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Una carta del Sol

El arte no reproduce lo que vemos, sino lo que hacemos visible.
Paul Klee

Si todos viéramos las mismas cosas, no haría falta describirlas ni explicarlas. La vida sería un poco más monótona y hasta aburrida. Porque, ¿quién está seguro de que lo que ve es la realidad? Para empezar, nuestro ojo es una cámara oscura que proyecta en la retina todo aquello que se le pone por delante; pero la imagen está invertida y es nuestro cerebro el encargado de reinterpretarla. Por lo tanto, las neuronas son libres de deformar la situación y ofrecer mil variaciones. Nunca sabremos con seguridad si lo que sentimos es real o inventado, aunque gracias a ello damos paso a las diversas expresiones artísticas que nos hacen sentirnos felices. Como decía Woody Allen: «Odio la realidad, pero es el único sitio donde comerse un buen filete».

La cámara oscura fue la prehistoria de la fotografía y su nombre se lo debemos a Kepler. Es simplemente una caja cerrada con un pequeño orificio para la entrada de una mínima cantidad de luz que proyecta en la pared opuesta la imagen del exterior. Existen teorías fantásticas que afirman que ciertos dibujos de pinturas rupestres podrían estar inspirados en los efectos producidos por dicho principio.

Fue en la antigua Grecia donde surgió la preocupación por encontrar una explicación del fenómeno lumínico y observar los efectos de la luz al atravesar orificios. Aristóteles sostuvo que los elementos que constituían la luz se trasladaban de los objetos al ojo del observador con un movimiento ondulatorio. Para comprobar su teoría, construyó la primera cámara oscura de la que se tiene noticia en la Historia, describiéndola de la siguiente manera: «Se hace pasar la luz a través de un pequeño agujero hecho en un cuarto cerrado por todos sus lados. En la pared opuesta al agujero, se formará la imagen de lo que se encuentre enfrente».

Los amantes de la alquimia y la magia crearon sus propias interpretaciones sobre el fenómeno y acerca de la cámara. El mago Merlín se dice que la utilizó para ayudar al rey Arturo en su guerra contra los sajones, llamándola “caja mágica”. Por el orificio se podían introducir, comprimiendo su esencia, toda clase de personas, objetos y lugares, y ser custodiados en su escondite, donde permanecerán por toda la eternidad, para ser extraídos cuando alguien los necesitara. Y también encarcelar a los espíritus diabólicos para evitar sus maldiciones, como el diablo en la botella de Stevenson. Pero, según ellos, el orificio debería ser practicado por un unicornio; con lo cual echaban por la borda cualquier planteamiento racional. La hechicera Morgana, hermana de Arturo, envidiaba la sabiduría de Merlín e intentó robar secretos al prestigioso mago. Entre sus pertenencias encontró el siguiente escrito: «(…) El ojo de la caja mágica tendrá que ser perforado con un cuerno de unicornio; de no ser así, resultará completamente inefectiva. (…)»

Leonardo fue el responsable de darle vueltas al funcionamiento del artilugio, muy usado, por otro lado, entre los pintores para copiar imágenes del natural. El único problema es que la imagen aparecía invertida y había que girarla 180º en dos ejes.
«Si la fachada de un edificio, o lugar, o paisaje está iluminada por el sol, y un pequeño agujero se encuentra en la pared de un cuarto en un edificio frente a esto, que no esté directamente iluminado por el sol, todos los objetos iluminados por el sol enviarán sus imágenes a través de esta apertura y aparecerá, del revés, en la pared frente al agujero. Estas imágenes se grabarán en un papel blanco, si se sitúa verticalmente en el cuarto, no lejos de esa apertura, se observarán los objetos mencionados anteriormente en este papel con sus colores y formas naturales, pero aparecerán en un tamaño reducido y del revés, debido al cruce de los rayos en la apertura de la pared. Si estas imágenes naciesen en un sitio iluminado por el sol, aparecerían en el papel exactamente como son. El papel debe ser muy delgado y debe ser visto por detrás».

Una de las paradojas de la historia de la fotografía tuvo lugar en el siglo VI d. C., cuando el alquimista árabe Abd-el-Kamir descubrió una emulsión fotosensible, aunque nunca la aplicó a la cámara oscura porque no sabía de la existencia de esta última. Qué triste desfase; de haber coincidido ambos conocimientos en su cabeza, hubiera descubierto la cámara fotográfica estenopeica (del griego στενός, estenós, estrecho, y όψη, opsi, visión), que no es más que una cámara oscura forrada con papel fotográfico en su interior.

Una amiga fotógrafa me pidió ayuda para colocar una de estas cámaras en un punto fijo durante un año, orientada al Sur y mirando a Ítaca. El resultado es sorprendente, pues la luz impresiona en la película la trayectoria del Sol; una hipérbole de amplitud creciente o decreciente según la declinación del astro, sobre un horizonte invariable, que en este caso era la mítica isla de la Odisea. El agujero debe ser muy pequeño para que la imagen tenga resolución y la exposición muy lenta, pues debe registrar todo un año. Esta “solarigrafía” o escritura del Sol, también podría ser un “Heliograma”, la carta del dios Helios, interceptada, atrapada y oculta en una caja hasta su apertura; momento en el que nos desvelará su peripecia y su regreso a casa, como el héroe Homérico.

