Razones por las que escribir

Decía Gabriel García Márquez que delante del papel blanco hay un momento en el que todos los obstáculos se derrumban, todos los conflictos se apartan y a uno se le ocurren cosas que no había soñado, entonces no hay en la vida nada mejor que escribir.

Tantas veces me he preguntado el porqué de todo esto. Uno se pone ante un teclado porque lo siente inevitable. Esa necesidad imperiosa de soplar el jabón para que infle la pompa. La idea intrascendente que tú, a base de empeño y de reflexión, de estrujarla y examinarla por todos sus costados, logras transformar, hacer crecer y flotar lejos de ti, con vida propia y nuevo brillo. Pero si como declaraba Virginia Woolf, «escribir es el placer más profundo y el que te lean solo es un placer superficial», ¿Qué hacemos todos sometiendo nuestros escritos a escrutinio público? ¿Es solamente vanidad? Yo no lo creo.

Cuando comencé este blog no lo hice por presunción, lo hice como divertimento. En sus comienzos, cuando no tenía público, sí era un juego divertido. Bailar a ciegas, en la oscuridad, y explayándome a gusto en tus sensaciones. Brincar, hacer piruetas en el aire, sin rendir cuentas más que a ti misma. Con el paso de los años, cada vez me constriñen más las opiniones, el gustar, el afecto, el entretener, el no meter la pata o equivocar datos. Con el tiempo y sin yo quererlo, las reacciones de los lectores me importan tanto que me tiembla el pulso cuando me siento delante de la pantalla y distancio más unas entradas de otras por temor de repetirme y aburrir. Debo hacer examen de conciencia y decirme a mi misma que perder la espontaneidad y la frescura podría ser la muerte de esta bitácora, así que hay que tirarse a la piscina cada día, sin tener la sensación de que va la vida en ello. El peor enemigo de la creatividad es la duda y el temor a no gustar. El prestigio del escritor es una mordaza imaginaria para no seguir escribiendo. ¿Y entonces para qué busco lectores? ¿Qué saco yo de todo ello?

Fue el otro día, cuando presenciaba unas conferencias sobre Safo en la fundación March, cuando tuve una revelación. Se hacía una lectura dramatizada de los poemas de Safo acompañados por una pequeña arpa. Cuando comenzó el recital, la arpista eligió el epitafio de Sicilo, Ἐπιτάφιος τοῦ Σεικίλου, la pieza de música más antigua que se conoce. Se trata de un fragmento inscrito sobre una columna de mármol en la tumba que dedicó Sícilo para su esposa Euterpe, cerca de Trales. La melodía está escrita en un melancólico modo frigio y está clasificada como un skolion, que significa algo así como “canción de banquete” o “canción para beber”.


La columna tiene el siguiente encabezamiento:
Soy una imagen de piedra,
Sícilo me establece,
allí, como señal eterna
de recuerdo inmortal.

Y continua con la canción propiamente dicha:
Mientras vivas, brilla,
no te apenes en absoluto.
El vivir dura poco,
el tiempo exige el final.

La música del epitafio puede ser del 1225 a.C. mientras que Safo nació unos 6 siglos después. Pero allí estaban ambas creaciones, resistentes al paso de los siglos, unidas en ese preciso instante en un escenario frente a un público expectante y extasiado. La audiencia emocionada ante aquella música repetida sin cesar, porque eran pocas las notas y palabras esculpidas en la columna del sepulcro, y ante aquellos versos entrecortados, casi voces sueltas, porque así ha llegado hasta nosotros gran parte de la poesía de Safo; fragmentada, en pequeños cachitos de piedra o inscripciones. La conjunción de ambos fue como un gran regalo del tiempo guardado para disfrutar precisamente ahora. Abrir ese paquete llenó nuestros sentidos de mieles, flores y mariposas antiguas. Nos sentimos tremendamente felices.

¿Estoy hablando de la inmortalidad? No, no soy tan pretenciosa. Estoy hablando de la belleza. La belleza que conmueve tras el paso de los siglos a cualquier espectador accidental ¿Y cómo saber si uno es capaz de crear esa belleza? Pues no hay más remedio que someterlo al examen del público. Por ello escribimos, por ello mantenemos blogs y por ello publicamos libros; por ver si en alguna de esas líneas se cuela de rondón la belleza y algún lector es capaz de disfrutar con ella y pagarnos con sus elogios. Un regalo en el tiempo.

