Por el mar llega el nuevo año

Decía Odysseas Elytis que si redujéramos a Grecia a sus elementos esenciales quedaría un olivo, una vid y un barco. No le faltaba razón, sobre todo en el último componente. Es uno de los países que conozco donde la presencia de un barco es tan necesaria como el aire para respirar, ¿Cómo sino podrían transportarse de un lado a otro de este mosaico de islas y golfos, donde la tierra es parca y el agua lo inunda todo como una divina maldición? Los barcos unían familias esparcidas pero también las desmembraban; generaciones de emigrantes marinos buscaron el pan de sus hijos o el futuro de su existencia en tierras lejanas, a merced del mar, en barcos de banderas extranjeras. Las canciones griegas hablan de barcos, su mitología habla de barcos, sus tradiciones y santos viajan en barcos. En Navidades, el día 1 de Enero, San Vasilis  llega en una gran nave con los regalos; obsequios que en otros sitios se transportan en trineos o en camellos. Para celebrarlo se adornan barquitos con luces de colores y los ayuntamientos engalanan figuras de veleros de diferentes aparejos en las plazas principales; son los καραβάκια.

Por lo que he leído, la tradición es muy antigua y nació de la costumbre de los hijos y hermanos de los marinos y pescadores embarcados que en Navidades construían barquitos con maderas y retales para recordarlos y traerlos de vuelta a casa, o para emularlos, esperando algún día zarpar ellos también a mejores mundos, aquellos que fermentaron en su imaginación a fuerza de leer cartas y escuchar relatos de los que conseguían volver. También tenían la esperanza de que San Vasilis se fijara en sus pequeñas naves hermosas y les trajera buenos regalos y felicidad el día primero del año.

Si arriesgamos más podemos relacionar la celebración de la llegada del santo en barco con el dios Dionisos en un ejemplo más de sincretismo de la antigua mitología con el cristianismo. Según el séptimo himno homérico, un día en que Dionisos estaba caminando por la isla de Naxos apareció un barco de piratas y lo secuestraron. Ocurrieron diversos prodigios que dejaron a los marinos estupefactos: el mar se convirtió en vino, del mástil surgió una vid con racimos abundantes mientras que una gran hiedra comenzó a crecer alrededor de la nave. Dionisos se transformó en león y se arrojó rugiendo contra el capitán y la tripulación que aterrorizados cayeron al mar y se transformaron en delfines. El único que quedó ileso fue el buen timonel que ya les había advertido de que era un dios.

El festival de las Dionisíacas Rurales (o Dionisíacas Menores) coincidía con la fase final del proceso de fermentación del vino, que ocurría durante los primeros fríos después del solsticio de invierno, cuando Dionisos renacía.  Y las navidades  se ajustaron a finales de diciembre para coincidir con dicha fecha, cercana al solsticio de invierno. Plinio el Viejo  relata en su  Naturalis Historia que las nonas de enero, sobre el 5 de enero en los calendarios romano y juliano, en la isla de Andros, había un estanque en el templo de Dionisos que se transformaba en  sabor y consistencia como el vino. Al día en que este fenómeno aparecía se lo llamaba “Θεοδοσία”, regalo de Dios.

El primer árbol de navidad, de esencia totalmente nórdica; con esos toques de nieves brillantes, espumillones y bolas que reflejaban una luz escasa de altas latitudes, luz que sobra sin embargo en Grecia; se armó en Navplio para disfrute del rey, Otón de Baviera. Poco a poco el abeto adornado con dorados y platas se fue comiendo al humilde barquito, con esa especie de complejo de inferioridad que tenemos los países del sur que corriendo abandonamos nuestras tradiciones para caer en brazos de otras importadas y más modernas.

Pero de un tiempo a esta parte se los ve convivir a los dos en todas las islas y pueblos, así que este fin de año quiero desearos buenos augurios en un barco como este que me mandan mis amigos, el que ha puesto el ayuntamiento de Lefkada estas navidades para iluminar el puerto.

Fotografía tomada de Lefkada.gr
Por el mar siempre llegan buenas cosas. Vamos a la orilla a esperarlas.

13 comentarios en «Por el mar llega el nuevo año»

  1. Hola Anusca, ¿Cómo van esas fiestas? También a Bélgica le llegan los regalos por mar. Sabes que mi hijo Álvaro está viviendo en Bruselas y cuando estuve allí me conto la curiosa historia. Parece ser que a los belgas les traen los regalos el 6 de diciembre y lo hace San Nicolás, que viene de España en barco, acompañado por unos pajes ayudantes a los que llaman Pedritos. Como ves en todos sitios cuecen habas.
    Un besito muy gordo para los dos y que paséis fenomenal el cambio de año.

