El lenguaje náutico es fruto de una evolución de milenios, de un cruce de jergas que enriquecieron su glosario con términos prestados del griego, de los fenicios, del árabe, y hasta del taíno de los indios del nuevo mundo. Es por ello que su terminología es tan variopinta y ajena al habla común. Esa ancianidad le confiere su elegante sonoridad, su precisión y su romanticismo literario ¿Habrá algo tan melodioso como una bulárcama, un tajamar o un alefriz? Cada palabra es un tesoro que nos transporta a mares ignotos, desafíos de marinos aventureros y hermosas naves surcando océanos. La necesidad y el conocimiento actúan como un cedazo, puliendo el vocabulario, para que las palabras no se las lleve el viento en las tormentas, ni se llenen de matices y ambigüedades en las maniobras.
No hay pregunta más estúpida que esa de: ¿Por qué le llamáis babor y no izquierda?
Porque en la vida hay pocas cosas absolutas y muchas relativas; eso ya lo discurrió Einstein un día en el que se quedó mirando un barco.
Y se pongan como se pongan, un compás no es una brújula, ni un cabo es una cuerda, como un cormorán no es un pato. Hay importantes diferencias que no viene al caso explicar.
Es fastidiosa la banalización del lenguaje, mucho más cuando los culpables son individuos que andan subidos en barcos de recreo y se denominan así mismo capitanes. Quien empieza por la lengua, sigue por el rostro y llega hasta la cabeza. Olvidar o confundir palabras es equivalente a errar la derrota y, poco a poco, mientras el compás se convierte en una brújula, se pierde el norte y nos extraviamos todos en un océano de sinsentidos. Siguiendo esta regla de tres, también se pervierte el antiguo arte de la navegación y las normas básicas de vigilancia para no hacer del mar un infierno de accidentes, como ya lo es la carretera.
La Organización Marítima Internacional, la O.M.I., establece mediante convenios, de obligado cumplimiento para sus miembros, las normas para evitar siniestros en el mar. Dentro de estos convenios está el RIPA, Reglamento Internacional de Prevención de Abordajes, COLREGs, en inglés. El reglamento en vigor data de 1972, y se elaboró tras la colisión del crucero Andrea Doria frente a las costas de Nueva York. Aunque se van añadiendo enmiendas, en esencia viene siendo el mismo desde entonces. El RIPA, recoge toda la legislación de balizamiento de costas, de preferencias de paso y de señales sonoras y luminosas. Es farragoso, como toda regulación, pero absolutamente fundamental si queremos sortear situaciones desagradables, evitar accidentes y llegar con seguridad a los puertos o fondeaderos.
Dentro de este reglamento, como ya decía más arriba, está el capítulo de la señalización de los barcos, para saber si vienen o van, qué tipo de navegación efectúan, si tienen algún problema o si se encuentran fondeados.
De esa forma, se establece que, un barco al ancla, de eslora inferior a 50 metros, debe exhibir por las noches una luz blanca, todo horizonte en el lugar más visible. Gracias a ello, si se arriba a un fondeadero en plena noche, es posible sortear los barcos en ausencia de RADAR.

Pero aquí llega de nuevo Doña Banalidad, la disculpa del todo vale, total, ¿para qué?, ¡bah, qué tontería, si se ve igual! Así que muchos propietarios deciden personalizar su iluminación (customizar sería más descriptivo), e instalan luces estroboscópicas, farolillos rojos, verdes, o guirnaldas luminosas de colores, para diferenciar fácilmente su embarcación de las vecinas. Esta luminaria hace indistinguible las luces de navegación rojas y verdes de los barcos en movimiento, o las de entrada a los puertos, o los peligros aislados, o la luz centelleante del chaleco salvavidas de un posible náufrago. Por no hablar de los leds azulados que iluminan el mar para que se bañen por la noche los invitados, impidiendo que descansen los calamares y las tortugas. Todo es divertido y cool. Disparo la foto, le meto un filtro de ilusión y la subo a Internet para oír rechinar los dientes de mis amigos. Sobre todo, de mis enemigos. Todo es tan trivial y absurdo como bañarse en una piscina infinita, mirando el mar a dos pasos. Como hacerse un video mientras se inunda la lancha y se hunde, o buscar la viralidad de un selfi en medio del guirigay de un tornado que nos pasa por encima. Total, que, cuando algún percance ocurre de verdad, se monta un pandemonio luminoso y se pone en peligro la seguridad de todos.
