Un perro feliz

Siempre que subo al ferry de Igoumenitsa para volver a España, pasando por Italia tengo presentimientos aciagos. Siento iniciar un viaje, como Odiseo, lleno de Lestrigones y Cíclopes maléficos que complicaran mi retorno y me borraran el camino de regreso. El zumbido de las hélices y el comienzo de la maniobra me desasosiegan tanto que me sumerjo en algún libro para no pensar demasiado. No importa en qué época te vayas, siempre es un sufrimiento, pero este dulce otoño del Jónico se te queda prendido en las ropas tal que una fragancia venenosa. Durante algún tiempo me durará el encanto y la imagen, al cerrar los ojos, de los arboles dorados, las manzanas encarnadas, los flamencos rosados en las marismas de Lefkada que no tienen mucha prisa de partir este año, el azul interminable y la blanquecina tranquilidad en el que se sumerge la isla para reposar del fatigoso verano.

Cuando llego a mi país, después de tantos meses, normalmente no entiendo nada, normalmente me falta el aire y normalmente me enfurezco; el resto del tiempo notaré solo manos anónimas que intentan estrangularme a base de normas y leyes venidas de muy lejos, pero aplicadas con rigor en esta tierra de papistas más que el Papa. Ya no me acordaba que aquí te vigila un helicóptero en la carretera que sabe todo de ti; que si aparcas mal la grúa aparece a velocidades cuánticas; que un coche no puede estar si ITV aunque no circule; no sabía que ya no se pueden comprar las bombillas de toda la vida porque contaminan, a pesar de que la ciudad está iluminada como un lucero; me enteré de que han prohibido a las pulpeiras cocer el pulpo en cacharros de cobre, a los perros correr sueltos por los parques y que en el país vecino, a los gondoleros de Venecia les van a obligar a llevar chalecos reflectantes y GPS.

Llegué a mi
tierra de diseño, con autopistas,aeropuertos y trenes galácticos que no se pueden mantener, de gasolineras palaciegas con empleados autómatas y
silenciosos, de restaurantes acristalados y clonados; un país donde desde el
primer momento que entras eres sospechoso y estás inquieto. Y dejé atrás un estado
mísero y empobrecido, sin infraestructuras ni diseños, pero donde es
infinitamente más fácil la existencia y donde te sientes tranquilo, donde un
gasolinero igual te prepara un café que te arregla un pinchazo o te llama a la
estación de autobuses para averiguar el horario, mientras comenta el partido de
ayer.

Es entonces cuando me llegan recortes de Lefkada, con sus bicicletas sin candar, con sus policías que escuchan tus disculpas y te rebajan la multa, con los niños ayudando en las tabernas de sus abuelos, con el mecánico que te lleva en su coche porque a ti se te ha estropeado el tuyo, con la señora que acompaña al turista que se ha perdido. Y sobre todo me acuerdo de un perro, al que nunca me da tiempo de hacerle la foto cuando pasa, subido con las cuatro patas juntas en la moto de su dueño y apoyando la cabeza en su hombro mientras sus orejas vuelan al viento. Su cara de felicidad es inolvidable.



Για την Ελλἀδα
Σωκρἀτης Μαλαμἀς

Αμπέλια και χρυσές ελιές
μοιάζεις Ελλάδα μου όπως θες
φωτιά κι αέρας, στο φως της μέρας.

Τη μια ευρωπαία στο κλαρί,
την άλλη αρχαία προτομή
Γιατί, γιατί;

Γύρνα και δείξε μου τον δρόμο σου ξανά
μάτια μου, κομμάτια μου
σαν γράμμα ατέλειωτο που έσβησε ο καιρός
μ’ ονόματα και χρώματα.

Γυμνά τα δέντρα, τα κλαδιά
κι έχουν πετάξει μακριά
πουλιά κι αστέρια, σε ξένα χέρια.

Ετσι ήταν πάντα μου γελάς
παιδιά είμαστε της λησμονιάς
σ’ ακούω χαμένος, σαν ζαλισμένος.

Στον ουρανό σου θέλω απόψε ν’ ανεβώ
να σε βρω
αγκάλιασέ με στο σκοτάδι σου να μπω
μάγισσα, σ’ αγάπησα.

A Grecia
Sokratis Malamás

Viñas y aceitunas de oro
Te asemejas a lo que quieres ser, Grecia mía
Fuego y aire a la luz del día.

De un lado rebelde europea
Busto antiguo del otro
¿Por qué, por qué?

Vuelve y muéstrame otra vez tu camino,
Mis ojos y mis pedazos
Como una carta inacabada que el tiempo borró
De nombres y colores.

Desnudos los árboles, las ramas
Y han caído lejos
Pájaros y estrellas en manos extrañas.

Siempre fue así, tu riéndote de mi
Niños somos del olvido
Te escucho perdido, como un mareado

A tu cielo quiero esta noche subir
Para encontrarte
Abrázame para que entre en tu oscuridad
Maga, te quise

14 pensamientos sobre “Un perro feliz”

  1. Perros somos, triste fabula pero con algo de final feliz y las orejas al viento, te deja esperanza, aunque sea poca. ¡La melancolía es una infirmidá!. No te amargues que estás empezando.
    Bienvenidos y muchos filakia!