Hace algunos años publiqué un libro a través de una editorial: Mil viajes a Ítaca. Me reportó una gran satisfacción, porque la gente que lo leía me transmitía el disfrute de su lectura y el reconocimiento de la Grecia que yo les mostraba a través de mis palabras. De todas formas, me quedé con las ganas de que la edición llevara ciertos dibujos y mapas para que el lector se fuera situando por los pontos griegos. Pero supongo que mis deseos encarecían el producto y la editorial no estuvo muy por la labor.

Así que este año pasado me envalentoné y fui a por el segundo: Navegando por el cielo. Dio la desgraciada casualidad de nacer con la pandemia y las editoriales que se interesaron por él no se atrevían a arriesgar hasta que no despejaran los malos aires. Entonces decidí publicar con Amazon. Y ahí llego el primer escollo: tanto libreros como lectores, editoriales, blogueros o críticos tienen una gran animadversión por la monstruosa compañía capaz de engullirlo todo. Esos prejuicios me han impedido avanzar en el tema de distribución, firmas y presentaciones, aunque todo se andará. Recuerdo a alguien que me llegó a decir que nunca compraría mi libro si solo se vendía en Amazon porque la firma explotaba a sus trabajadores. Nunca he pensado que esas luchas de David contra Goliat tengan muchos visos de victoria, además, cualquier editorial tradicional acaba también vendiendo sus productos en Amazon. Pero es que, además, desde el punto de vista del autor, el comportamiento de Amazon es impecable: sabes en todo momento los ejemplares que vendes y te liquidan a mes vencido las regalías, no te piden ninguna cantidad por la edición y publicación; aunque, eso sí, la corrección y maquetación corre por tu cuenta y eso es un trabajo bien duro que en una editorial convencional te ahorras; a cambio de perder gran parte de tus regalías.

Y a partir de ahí entramos en un bucle de no retorno. Publicar en Amazon es como una mácula, un pecado original que te impide el acceso a los canales normales de distribución. Si quieres que te acepten tienes que publicar por editorial, ya sea convencional o de auto publicación; curiosamente estas últimas hacen lo mismo que Amazon, pero cobrando una cantidad.

A veces me entran ganas de abandonarlo a su suerte y dejarlo navegando a la deriva, como un capitán cansado y cobarde. Sin embargo, vuelvo a recordar a Safo, creadora en unos tiempos en los que solo la épica era considerada literatura digna de mención, y su visión revolucionaria y tozuda de la belleza, como bien recalca su traductora y mi amiga, Aurora Luque:

Dicen unos que una tropa de jinetes, otros la infantería
y otros que una escuadra de navíos, sobre la tierra
oscura es lo más bello; más yo digo
que es lo que una ama.

Safo

De los desaciertos y la rabia nacen las grandes osadías, así que me vuelvo terca como ella y pienso que lo importante es lo que una ama. Yo amo mi libro y mis cuentos y voy a seguir con mi idea de presentarlos en agradable compañía, en sitios escogidos. Porque, al fin y al cabo, pocos escritores viven de su oficio, pero la mayoría se alimenta del calor de sus lectores. Y es esta nueva faceta mía de contactar con modestas librerías y pequeños centros culturales, esa forma de empecinarme y nadar a contracorriente, también me está gustando y aportando algo nuevo. Por eso, precisamente escribo.


24 comentarios en «Razones por las que escribir»

    1. Por descontado, Jose, seguiré escribiendo y creo que me estoy aficionando a ir a contracorriente. Total, rica no me voy a hacer, por lo menos disfruto y aprendo sobre este mundo turbio editorial y su hoguera de vanidades.

      Un abrazo

  1. Necesitamos tus textos, Ana, así que haz oídos sordos a esos comentarios sesgados y limitantes. Si de verdad consumiéramos solo aquello de lo que tenemos garantía de procedimiento o comercio justo, en qué poco se nos quedaría seguramente la oferta. Qué sabemos de lo que hay detrás de la mayor parte, por no decir todo, lo que compramos. Hay mucha hipocresía también en todo esto y mucho prejuicio. Ojalá fuera tan sencillo. La mayoría de nosotros así lo querría.
    Los que habitamos tu blog como visitantes o náufragos recibidos siempre con tu generosa y entusiasta hospitalidad, damos fe de tu contribución a la belleza. Yo creo que eso ya te da un derecho.

    Fueron maravillosas las jornadas de la Fundación Juan March. Escuchar a Aurora, un lujo, y el resto, una maravilla. Si pudiste vivirlo en persona, qué gran suerte. Yo escuché el podcast y disfruté muchísimo.