No hace falta que me digáis que todo esto es una murga vieja y que es mejor adaptarse que pelear, cuando la batalla está perdida de antemano. El mar se llena de marinos con un móvil en las manos, buscando en las aplicaciones las respuestas a sus carencias. El conocimiento es superfluo y prescindible, todo está en la red, todo sobra.
Me da tristeza pensar que, cada vez que se difumina una palabra, desaparecen las voces que dieron lugar a su origen. Y la lengua, de tanto simplificarla, se seca y se pudre, como los cabos que han perdido sus propiedades marinas y se convierten en vulgares cuerdas o cordeles.
«Sé que en el futuro alguien se acordará de nosotras», decía Safo en el siglo VI a. C. Yo también espero que alguno se acuerde de aquel bello vocabulario marinero y del ordenado balancear de las luces de los barcos fondeados en la rada. Mis palabras se las llevará el mar, pero alguien nacerá que quiera pelear por demostrar que un cormorán no es un pato.
Την άκουσα τη θάλασσα
Τα κύμματα να λύνει
Δεν είχα φίλους ναυτικούς
Τσιγάρο άναψα γι’ αυτούς
Που το νερό τους πίνει
Τον άκουσα τον άνεμο
Με δέντρα να παλεύει
Να σπάει στο γόνατο κλαδί
Να μετανοιώνει σαν παιδί
Τα φύλλα να χαϊδεύει.
Σε άκουσα που έκλαιγες
Κι ήθελες να γυρίσω
Δεν τους γυρνάς τους ποταμούς
Τσιγάρο άναψα γι’ αυτούς
Που πίσω μου θ’ αφήσω.
Τον άκουσα τον κεραυνό
Τα κρίματα να καίει
Με την λεπίδα του γυμνή
Κι έκανα μία προσευχή
Γι’ αυτόν πρώτος φταίει.
Oí al mar
Romper las olas
no tuve amigos marinos
enciendo un cigarro por aquellos
que el agua se traga.
Oí al viento
pelear con los árboles
romper las ramas con sus rodillas
arrepentido como un niño
Acariciar las hojas.
Oí que llorabas
Y querías que volviera
no vuelves tu a los ríos
enciendo un cigarro por aquellos
a los que dejo detrás.
Oí el trueno
quemar los pecados
con su espada desnuda
y recé una oración
por el primer culpable.

Qué te digo…..
Qué bendita seas y que no pares de encajar estás «entradas»!
Que te siga acompañando el duende y que ojalá la.vida nos junte algún día!!
Pues si bonitas son tus palabras escritas, más bellas aún se imaginan en una marina charla.
Saludos de la esquina de la península
Eso quiero, que me acompañen los duendes, brujas, y faunos para poder seguir escribiendo. A veces tengo la sensación de que me repito más que el ajo.
Un abrazo y gracias por pasar.
Gracias por este otro artículo, que además nos recuerda la banalización de tantas cosas, la devaluación de todo al mismo ritmo de su encarecimiento material y la necesidad de poseer todo, pero todo todo lo que se nos antoje aunque sea para hacer el idiota.
Sí, la trivialidad es la marca de los tiempos. Espero que en algún momento haya alguna reacción a toda esta liquidez y superficialidad. O quizás no, entonces la extinción está asegurada.
Un abrazo, Alvaro
Bien dicho! Y muy bien escrito!
Un abrazo!
Hola, Eduardo. Muchas gracias y un abrazo.
No puedo estar más de acuerdo. Una muestra: https://navegar-es-preciso.webnode.page/news/cosas-raras-vistas-en-travesia-de-vilanova-a-andraitx/
Por favor, sigue regalándonos con tus magníficos artículos.