    1. Agios Nikolaos, es decir, San Nicolas, es el patrón de los marinos en Grecia; es evidente que alguna relación tiene con todo lo que he contado arriba. Como la mayoría de las tradiciones eran orales se trasformaban según el lugar en unos santos u otros, en unos dioses u otros; y las fechas cambiaban por intentar acoplarlo al calendario romano posterior, pero como ves siempre es cercano al Solsticio de invierno; momento en el que renace el sol, cuando alguien viene a traernos regalos.
      Espero que quien quiera que sea te traiga algo chulo.

      Besos, amigo.

  2. Me ha dicho Llorenç,mi amigo pescador jubilado pero que sigue cordant xerxes a sus ochenta años,que en unos días nos visitará ella,la Tramuntana.Espero que sus resoplos empujen algún barquito de esos hasta mi puerto y,que san Vasilis,me de un hermoso principio de año.Me ha encantado esa leyenda.Gracias,Ana.

  3. Grecia es un filón de grandes poetas…
    Una historia muy bonita Ana, ya me gustaría verla allí. Por aquí hay otra tradición, pero no viene del mar, en esta ocasión los regalos llegan de las montañas. Hay un personaje mitológico, Olentzero, es un carbonero ( de los de antaño ), que el 25 de Diciembre baja a los pueblos para entregar los regalos. De todos modos, aquí en Hondarribia, los Reyes Magos llegan por mar en un barco engalanado con muchas luces, es un espectáculo verlos llegar.
    Por cierto, este año Olentzero me ha traído a mi un libro precioso, una edición de Itaca, el poema de Kavafis, es un libro sencillo con pocas páginas pero con unas bonitas ilustraciones. No me canso de leer esas frases.
    En este enlace podrás ver un poco del libro http://www.nordicalibros.com/ficha.php?id=348

    Aquí decimos cuando se acaba el año,¡¡ urte berri on !! (Feliz año nuevo)

    1. En el fondo son todas las tradiciones que vienen de antiquisimas celebraciones del solsticio de invierno y la llegada de un nuevo tiempo de cosechas. En unos casos las dádivas vienen por mar y en otros por las montañas, pero todos traen nuevas esperanzas. Es curioso también que muchos bajen por la chimenea como vuestro Olentzero, Papa Noel hasta los Kalikantzari griegos, aunque estos son los espíritus malos de la navidad.

      Disfruta del viaje a Itaca de ese Alejandrino inmortal que da día me gusta más.
      Urte berri on, Fernando. Χρόνια πολλά.

  4. Precioso relato Ana…felicidades.
    Me encanta la descrioción de Grecia en sus tres elementos.
    Aqui pronto tendremos les "minves de gener"..donde un potente anticiclon detiene el invierno e incluso hace bajar el nivel del mar… es un parentesis invernal en que me ha hecho pensar las nonas de enero..
    Que la barca que llegue a la orilla te traiga felicidad pari ti y los tuyos. Buen año

    1. Gracias, Lluis. Las calmas de Enero, o las menguas como le llaman algunos, tiene una historia mitológica muy bonita. Ya escribí sobre ella en una ocasión, te dejo el enlace por si quieres leerla
      http://navegandoporgrecia.blogspot.com/2013/12/los-dias-de-alcione.html
      Aunque este año, al paso que vamos, lo anecdótico va a ser el viento en el mediterráneo occidental, por lo menos en Valencia, vivimos una primavera perpetua este invierno.
      Yo también te deseo un barquito cargado de buenos deseos para ti.
      Feliz año.

      Ana

  5. Hola Ana, hermoso y evocador escrito. Haciendo memoria de mis navidades primeras he de decir que no recuerdo ningún árbol de navidad ni tampoco nacimientos con figuritas (bien es cierto que nací en un ambiente descreído y más bien pagano). Creo que algo recuerdo de esas cosas por el cine. Si había una pequeña barca que mi padre pintaba de blanco y verde y que le servía no sólo como complemento económico sino, sobre todo, por su afición al mar (así entraban en casa montones de chipirones y panchitos; robalizas y sargos también pero éstos era con caña desde las rocas). Esas navidades las recuerdo, en aquella España franquista, en una casa grande y a medio hacer, azotada por el viento oceánico, en la soledad del lugar, con la guardia civil merodeando (había que bajar la radio prohibida), con mi padre y su más que afición al vino (sus canciones nocturnas hablando de "a babor y a estribor", los olores de las comidas de mi madre, pese a la pobreza. En fin, aquellos años en blanco y negro.

    Un abrazo y lo dicho en el correo en cuanto a los barcos y los vientos.

    M. Barros

    1. Hola Mario. Esos años en blanco y negro son en el fondo muy dulces y una de las razones por las que no me gustan las fiestas consumistas e hipercalóricas de ahora; creo que de la sencillez y la humildad siempre se sacan cosas más interesantes. Este pais de ahora tiene más colores pero un poco tendente a la horterada y la estridencia. De todos modos la GC sigue merodeando, en eso no hemos cambiado mucho; menos mal que otras cosas que nombras han desaparecido.

      Un enorme abrazo de este nuevo año.

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