dejes colgaos con la historia hasta la próxima primavera, sádica, que igual morremos antes!, ya buscarás otra para entonces.

    No me sale la nueva entrada en la ventanina de Psilicosis y lleva varios día ahí la de la luna, no sé porqué…

    Υγεία και αγκαλιές!
    ramiro

    1. Estoy de acuerdo contigo en que la Arvanitakis tiene una preciosa voz pero le falta pasión para ciertas cosas. La mejor versión que he oído del Kokino fustani fue en una actuación popular en la plaza de Lefkada; ahí es donde me cautivó, pero no hay muchas más por youtube. La Arvanitakis me gusta más cantando a Sapho, por ejemplo.

      Lo de que no te salga la nueva entrada ¿No sé? Prueba a quitar mi blog y ponerlo otra vez.

      Un besazo.

  2. La Arvanitakis está como un pan, sigue así que al final me va a gustar la música griega y acerca de a la historia de Eros y Psique, que quieres que te diga, la Psique echa leña al consabido dicho de "tía buena, tía tonta", si el destino te ha puesto en el camino la vida de florero(nunca has dicho que Psique estudiara una carrera o tuviera oficio alguno que no fuera su belleza) y estás feliz, no seas simple y no te dejes llevar por la envidia de tus hermanas (peor que las hermanastras de Cenicienta) y deja al pobre Eros vivir en paz, todo el día de aquí para allá con el coñazo de andar clavando flechas para traer un buen plato de garbanzos a casa y cuando puede descansar (antes no había televisión para quedarse dormido y se utilizaban métodos naturales) te dedicas a darle en coñazo. ¡Si es que no hay solución!. Ramiro, no se para que quieres saber el final de la historia, Eros manda a Psique con su padre y acaba de juerga con sus amigotes (o eso quisiera Eros).
    Un besito
    Viriato

    1. Está claro que tú te tienes que acercar a la música griega de forma erótica; te gustan las canciones cuando las cantantes están como un pan.
      La historia de Psique y Eros hay que leerla entre líneas; así se hace con los mitos y más si son dioses ¿O que hace media humanidad con la Biblia y la otra media con el Corán? Y el final no es como tú dices, si no una historia de superación y expiación de las culpas para recuperar la dicha perdida.
      Eso de la moral judeocristiana es más antiguo de lo que parece.

      Besos monstruo

  3. Tienes la virtud de sorprenderme con cada entrada. Eso es lo que me gusta tanto de tu blog. La capacidad de epatar con una variedad de temas que parece no tener fin. NO he escuchado mucha música griega así que esta que vas poniendo me permite introducirme poco a poco en ella. La voz de Tzeni me encanta. Profunda y apasionada. Gracias.

    1. Es que a la música griega le pega más las voces fuertes y rasgadas que las líricas; ellos en el fondo son así, muy apasionados.
      Me alegro de que te entretenga el blog; yo, como le comentaba a psilicosis por otro sitio, me lo paso bien aprendiendo de un lado y de otro, aunque me lleva mucho tiempo lo doy por bien empleado. Soy una curiosa empedernida.

      Un abrazo.
      Ana

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.