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Nautiescatología

Navegar, navegar…ese bello arte, noble deporte, hermosa afición, sublimación del transporte alrededor del mundo.
Y un velero ¿Que es un velero?  Una bella criatura que se desplaza sobre los mares para convertir el anterior párrafo en leyenda. Pero tiene un fallo, un descuido de su exquisito diseño, una equivocación en su planteamiento; un barco tiene servicios, toilettes, váteres, WC o como queramos denominarlos .Todo navegante sabe, o si no aprende rápido, que estos son una fuente inagotable y maloliente de problemas.
Esta entrada va dedicada a mi amigo Martín, con quien una vez aposté sobre quien sabía más historias sobre inodoros a bordo. Y de paso a ver si conseguimos sonreír un poco.
Hace ya algún tiempo, no en Grecia, pero en el Mediterráneo veníamos de vuelta de Ibiza con algunos pasajeros, con mala mar, con solo dos váteres a bordo. La gente hacia sus ofrendas a Poseidón por donde podía; pero siempre hay alguien celoso de su intimidad que quiere realizar dichos sacrificios a los dioses en privado; sin ser visto.
Como he dicho había dos inodoros (que risa de nombre) y los dos eran marca  “Lavac”. Para los no doctos en la materia debo hacer un inciso:
Un váter, en un barco, desagua por un agujero en el casco, como normalmente está por debajo de la flotación, el barco se podía inundar; es decir necesita un diseño especial para que esto no ocurra. Los de la marca “Lavac” trabajan haciendo el vacío y para ello llevan unas gomas circulares en la tapa, como las de una olla exprés, de forma que al cerrar esta y bombear con la manivela crean un espacio hermético dentro de la taza y el agua de mar es impulsada para lavar el WC, pero no entra en el barco. Al utilizar un” Lavac” y hacer, por tanto el vacío, hay que esperar unos minutos a que este se deshaga y mientras ocurre, nadie puede abrir la tapa. Está totalmente pegada.

 

Volvamos a la historia. Un pasajero, algo mayor, se dirigió a toda prisa hacia los servicios de a bordo, pero ambos estaban ocupados; el pobre hombre tuvo que esperar en el salón, mientras el estómago, vuelto del revés, le mandaba reflejos amarillo verdosos a su rostro.
Por fin uno quedó libre. El hombre se arrojó sobre el servicio y cerró la puerta. Cual debió ser su desesperación cuando comprobó que el anterior usuario había hecho el vacío, cuando comprobó lo robusto que es un Lavac; cuando constató que no podía abrir la tapa. Lo imaginé estirando con ambas manos desesperado, poniendo el pie en la taza para hacer fuerza y…
Se oyó un forcejeo y luego…un fuerte estruendo. Pero el barco seguía dando saltos sobre las olas y nadie le prestó atención.
Al amarrar, todo el mundo se despedía dignamente, amistosamente; como si nada hubiera pasado. Y llegó el momento fatídico para todo armador: ir a comprobar el estado de los servicios.
 ¡Ohhh!
 ¡Ajjjj!  
¡Dios mío!
Y para terminar ¡Uyyy!  
Una de las gomas circulares del “Lavac” se balanceaba en una de las lamparitas que había sobre el espejo.
¡Que vigor el del  “Lavac”! ¿Había salido despedida al deshacer el vacío a la fuerza? Solo una persona sabe la respuesta. No piensa hablar.  
El resto del relato, del estado de muebles, lavabos y grifos, del color de los mamparos, lo dejo a la libre imaginación del lector. Escatología sí, cochinadas no.
¡Qué bonito es navegar!
Bueno Martín. La pelota está en tu tejado.

4 comentarios en «Nautiescatología»

  1. Te propongo una apartado a tu entrada. añadamos, para los que no lo sepan, que los servicios, toilettes, váteres o WC de los veleros se montan en habitáculos mínimos, donde utilizarlos con el barco adrizado (derecho) supone cierta pericia; no digamos en movimiento escorado/balanceante. Mi apartado va en honor de los inventores del traje de aguas. ¿Los inventores/diseñadores náuticos prueban sus creaciones? Lo dudo. No me digas que este tema no se merece una reseña importante en la nauticaescatología.
    Un besazo
    Viriato

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