    Y, por último, puesto que ha sido Amazon quien ha hecho posible que hagamos contigo ese viaje por las estrellas: ¡Viva Amazon!
    Y que tomen nota las editoriales tradicionales. ¡Con la de tonterías y basura que se publica! ¡Menudo desperdicio de papel! ¿Eso no es cuestionable?

  2. Desde el punto de vista del creador, Amazon es impecable: Te liquida regalías cada mes, sabes al minuto si se ha vendido un ejemplar, te da un 60% de las ganancias de PVP, mientras que las editoriales convencionales te dan un 10% y no te pide dinero por publicar, como si hacen las marcas como Caligrama (hasta 4.000 € por publicar un libro), que pertenece al emporio editorial de Penguin Random House.
    En fin, no te preocupes, también me divierto observando como se comercia con la vanidad humana. Todos los mundos, ya sean científicos, literarios o náuticos, en el fondo son similares.

    Besitos, Leticia

        1. Pues mira, el otro día estuve hablando con una librería de Málaga para hacer una presentación. Pero me vendría muy bien la dirección de ese librero. Cuando imprima los libros le puedo mandar algunos ejemplares.

          1. Ana, la librería se llama (te va a gustar el nombre) Áncora. El librero se llama Enrique y su ayudante en la librería es Elías, antiguo alumno mío. Puedes decirle que eres amiga de Leticia. Yo creo que puede ser una buena opción.

            Otra librería en Málaga perfecta para ti y tus libros que te encantaría (no puede ser más bonita) es Mapas y Compañía. Con ellos mi trato es muy cordial, pero de clienta, no de amistad como en Áncora.

            En Áncora hemos organizado las presentaciones de los libros de Irene Vallejo, desde los primeros, cuando era apenas conocida, pero amiga mía muy querida, hasta el famosísimo «El infinito en un junco».

            Yo soy muy amiga de la persona (Belén Zayas) responsable en Málaga de la Sección de la Sociedad Geográfica. Además preside o dirige una vocalía de Geografía en el Ateneo. Si quieres y me das permiso, puedo hablarle de ti y poneros en contacto. Organizan charlas, conferencias y presentaciones de libros siempre con el tema de los viajes, la geografía, la navegación, el alpinismo, etc.,etc.como eje. Tus libros y tu experiencia vital encajarían a la perfección.

            1. Ay, ay, ay ¡Qué los dioses juegan con nosotros! Precisamente estuve hablando con Enrique el otro día; me sugirió su contacto Aurora Luque. Así que posiblemente se haga una presentación allí y podremos conocernos. Por un lado o por el otro, todos los designios conducen a Áncora. Me gusta el nombre. Había unos baños en La Malvarrosa de Valencia que se llamaban L’Ancora. Allí iba con mis padres de pequeña.
              Por supuesto que te doy permiso para que hables con Belen Zayas, me encantará hablar con ella.

            2. Pues, sí, Ana. Qué cosas. A Aurora Luque la conocí allí cuando presentamos «El infinito en un junco», aunque no creo que ella se acuerde de mí. Irene y ella se habían conocido meses antes en un encuentro de escritoras previo al Festival de Teatro de Mérida. Enrique es un sol. Un librero de pura cepa, como lo fue su padre, una institución en Málaga.
              Hablo con Belén.
              Besos

          2. Ana, nos encantó Navegando por el cielo, y tiene mérito, porque de Grecia sé bastante, pero de estrellas soy una total analfabeta…gracias a tu libro algo he avanzado.
            Yo también boicoteo a Amazon casi siempre, pero en este caso decidí que quería el libro a pesar de Amazon…mis principios son algo elásticos 😉.
            Tus fans disfrutamos mucho con tu blog, no lo dejes!
            Besos y que los dioses nos sean favorables!

            1. Me alegro mucho. Ahora voy a imprimir el libro por mi cuenta y lo distribuiré en presentaciones y pequeñas librerías que se quieren colaborar. En el fondo me encantan las dificultades. Allí vamos y espero veros en algún momento.

              Besitos

          3. Creo que tienes mucho para contar y no se lo de la editorial, pero tengo una amiga que escribe poemas y publicar poemas un imposible.
            Tu libro lo compré porque era ebook.
            Podría tener dibujos, mapas y fotos.
            Me gusta que sean a mano como cuando antes, agarraba un papel y le escribías a un amigo cómo llegar a tu casa.

