Perros de la historia

Uno debería casarse con un perro para estar seguro de que nunca le abandonarán sin razón. No hay otro enamorado más devoto que se aprenda tus ruidos propios, tus olores, que espere con impaciencia con el hocico pegado al quicio de la puerta tu llegada y que se emocione tanto cuando te vuelve a ver, como si fuera el primer encuentro. También que te destroce media casa de la rabia de verse solo o se coma las chuletas mientras se descongelan, pero en fin Quid pro quo nos dirían ellos si tuvieran cuerdas vocales, porque latín ya saben. Hoy voy a dedicar la entrada a un
puñado de podencos valientes, arrojados y legendarios. Yo, que no me considero imparcial pues no he conocido perro feo, voy a intentar que no me venza el entusiasmo y atenerme al rigor histórico. Pero buscando historias de canes llevo días enteros y me enrollo tanto que mejor divido el tema en dos entradas para no aburrir al personal con mis locuras.

Los griegos tienen una relación con los perros callejeros, con los llamados “adespotas”, un tanto peculiar. Son perros cien-mil-leches que acumulan en su genoma todas las mutaciones necesarias para sobrevivir en la dura polis. Se amontonan en las estaciones de autobús o de tren, en los puertos, en la entrada de los recintos arqueológicos; en cualquier sitio donde haya tránsito. Son serenos, calmados, lentos, indiferentes; parecen dotados de una sabiduría ancestral y hay hasta quien afirma que son los mismísimos dioses reencarnados. Llevan a cuestas todo un muestrario de mugre, pulgas saltarinas y sustancia acumulada. Nadie les molesta ni a nadie molestan, ahora bien si te cruzas con uno no tendrás más remedio que saltar por encima pues él dudo que mueva algo más de un párpado.
Hubo un movimiento filosófico y literario a principios del siglo IV a. C. el cinismo, representado por Diógenes, el que tenía un tonel por morada, se masturbaba en el ágora ateniense, mandaba a paseo al mismísimo Alejandro Magno, y se pitorreaba de Platón lanzándole a sus pies un gallo desplumado, mientras aquél disertaba sobre el hombre como un »bípedo-implume». La palabra
»cínico» kynikoi parece ser que viene de »perro» κυόν. Hacía referencia a su frugal modo de vida, su desfachatez y su desvergüenza, ya que los cínicos deambulaban tomando el sol en el ágora ateniense o el mercado de Corinto, practicando su sabiduría, envueltos en un atuendo mínimo y mendicante. Los filósofos cínicos tomaron al perro como su emblema y lo adecuaron a la
perfección a sus fines. El perro, animal urbano y familiar, no se oculta para cubrir sus necesidades ni para sus contactos sexuales. Es impúdico por naturaleza, roba alimentos a los dioses y mea en las estatuas sin ostentar reparo alguno. Los cínicos vieron en la figura del perro la oposición a las reglas del respeto mutuo y el decoro, y eso era exactamente lo que buscaban.

A parte de esta utilización despectiva de la figura del perro, también valoraron su vertiente protectora. En la Grecia antigua se confiaba a los perros la custodia de los templos y las fortalezas. En el siglo VI a. C. mientras se celebraban en Corinto las fiestas en honor de Afrodita, Soter, un alano, defendía con cuarenta y nueve compañeros las explanadas de la ciudad. Los festejos debilitaron la vigilancia de la población, momento que aprovecharon las tropas de Navplia para perpetrar un ataque imprevisto por mar. Solo los perros velaban y empezaron a gruñir, pero nadie se percató de la amenaza. Se lanzaron con fiereza contra los agresores y muchos cayeron atravesados por las flechas, pero Soter corrió a la ciudad para alertar a los corintios para que abandonaron las ceremonias y se prepararan para rechazar la invasión. No se sabe bien si el perro se llamaba ya así o le pusieron el nombre después, porque Soter en griego quiere decir“Salvador”. Le regalaron un collar de plata con su nombre grabado: El salvador de Corinto.

También Peritas, el valiente perro de Alejandro Magno pasó a la posteridad. Era un mastodonte de raza moloso que le acompañaba en sus batallas y peleaba contra elefantes. Murió combatiendo
durante la conquista de la India. Plutarco cuenta que Alejandro, desolado ante la pérdida del animal a quien tanto quería, decidió fundar una ciudad con su nombre en la confluencia de dos ríos. Peritas llego a ser un importante puerto fluvial de la India.

