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Islas

Agua fría con el café

La sociabilidad que genera tomar un café en compañía radica en el encuentro sobrio que propicia el habla, todo lo contrario a la introspección y meditaciones que evoca un humeante té. Una taza de café está llena de palabras y de escusas para que sucedan cosas. El tintineo de las tazas produce una alegría efervescente y recuerda a momentos de charlas y confesiones. “¿Quedamos a tomar un café?” es una delicada caricia que se ofrecen los amigos en los momentos de necesidad.

Rapsodia de otoño

Para conjurar esa aparente decepción, cogí mis pinceles, como una bruja empuña su ramillete de tomillo, y me dispuse a exorcizarla la desgana a base de dibujar un día tras otro el mismo cielo, el mismo mar, las mismas piedras y el mismo árbol.

Una carta del Sol

Si todos viéramos las mismas cosas, no haría falta describirlas ni explicarlas. La vida sería un poco más monótona y hasta aburrida. Porque, ¿quién está seguro de que lo que ve es la realidad? Para empezar, nuestro ojo es una cámara oscura que proyecta en la retina todo aquello que se le pone por delante; pero la imagen está invertida y es nuestro cerebro el encargado de reinterpretarla.

Una tormenta y una casa azul

Había una casa azul en la bahía. Era una extravagancia de color, una nota disonante en un paisaje verde, con árboles románticos que descendían con atropello por la montaña hasta pararse maravillados contemplándose en la orilla.