  2. Yo soy protestona por naturaleza, que le vamos a hacer; pero es que a este país no lo reconoce ni dios cuando te ausentas unos meses. Todo el mundo con el que hablo quiere huir ¿Cómo podemos seguir consintiendo que nos amarguen tanto?
    Las orejas del perro son lo mejor; un día lo esperaré para pillarle con la cámara. No veas lo tieso que va, con las cuatro patitas juntas, en la trasera de la moto. En España estaría el dueño en la cárcel y él en la perrera.

    Besitos también

  3. Bien venida al redil. Todos los años me ilusiono con la llamada telefónica: – "Hola chaval, que sí, que nos quedamos, que aquí tienes una birras para cuando te pases, que el Viriato estará mucho mejor". Sé que llegará y que la envidia me corroerá, pero vamos a lo práctico; si la montaña no va a Mahoma, más cerca os tengo para que nos corramos unas risas.
    Un besito
    Viriato

    1. Si que te íbamos a dar envidia, porque eso significaría que nos ha tocado la loto y que ya no tengo que volver a dar clases a los futuros capitanios intrépidos. Con gusto me hubiera quedado en cualquiera de las islas donde hemos estado y por supuesto en Evgiros.
      Besazos, artista.

  4. Preciosa crónica Ana, me ha encantado, enhorabuena. La nostalgia (aquí la llaman ahora "síndrome post-vacacional") es poderosamente creativa. Si me permites te daré un consejo para cuando vuelvas: por nada del mundo pongas la radio o la TV, te ahorrarás mucho sufrimiento.
    Un abrazo

    1. Te agradezco tus elogios. Lo mio no es síndrome post-vacacional, sino vital, cada vez que llego aquí me quiero volver.
      Hay que ver la parte buena de las cosas, si no hay tele, se lee mucho más.

      Un abrazo para ti también.

  5. MI abuela, que era muy de refranes, también usaba esa expresión de "mas papistas que el papa" y es que no perdemos un momento para reafirmar tal condición. Tenemos mas leyes, normas, y reglamentos que ningún otro estado. Pero ademas tenemos que tenerlas mas amplias y restrictivas que el resto de nuestro entorno (frase que tanto oímos en los últimos tiempos). Y así nos va. Ánimo Ana, que los meses pasan volando e imagino que en cuanto pase el fresquito del invierno estarás de nuevo poniéndonos los dientes largos contándonos como es esa Grecia que tanto amas. Aunque a mi cada vez me queda menos para largarme a conocerla.
    Bienvenida.

    1. Lo que me indigna es que este país fue en su momento una tierra bien salada e interesante que hizo que Brenan, Graves o Norman Lewis escribieran y vivieran en ella; como yo hago ahora con Grecia ¿Qué nos ha pasado? Vivimos mejor que entonces, por supuesto, pero no creo que seamos más felices. El estado se ha convertido en un monstruo que nos devora.

      Un abrazo y espero que nos veamos por allí.

    2. Es un cambio muy fuerte, yo lo he sentido y notado. Pero más me duele que todos hablan pero se esconden y callan. Y más me enfurece cuando me dicen ! Pero si Grecia es una ruina y un desastre, lo vemos y lo dicen en la T.V. !
      Ni me creen cuando les digo un policía toca el pito para que saquen los coches mal aparcados y no tener que multarlos.

    3. No te preocupes, Fernando, no es necesario que nos comprendan; no sea que vayan a venir todos en masa a estropearnos las cosas.
      El sábado, en las prácticas de PER un futuro patrón, me argumentaba la conveniencia de poner control de alcoholemia en el mar, por la seguridad de el y de sus niños cuando salieran a navegar. Le dije más que a un perro.Lo más gracioso del caso es que en el grupo de prácticas había dos guardia civiles, uno de ellos me acabo dando la razón por lo bajinis.
      La gente está tan acostumbrada a que se lo regulen todo que cuando encuentra una parcela de libertad se siente incomodísima.

      Un abrazo, marinero con ruedas.

  6. Premio, acertantes en mi primer post. Pero marinero de 7 meses en mar, 4 sobre ruedas y días para familia y amigos. En una semana empiezo con esta nueva navegación. Primera singladura de Barcelona a Pontevedra, pero pasando por Cartagena, Cádiz, ruta de la plata y más o menos el 20 de diciembre en casa, para el turrón. Un beso

  7. Bienvenida!!
    Me había desconetado un poco.
    Gracias por los relatos me han hecho más llevadera la primera parte del cuatrimestre.
    Sigue contado cosas, aquí tampoco te faltará material pero de otro estilo.
    Take it easy!!
    Un besote

    1. Hola Anita, aquí estamos. Pensaba encontrarte este fin de semana, pues tengo prácticas PAYA en el náutico; pero con el tiempecillo que hace supongo que preferís empezar con la temporada de mús sobre mesa camilla. Te escribo un correo.

      Besos

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