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Sobrevivir en el Pireo

-Mira Harula que palomita te traigo.
Apretaba al horrorizado animal entre sus manos sonriendo. Pero Harula estaba tendida bajo una cama de hierro. No podía verle.
Estamos en un hospital del Pireo. Harula y otras 15 personas más nos apretamos en una habitación con 8 camas, donde apenas pueden entrar las enfermeras; con ocho enfermos y sus respectivos acompañantes. Y Harula pasa la noche, en el suelo, bajo la cama de su marido. Mientras, las palomas revolotean por los pasillos buscando migas de pan. El calor es absolutamente sofocante.
Grecia se hunde y nosotros con ella.
-Pasamos malos momentos; supongo que lo sabéis. Sería preferible que en cuanto podáis, volváis a España, a un hospital mejor; este es muy viejo.- Nos dijo el médico de guardia que nos atendió.
Pero no era la vejez del hospital lo sorprendente,  si no la falta de medios: solo dos váteres y una ducha por planta, no hay papel higiénico, ni toallas, ni jabón, ni cubiertos para comer.
– Enfermera ¿Cómo quiere que se coma este anciano, con párkinson, el muslo de pollo con solo un tenedor de plástico?
-Lo siento, Señor, pero no tenemos más. Le dejo un cuchillo y luego me lo devuelve, si puede. Ya sabe usted la terrible situación que atravesamos.-  Posiblemente, pronto dejen de suministrar tenedores de plástico también.  Y posiblemente  también, pronto dejen de pagar el sueldo de la mujer que responde a la reclamación.
Salvo estas excepciones, en general, nadie se queja; todos aceptan la situación como providencial, como transitoria, como si todo fuera pronto a pasar. Y aplican su solidario sentido de la existencia con cada vecino, en el más puro estilo griego.
Pero esto no pasa. Acabo de leer en el periódico que los hospitales griegos no pueden asumir la compra de antitumorales y el enfermo tiene que pagarlos de su bolsillo; que la deuda con la gran empresa farmacéutica asciende a tropecientos millones y que pronto dejaran de suministrar medicamentos. La misma empresa, la misma que se forró con  la venta del Tamiflú contra la terrible gripe que nos acechaba en tiempos de bonanza. ¿Ahora no hay gripe?
Los ricos aprietan y aprietan y asfixian; esperando sacar agua del desierto y la troika se enfada porque no aplican sus medidas. ¿Pero no se dan cuenta que este país nunca podrá pagar lo que debe?  ¿Con solo 11 millones de habitantes y sin ningún tipo de industria? No entiendo como sus gobernantes fueron capaces de pedir prestados 380 000 millones de euros, no entiendo porque se los prestaron, no entiendo que ahora, en plena crisis, piensen en que sean capaces devolveros. Los griegos tampoco lo entienden. Es la misma hipocresía que dejarle a un mendigo 100.000 € e intentar estrangularlo para recuperarlos.
Atenas huele a miedo:
-Ni se te ocurra irte sola a estas horas a buscar un hotel…te quitaran el bolso…la policía no existe en Atenas.- Bueno, yo vivo en el Cabanyal, en Valencia, tampoco me asusto mucho de la falta de policía.
Ni  policía, ni  taxis, ni nada de nada; solo gente que anda deprisa por las calles mirando de reojo al vecino, como si hubieran declarado la peste, como si solo existieran historias tremendas de robos y asesinatos; las que escuchas en cada esquina. Robar sí que roban: su exclusiva manera de ver la vida; ese atraco será irrecuperable.
-Mira Harula…tu palomita.-  Harula sonríe, más espabilada, con los ojos del verde del mar; lo traía adherido a sus pupilas; el mar de Sifnos, que se pega como las lapas. Como si fuera corriente encontrar palomas en un hospital. Como si fuera normal encontrar el color del mar de las Cícladas en Atenas.
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8 comentarios en «Sobrevivir en el Pireo»

  1. Me has puesto los pelos de punta. Se de lo terrible que lo está pasando grecia, los tengo en mi corazón y a los que se quiere, duele mas verlos sufrir. No se si es una licencia poética, pero… ¿Has estado ingresada? Si es así, espero que no sea nada. Os llamaré por telefono y hablamos.
    Un beso como un castillo
    Viriato

  2. Gracias por acercarnos estas historias humanas, la verdadera cara de la crisis. Estamos hartos de oir hablar de Grecia todos los días en los medios, pero no oir una palabra de los griegos, que cada vez se ahogan más por culpa de la incompetencia de los políticos y la avaricia de las instituciones finacieras internacionales.

  3. Hola Cesar:

    Ha estado ingresado Jesus y ahora mismo ha tenido que volar a España. Yo estoy transportando el barco hacia el Jónico con untiempo de perros.

    Hola Juanjo:

    La verdadera crisis se vive en las ciudades, como siempre. En las islas todo el mundo tiene su cabrita, sus gallinas, sus habitaciones para alquilar y medianamente lo sobrellevan, pero Atenas está al borde del colapso.

  4. Me ha impresionado tu relato, ¿que va a quedar de la Grecia milenaria por culpa de unos politicastros? si Pericles levantara la cabeza…
    Prudencia y buena proa en tu navegación solitaria

    Angel-Kaia

  5. Ana, cómo va la navegación. Hable con Jesus y lo veré pronto.Lo que cuentas es escalofriante y un triste preámbulo, del futuro. Me cuesta ver la solución…….
    Tu fuerza y delicadeza al contarlo, impresiona.
    Besos, besos

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