Sobre los molosos griegos tengo una anécdota que os cuento: nos perdimos un día por una carretera de Limnos. El lugar parecía desierto y me bajé a preguntar. Un perro lanudo y un negro moloso descomunal descansaban a la sombra. Comprobé con tranquilidad que el gigante oscuro estaba atado con una cadena. Se pusieron a ladrar al verme y el pequeño azuzó al grande, más lento de reflejos. Se lanzaron los dos contra mí y esperé unos segundos infinitos a que el Darth Vader canino se detuviera en seco con el estirar de la cadena, pero esta era tan larga que nunca llegó a suceder. No corras, norma número uno. No demuestres miedo, norma dos. Me volví con cuidado y me dirigí despacio hacia el coche. En la ventanilla se reflejó mi cabeza y otra
negra más alta detrás. Cerré los ojos esperando lo peor y…recibí un lametón en la coronilla que me dejó toda pringosa.

 

vga_mastin-napolitano.jpg.Perros de la historia

 

Pero si hablamos de la faceta de fidelidad del mejor amigo del hombre, posiblemente uno de los primeros protagonistas de esta entrada debería ser Argos, el perro de Ulises, el único que lo reconoció a su vuelta a Itaca a pesar de ir disfrazado. El pobre Argos, ya viejo y ciego, solo pudo mover el rabo para morir con dulzura después. Así lo relataba Homero:
 
 

Y un perro que estaba echado, alzó la cabeza y las orejas: era Argos, el can del paciente Odiseo, a quien éste había criado, aunque luego no se aprovechó del mismo porque tuvo que
partir a la sagrada Ilión. Anteriormente llevábanlo los jóvenes a correr cabras montesas, ciervos y liebres; mas entonces, en la ausencia de su dueño yacía abandonado sobre mucho fimo de mulos y de bueyes que vertían junto a la puerta a fin de que los siervos de Odiseo lo tomasen para estercolar los dilatados campos. Allí estaba tendido Argos, todo lleno de garrapatas. Al advertir que Odiseo se aproximaba, le halagó con la cola y dejó caer ambas orejas, mas ya no pudo salir al encuentro de su amo; y éste cuando lo vio enjugóse una lágrima que con facilidad logró ocultar a Eumeo.

Seguiré con otros canes ilustres en la próxima entrada. Ya, ya sé que creéis que me he enajenado, a estas alturas. Pero no, el tema lo merece. Os dejo con esta hermosa canción de Andreou en homenaje al poeta Nikos Gatsos, en la que habla de Argos, el perro más fiel.

Γράμμα στον κύριο Νίκο Γκάτσο
Μουσική-στίχοι: Γιώργος Ανδρέου
Τραγούδι: Τάνια Τσανακλίδου

Το σπασμένο βιολί του κόσμου ακόμα ουρλιάζει
Στα νωπά σπαρμένα χωράφια η μέρα χαράζει
Φαντάροι χορεύουν τις νύχτες σε άδειες ταβέρνες
Δελφίνια στο πέλαγο μόνα, νεράκι στις στέρνες
Νησιά ταξιδεύουν στον ήλιο, κανείς δε μιλάει
Την Άνοιξη όλοι προσμένουν
Κι αυτή προσπερνάει

Όλα κύριε Νίκο είναι εδώ
Όπως τα άφησες εσύ κι όπως τα ξέρεις
Από της λύπης τον καιρό
Κι όταν γυρίσεις και σε δω
Μέσα στη στάμνα τη χρυσή νερό να φέρεις
Της λησμονιάς πικρό νερό

Το πιστό σκυλί της Ιθάκης στα πόδια σου κλαίει
Και η καλή, παλιά Περσεφόνη τραγούδια σου λέει
Η φωτιά πληγή που σε καίει, δε λέει να γιάνει
Το πικρό το όνειρο φταίει του αδελφού Μακρυγιάννη
Πόσο ακόμα ραγιάδες η Κρήτη κι η Μάνη
Σκοτεινές μαυροφόρες, μανάδες στου Οδυσσέα το χάνι

Carta al Señor Nikos Gatsos
Letra y música: Giorgos Andreou
Canta: Tania Tsanklidou.

El roto violín del mundo todavía suena
En los recién sembrados campos raya el alba
Soldados bailan las noches en vacías tabernas
Solitarios delfines en el mar, agua en las albercas
Islas que viajan en el sol, nadie habla
La primavera todos aguardan
Pero ella pasa de largo.