¡Buen viento!
Gracias por el enlace. Es un mal comun, llegar cansado a los sitios y tener que diferenciar, no solo si es una farmacia o la verde del puerto, sino si Don Mariano ha conectado las luces solares que compró en L&M.
Un abrazo
Al leerte se me calienta la chumacera del cerebro, más razón que una santa.
La chumacera y los cojinetes. Mejor no hablamos, que luego cuesta frenar.
Un saludo, Pedro
Hola Anuska. Lo que comentas es el Fast Food marinero. Todo rápido y ya. Para que empaparte de un tema que el móvil ya te lo ha hecho. Si ya hay apps para todo. Lo que todavía no entiendo es porque no mandan a sus móviles a bordo, para que manejen el barco, y ellos se quedan en casa viéndolo todo desde la tele. Para que sufrir. Como no entiendo por qué todavía en los barcos de alquiler montan mástiles. ¡Con lo engorrosos que son con tantas cuerdas y tantos trapos encima! Si motor se va estupendamente a todos sitios…
Si Bernard Moitessier levanta la cabeza le iba a dar un pasmo!
Un besito muy gordo a los dos
VIRIATO
Mis alumnos me preguntan si no hay una App que les diga cuando pueden salir y cuando no o cómo hacer la maniobra de atraque. Esto tiene el mismo sentido que tomarse un café descafeinado con leche descremada sin lactosa y estevia ¿No será mejor desayunar té?
Melopea de abueletes. Je, je
Querida Ana,
qué placer el leerte otra vez, un texto impecable, hermoso y pleno de sentido y sensibilidad.
Gracias por tu aportación a la inteligencia humana contra los muchos que nos tratan de imbecilizar .
El sentido de tu artículo está claro, clarísimo, gracias, desde el mar o desde tierra.
El lenguaje naútico es el que es, preciso y exacto como tu dices porque si no las maniobras, a veces difíciles, serían un caos.
Que seamos las personas de tu comunidad agradecidas a tí, cada cual con sus ideas, sentimientos o ganas de reir y compartir es un gran logro que tu consigues con cada texto que nos envias.
Te estoy tan profundamente agradecido.
Gracias.
Hola, Santi. Perdona mi tardanza en contestar a tu comentario, he estado muy liada con problemas relativos al barco y la meteorología y no encontraba el momento.
Más agradecida te estoy yo a ti por tu respuesta tan cariñosa. Si sigo con este blog, después de tanto tiempo (creo que ya va para 14 años) es por hacer feliz a lectores como tú. También eso me enorgullece y me impulsa a continuar. Benditas las cosas que nos alegran la vida, sobre todo que no tengan que ver con la fama o el dinero, que al final todo lo corrompen.
Un abrazo
Estimada Ana,
no hay ninguna tardanza en tu respuesta, no me gustaría vivir una vida en la que todo tuviera una respuesta inmediata.
Me gusta, me encanta la velocidad cuando navego (a vela) porque sé que es un factor de seguridad, alejarte del grop , de la borrasca que te va a caer encima.
Espero y deseo que vayas solucionando los problemas con el barco, todos los que navegamos en nuestro barco sabemos lo que es.
La meteo es la madre de todas las batallas, es la que nos obliga a decidir ¿ Me atrevo a hacer esta singladura o es mejor esperar?.
Cuando era niño y navegaba con mi padre, no existía el parte meteorológico y mucho menos marino, íbamos a ojo.
Saludos y salud, la misma raíz latina y el mismo respeto por ti y por lo bien que escribes.
Perdona, Santi, mi falta de respuesta. La había escrito varias veces, pero luego no se publicaba. Misterios de los servidores, espero que esta vez sea definitiva.
Te decía que ya son 15 años escribiendo este blog y, a veces, me da por pensar que ya está todo escrito. Luego pienso: ¿Qué haría yo sin poder escribir algo y recibir vuestros comentarios? Si a ti te hace feliz, a mí me devuelve la alegría por duplicado. Por estas cosas escribimos. El que lo haga por fama o por dinero equivoca el camino.
Un abrazo