Los griegos

Dos locos cualquiera

Yo le puse el mote de Apagorévete; απαγορεύεται, en griego significa “se prohíbe”. Luego supe que se llamaba Stavros; así quedó convertido en Stavros Apagorévete. Era rechoncho, bizco, con los pantalones arremangados, sujetos en los sobacos por un cordón verdoso, con una gorra que algún día fue negra y una camisa granate de lunares blancos.Leer más »Dos locos cualquiera

Encerrados y solitarios

Abro la ventana y tengo la misma sensación que al navegar en un banco de niebla. Un riesgo invisible, a veces solo imaginado; la inquietud de no ver más allá de unos metros, esperar a oír bocinas o ruidos que alerten de obstáculos; la psicosis de lo intangible que se cierne al otro lado delLeer más »Encerrados y solitarios

Submarinos de Vainilla

Asomó por la puerta con su bandeja de latón llena de vasos de agua con cucharitas; un amenazante ejército de hoplitas. Yo me levanté como un resorte de la silla. Υποβρύχια, exclamé, ¡submarinos! Y la perseguí por entre las mesas hasta que posara para mí. Ella, sujetando el gran disco sobre el hombro esperó pacienteLeer más »Submarinos de Vainilla

Hoy como ayer

No me gusta repetirme, por eso últimamente no escribo; pero a veces es obligación el hacerlo. El sol sale siempre por el Este y se oculta por el Oeste. La luna cada 28 días vuelve a tomar su aspecto saludable o demacrado, como un metrónomo. Son los fenómenos físicos predecibles y observables que la cienciaLeer más »Hoy como ayer

Saltando desde el cabo Dukaton. Artemisia de Caria

Recuerdo la primera vez que visitamos el cabo Dukaton, Lefkada, por tierra. No había ninguna indicación y debías aventurarte por un camino cardado de espinos que dejaba, al paso de las ruedas de la motocicleta, un perfume de aliagas, orégano y hierbaluisa, mezcladas con boñigas de cabras grises y secas. El viento se llevaba nuestrosLeer más »Saltando desde el cabo Dukaton. Artemisia de Caria