            1. Hola Virginia. Supongo que te refieres a Mil viajes a Itaca, que no lleva ilustraciones.
              El nuevo libro, Navegando por el cielo, como lo maqueté yo, sí que lleva dibujos a plumilla. Esas imágenes creo que son bastante sugerentes y te preparan para el cuento que vas a leer. Siempre me gustaron los libros de cuentos con dibujos y así pensé en el libro mientras lo escribía.

              Un abrazo

          4. Hola Ana
            No se cuantos seremos tus lectores,pero lo que si se y no es suposicion es el hecho de esperar como agua de mayo tus entradas,y si mis viajes a Itaca es tu hermoso primer libro el segundo es igualmente hermoso, haces bien en escribir, primero para ti y para nosotros en segundo lugar,son monedas del corazon que se debe atesorar por el esfuerzo realizado y la energia desplegada al pensar y escribir y luego ponerla a la vista del mundo. agradecido por tener acceso a tu blogg y a tus libros.
            un abrazo
            AntonioR

            1. Siempre lo he mantenido: las cosas que me hacen feliz no son las que se hacen por dinero. Ya sabes que en griego trabajo se llama «duliá», y «dúlos» era el esclavo; la pasta todo lo estropea. Pero sí que como escritora me gustaría llegar a más gente, por eso me embarco en estas locas travesías de publicar libros.
              Este mundo, el editorial, al igual que otros tantos que ya he tocado; la náutica, la ciencia; está lleno de vanas vanidades y de círculos viciosos de los que es difícil salir. Sin embargo, las cosas difíciles me motivan más.
              Gracias Antonio. Mis lectores son mi mayor recompensa.

          5. Querida Ana, me encantó Mil viajes a Ítaca, y no eché de menos dibujos o mapas, con la imaginación y el Googlemaps al lado fue suficiente.
            Y estoy en ello con Navegando por el cielo, con la misma admiración.
            Un saludo y te esperamos en alguna librería de Murcia.

            1. Hola Carmen. Me alegro mucho de que disfrutes con los libros, para eso se escriben, para provocar felicidad, miedo, amor, rabia, curiosidad… Es prodigioso que todo eso salga de unas letras. Os doy las gracias de todo corazón a vosotros los lectores.
              Claro que intentaré ir a Murcia. Si se te ocurre algún centro cultural o librería, me lo dices.

              Un abrazo

          6. Hola Anuska. Menudo berenjenal el de las editoriales y el de editar…
            Echar la culpa a Amazon es fácil, pero mirémonos el ombligo. No hemos dejado todos de comprar en la tienda del barrio para acabar en el “prica” de turno por ahorrarnos tiempo? Amazon es el fruto de la época que vivimos, y vende los productos de muchos minoristas; Y que eres tú?? Alguien que con un impresionante derroche de imaginación, ilusión oficio y ganas, nos regala sus escritos periódicamente en este blog, o encuadernados en preciosos y currados libros. Ah, que nos tenemos que poner lindos por qué no siguen los cauces establecidos, (pensarán los que se quieren forrar sin esfuerzo de tu trabajo)
            Si nos atenemos a esos cánones, seguiríamos escribiendo en papiros, y Safo se habría despeñado cerca de tu casa para nada (si es que se despeño alguna vez). Vivimos en un mundo de autónomos (a todos los niveles), y buscarse la vida es el pan nuestro de cada día. No sé si estarás abriendo camino, o pasearás una calzada muy trillada, pero no te comas el tarro por ello, aquí nos tienes a mogollón de gente, feliz de leerte y de seguirte, enamorados de tu tenacidad, tu saber hacer y tu escritura. Se que no suena como piropo, pero “ no ser comercial“ para las editoriales, es un marchamo que me encanta imaginar plasmado en las tapas de tus libros.
            Sigue siendo tú, que por lo menos para mí ya es la leche.
            Un beso muy gordo compañera
            Viriato

            1. Yo entiendo que muchos le tengan tirria a Amazon, porque se come a las pequeñas librerías y editoriales. Pero cuando alguien se niega a comprar un libro a Amazon, debería ser consciente de que al Señor Bezos se la sopla y a quien están haciendo daño es al escritor novel que no tiene los contactos necesarios para que le publiquen las grandes editoriales, esas que si tienen derecho adquirido de llenar los estantes de las librerías con sus títulos. Bueno, en todo caso, ya sabes que eso de ser Agustina de Aragón siempre me ha ido cantidad.
              Un abrazo, muchacho

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