Pensamos que el mejor sitio sería mi pueblo, al Sur de Lefkada. Mi casa quedaba descartada si no queríamos que se la comiera una higuera tan celosa como la bruja Morgana y tan tragona como un ogro en cuaresma, así que la colgamos de un poste en la plaza, frente a la iglesia. La fabricación casera del artilugio, utilizando una lata perforada, hacía que su existencia pasara totalmente desapercibida; quizás hasta demasiado, y alguien podría creer que era una basura o una broma infantil. No quería que el pope saliera blandiendo el crucifijo y decidí dar parte a la autoridad de nuestro propósito; hablé con el secretario del pueblo, que en ese momento tomaba una cerveza en el café. Los griegos tienen una costra curtida frente a las bobadas excéntricas de los forasteros, así que, cuando intenté explicarle la empresa, hizo un ademán con la mano y volvió a su cerveza; algo parecido a Diógenes diciéndole a Alejandro que se apartara porque le quitaba el sol.

– Δεν με νοιάζει. – dijo. Que traducido al español sería algo así como: me importa un bledo. Aunque hace tiempo que conozco estas salidas tan helenas que significan: haz lo que gustes, pero no molestes, me sigue brotando la sonrisa y una dulce efervescencia, un consuelo, una ilusión de que el tiempo no pasa por estos pagos, y Grecia, pese a las presiones, continúa siendo la misma que conocí.

Han transcurrido ya dos meses y allí sigue en su poste el pequeño buzón de hojalata donde el Sol nos escribirá su epístola y su aventura. Siempre y cuando no lo pique un pájaro curioso, lo derriben a balonazos o lo abatan los Sirocos del invierno. Aunque, ahora que lo pienso, su agujerito también habrá captado las verbenas de agosto, con sus bombillas de colores, su música y el pueblo dando vueltas en corro. Y los suvlakis, la humareda, las arañas y las moscas. El resultado, sea el que sea, sorprenderá con toda seguridad, porque la naturaleza siempre inventa tretas inesperadas y hermosas. Hablaremos dentro de un año y en cualquier caso, nos comeremos el filete.

10 comentarios en «Una carta del Sol»

  1. Hola Anuska, que interesante el experimento que habéis realizado en tu pueblo, me gustaría entenderlo pero me parece fascinante. No dejes de contarnos el final por favor.
    Siempre me ha asombrado las distintas visiones de la vida que tenemos distintas personas en un mismo momento. Como sabes soy el séptimo de ocho hermanos y me sigue alucinando como las mismas historias, en boca de cada uno, son totalmente distintas. ¿Será el culpable esa visión torcida de la que hablas la que distorsiona nuestros recuerdos?
    Como diría el poeta, nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal de cachemira.🤪
    Un millón de besos a los dos.
    VIRIATO

    1. La foto que sale es una preciosidad. Una serie de 365 curvas luminosas cuya altura depende de la declinación. Puedes encontrar ejemplos de imágenes poniendo solarigrafia estenopeica. Verás que chulada. Espero que salga la nuestra

      Un abrazote

    2. Siempre me ha encantado la cámara oscura. Espero ver vuestra solarigrafia.
      De momento me conformo con mi cámara oscura en mi habitación. Si la persiana solo deja una rendija puedo ver en la pared de enfrente el cielo abajo y la tierra arriba. Es una rendija estenopeica.
      Aunque será mucho mejor ver Itaca y el recorrido del sol en un año.
      Gracias Ana!

      1. Qué envidia, yo nunca he conseguido tener una visión así. Viendo esas cosas, te planteas si el mundo existe o solo estamos metidos en la caverna de Platón. Esa pregunta existencial me asaltó a mí la primera vez que observé a través de un microscopio: tenía que mover el porta hacia la izquierda para ver lo que había a la derecha.

        Gracias, Eduardo

  2. Hola Ana
    Tu escrito me llevo a mi infancia,en los veranos del norte argentino,mas que una sarten era una boca de horno y como los adultos querian dormir la siesta los niños,en silencio y poniamos una manta en el suelo y pasabamos el tiempo viendo las imagenes invertidas que venia de un agujero en la parte baja de la puerta,generalmente eran las gallinas que se dirigian a beber otras veces el gato y por ahi nos dormiamos esperando que pasara alguna otra.
    como eres de palabra dentro de un año nos alegraras con otra guapa entrada,un abrazo

    1. Así que jugabais a la cámara oscura, cómo Da Vinci? Y vosotros sin saberlo. Es lo que tiene la infancia, todo parece normal y divertido. Después, cuando crecemos, nos calentamos mucho la cabeza buscando explicación racional a todo.

      Un abrazo, Antonio

  3. Que lindo título y que lindo artículo, gracias. Pero, en honor de la verdad, un heliograma es lo mismo que un telegrama que se transmite mediante un heliógrafo, en lugar de un telégrafo.

    1. Hola, Román. Gracias por tus elogios. Sí, como se puede leer en el artículo, la palabra aceptada como correcta es solarigrafia, la escritura del sol, pero yo expreso un deseo, me hubiera gustado más heliograma, pues hace referencia a Helios y grama, que en griego es carta ( también letra). Rebuscando en la lengua griega siempre puedes encontrar solución a muchos problemas.

      Un saludo

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