Todo Señor Niko está aquí
Como lo dejaste y conoces
Desde el tiempo del dolor
Y cuando vuelvas y te vea
Lleva agua de oro en tu cratera
El agua amarga del olvido

El fiel perro de Itaca se lamenta a tus pies
Y la buena y antigua Perséfone te canta canciones
La herida de fuego que te quema, dice que no sanará
el sueño amargo del hermano Makrygiani tiene la culpa
Hasta cuando siervas Creta y el Mani
Sombrías madres enlutadas en la posada de Odiseo.

10 pensamientos sobre “Perros de la historia”

  1. Lo increíble es que algunas personas usen ese hermoso sustantivo, perro, a modo de insulto cuando para mi es difícil comprender su aspecto ofensivo. Llevo toda mi vida acompañado de esos maravillosos animales, ninguno de rancio abolengo sino, como se dice en esta Andalucía tan sincera, de raza "mil leches" y tras leer tu entrada a pienso si no seria interesante enviarla a la Real Academia a ver si logramos erradicar el uso insultante de la palabra que define a tan magnífico animal. No, no creo amiga Ana que te hayas enajenado, en todo caso te has declarado amante de ellos.
    Un abrazo

    1. Hola Angel, se te echaba de menos.
      Sí que es verdad que se utiliza perro y perra en el sentido más despectivo, pero eso es porque no los conocen y se quedan con la leyenda de que siempre estan tumbados durmiendo. No saben que cuando a un perro lo entrenana en un trabajo es capaz de desfallecer entes que abandonarlo. Pongamos de ejemplo los canes que participan en labores de rescate, en los pastores, en los cazadores en los policias y brigadas antiexplosivos. No hay animal más obsesionado con su tarea que ellos. No diferencian juego de trabajo. Son geniales. Es el primero que intuye que pasa algo cuando estás alicaido.

      Otro abrazo.

  2. Tendrías que conocer a mi Pepón, un autentico "streeter spaniel" (o sea, callejero español) con pedigrí (de callejero, of course), que se parece a todo y a nada… al que le gusta mas estar tumbado que a mi… pero el mejor amigo y compañero.

    1. Sería un placer seguro conocer a Don Pepón, con ese nombre debe ser todo un personaje. ¿También es navegante? Llévale un día a Grecia para que se encuentre con sus orígenes, seguro que algún gen del Olimpo le queda.

      Un abrazo

  3. Cuando te has puesto a escribir sobre los perros, no he podido dejar de acordarme de mi primer perro, "Erbi", Éste sí que era un "mil leches", Palleiro que llaman en Galicia. Llego a nuestra casa de veraneo en Samil el año de mi nacimiento, pero a la hora de regresar a Madrid, mi madre se negó en llevárselo y dejo encargado a la dueña de la casa que lo alimentara y cuidara hasta el regreso del siguiente verano. Era cuando duraban cuatro meses. Como era de esperar, la señora Alcira se quedo con el dinero y paso de alimentar al perro. Lo genial es que a nuestro regreso "Erbi" estaba allí y la denuncia de todos los pastores de la zona por los estragos que les había causado durante el invierno. Así fue hasta que cumplió diez años y mi madre se apiado y se lo trajo a Madrid. No he conocido perro mas fiel y a la vez mas macarra, estaba frito a mataduras, no había contrario que se cruzara con el que no se llevara un revolcón. Vivió hasta los 14 años. Era un palleiro con clase.
    Un besazo
    Viriato

    1. Ejem, pues dicen que los perros son fiel reflejo de sus dueños… lo digo por lo de macarra y palleiro, Bueno, pongo en tu descargo que tienes bastantes hermanos, cualquier podía ser el autentico "amo" del perro.

      Pro cierto, mira lo que pone en la wikipedia de palleiro: Perro pastor y de guarda fiel y multifuncional, tanto va con las vacas arreándolas y guardándolas como también cuida la casa. Guardián de proverbial inteligencia, presenta un carácter fuerte y reservado con los extraños, siendo además valiente y mordedor, características que lo hacen un gran colaborador en la conducción y guarda del ganado. Con una gran fidelidad para con su amo, con la gente de la casa se vuelve dulce y tranquilo.

      Para que hables de él sin respeto.

      Un abrazote, figura

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